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Mendoza aplicará inteligencia artificial para anticiparse a las plagas en cultivos

El Iscamen desarrolló un sistema propio de inteligencia artificial para detectar plagas en tiempo real y mejorar el manejo sanitario de los cultivos mendocinos.


Poco a poco la tecnología está cada vez más presente en las fincas mendocinas. Recientemente, el Iscamen desarrolló un sistema propio de Inteligencia Artificial que permite detectar plagas de manera automática, incluso en zonas alejadas, y generar información en tiempo real para tomar decisiones más rápidas y eficientes en el campo.

Esta herramienta de desarrollo local apunta a mejorar el monitoreo sanitario de los cultivos, reducir pérdidas y optimizar el uso de tratamientos fitosanitarios, con impacto directo en la productividad y en los costos del sector agrícola.

La creación de tecnología propia para mejorar los resultados

El proyecto nació a partir de la necesidad de actualizar un sistema de trampas digitales que dependía de proveedores externos. Con esta nueva etapa, el Iscamen buscó ganar autonomía tecnológica, bajar costos de mantenimiento y mejorar el procesamiento de datos, algo fundamental cuando se trabaja en territorios extensos y con realidades muy distintas entre sí.

Iscamen Inteligencia artificial

Trampas inteligentes y aprendizaje automático: así funciona el nuevo sistema del Iscamen para cuidar los cultivos y optimizar decisiones en el campo.

Hoy el sistema combina trampas inteligentes con modelos de machine learning que reconocen insectos de interés sanitario. Esto permite detectar plagas de forma temprana y anticiparse a los brotes, evitando daños mayores en los cultivos y reduciendo la aplicación innecesaria de agroquímicos.

Lo que éste avance significa

El impacto va más allá de la tecnología en sí. En términos concretos, este avance puede traducirse en menos pérdidas productivas, menos uso de productos fitosanitarios y alertas tempranas que ayudan a decidir cuándo y cómo intervenir. Para muchos productores, eso también significa ahorro de dinero y un manejo más preciso de sus fincas.

Actualmente hay 15 trampas activas, cuatro de ellas instaladas en establecimientos agrícolas privados, y otros 20 módulos listos para ampliar la red en el corto plazo. El objetivo es llegar a 60 dispositivos operativos y construir una red inteligente de monitoreo que cubra distintas zonas productivas de la provincia.

Cómo funciona y cómo es su aplicación en suelo mendocino

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Con tecnología creada en la provincia, Mendoza suma inteligencia artificial para monitorear plagas, reducir agroquímicos y evitar pérdidas productivas.

El sistema se encuentra en plena etapa de aprendizaje en campo. A través de un esquema de entrenamiento supervisado, el modelo se ajusta constantemente con datos reales que luego se validan en laboratorio, buscando alcanzar una precisión del 98% en la detección de insectos.

Para eso, se procesan y etiquetan unas 5.000 imágenes que contemplan distintas condiciones: cambios de luz, suciedad, superposición de ejemplares y otras interferencias visuales. Este trabajo fino permite que la inteligencia artificial funcione bien incluso en escenarios complejos, como los que se dan en la práctica diaria del campo.

Este modelo de detección visual fue entrenado específicamente para las condiciones locales. No es una solución genérica: está pensada para las plagas, los climas y los cultivos que forman parte de la matriz productiva mendocina.

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El desarrollo local busca mejorar la productividad agrícola con detección temprana de plagas y menos dependencia de tratamientos fitosanitarios.

Además de detectar insectos, el desarrollo apunta a incorporar en el futuro datos ambientales como temperatura y humedad. Eso abre la puerta a un manejo más integral de los cultivos, con información que no solo sirve para combatir plagas, sino también para mejorar el desarrollo productivo.

El próximo desafío será validar el sistema en más fincas y ampliar el reconocimiento a nuevas especies de interés sanitario y productivo. Si el proceso avanza como está previsto, la herramienta podría convertirse en una opción accesible para productores de Mendoza y de otras regiones del país.