Ludopatía y apuestas online: cuando el celular se convierte en una ruleta rusa
El caso de Jonatan Gómez expone cómo las apuestas online pueden derivar en deudas, aislamiento y circuitos clandestinos difíciles de controlar.
El juego ahora está siempre en el bolsillo.
Archivo.Esta semana, varios medios volvieron sobre el caso de Jonatan Gómez, exmediocampista de Rosario Central, Racing y Sarmiento de Junín, que habló públicamente de su ludopatía y de las consecuencias que tuvo en su vida. Su historia pone en foco los riesgos de las apuestas online: una pantalla puede convertirse en la puerta de entrada a deudas, aislamiento y circuitos clandestinos.
Gómez habló de una deuda inicial de 50 mil dólares y del deterioro de su vida personal y familiar. “La ludopatía no te deja escuchar”, dijo entre lágrimas. Cuando la adicción toma el control, ya no importa solamente cuánto se pierde, sino hasta dónde puede llegar una persona para seguir jugando o intentar recuperar lo perdido. Su historia tuvo una derivación judicial. Denunció amenazas y extorsión por una deuda que, según su relato, había crecido a más de 500 mil dólares mediante pagarés firmados bajo presión. La denuncia fue desestimada por falta de elementos suficientes. La distinción importa: una cosa es lo denunciado y otra lo que pudo ser acreditado. Pero el caso permite mirar una cuestión más amplia: qué ocurre cuando alguien atrapado en una adicción termina vinculado a circuitos de juego fuera de cualquier control.
El juego ahora está siempre en el bolsillo
El cambio más profundo de los últimos años cabe en una mano. Antes había que trasladarse para apostar. Hoy el acceso está en el mismo teléfono que usamos para trabajar, hablar con la familia o pagar una cuenta. Una apuesta puede hacerse en segundos y repetirse inmediatamente después de una pérdida. Y muchas veces nadie alrededor advierte lo que está ocurriendo. El celular no produce ludopatía. Pero cambió radicalmente las condiciones de acceso. En un contexto de crecimiento de las apuestas online, también se instaló la idea de que es posible ganar dinero rápido y resolver en minutos lo que cuesta meses conseguir. El juego está disponible todo el tiempo y una pérdida puede conducir de inmediato a otra apuesta. El problema aparece cuando jugar deja de ser entretenimiento y comienza la persecución de lo perdido. Ya no se apuesta para divertirse, sino para recuperar.
Cuando el juego deja de ser solo juego
Una deuda de juego no es necesariamente un problema de seguridad. Pero cuando la persona ingresa en circuitos clandestinos, queda fuera de los mecanismos formales de control y protección. Allí pueden aparecer cobros informales, préstamos abusivos, amenazas y otras formas de presión. No significa que toda deuda termine así. Significa que una persona atrapada en una adicción puede quedar especialmente expuesta. Lo que comienza en la intimidad de una pantalla puede extenderse a la economía personal, la familia y el trabajo.
Prevenir antes de que sea tarde
La prevención debería empezar mucho antes de una deuda impagable o de un derrumbe familiar. Si conviven circuitos de apuestas legales e ilegales, la respuesta tampoco puede ser la misma. En los circuitos regulados existen herramientas para establecer límites de edad, controlar plataformas, restringir determinadas formas de publicidad, detectar conductas problemáticas y facilitar la autoexclusión. Esos controles deben funcionar y ser auditados. En los circuitos ilegales, en cambio, no existen las mismas garantías ni mecanismos de protección. Pero prevenir también significa detectar antes. Dinero que desaparece, pérdidas que se ocultan, aislamiento, cambios de conducta o una preocupación constante por recuperar lo perdido pueden ser señales de que el problema ya dejó de ser entretenimiento.
Prevenir no significa solamente impedir que alguien apueste. Significa evitar que una conducta problemática avance sin ser detectada y que una persona termine fuera de los circuitos formales cuando ya no puede controlar lo que está haciendo. Jonatan Gómez dijo que está en tratamiento y que quiere recuperar la paz y a su familia. Su historia debería servir como advertencia. No porque cada apuesta conduzca a una tragedia, sino porque el daño empieza mucho antes de perder una fortuna. Empieza cuando jugar deja de ser una decisión y se convierte en una necesidad.
Y cuando esa necesidad puede activarse con un teléfono en cualquier momento, prevenir después ya es llegar tarde.
* Eduardo Muñoz. Criminólogo. Creador del Teorema de la Omisión Preventiva. Autor de La doble cara del gol (2026), un análisis criminológico del fútbol y el poder.
linkedin.com/in/eduardo-muñoz-criminologo
IG: @educriminologo



