De vuelta en Mendoza: cómo fue la estadía de Alejo Arias en las cárceles de El Salvador
El joven mendocino pasó dos años en la cárcel de El Salvador. Este jueves volvió a Mendoza y brindó declaraciones de su tiempo detenido.
El emotivo abrazo de Alejo Arias con su familia en el aeropuerto de Mendoza.
Marcos Garcia / MDZAlejo Arias, el joven de Mendoza que pasó casi dos años detenido en El Salvador, volvió a la Argentina en la madrugada de este jueves y horas más tarde arribó a la provincia donde se reencotró con familiares y amigos tras un proceso judicial que lo mantuvo encerrado en penales de máxima seguridad.
El joven de 24 años voló desde Bogotá y aterrizó en Buenos Aires poco después de la medianoche. Desde allí, abordó otro vuelo rumbo a la provincia cuyana. Al rededor de las 17:30 Alejo cruzó la puerta de embarque acompañado por sus padres, para fundirse en un abrazo con su hermana y demás familiares que lo esperaban con remeras con su cara y carteles que le daban la bienvenida.
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La primera impresión al ver a Alejo en la sala del aeropuerto de Mendoza fue la de un hombre entero, saludable en apariencia y con buen semblante, luego de los abrazos, Arias brindó declaraciones a la prensa. Allí expresó, dentro de lo que pudo, detalles sobre su estadía en las cárceles de El Salvador.
Las precisiones no fueron demasiadas, ya que Alejo y sus padres aclararon que el joven mendocino no puede brindar testimonios sobre lo vivido en el interior de las prisiones. A pesar de esto, Alejo remarcó su agradecimiento a las autoridades que le permitieron estar de nuevo en Mendoza. "Le agradezco, también, a la Embajada de Argentina en Buenos Aires, a la sede que está en El Salvador, a todas las personas que trabajaron, al gobierno de El Salvador y al presidente, obviamente, Nayib Bukele, que sin la acción de ellos no hubiese sido posible", detalló Arias.
Cómo fue ser detenido en El Salvador
Ante la pregunta de cómo se había sentido en su detención todo este tiempo, Arias llevó tranquilidad: "La verdad que bien, normal. Yo estaba bien, no había nada raro la verdad, gracias a Dios", aclaró el mendocino rodeado de sus familiares.
Con respecto a esto, su abogado, Miguel Ángel Pierri, confirmó en diálogo con MDZ Radio detalló que ese a las duras condiciones, Alejo se mantuvo en buen estado de salud física y emocional. Mientras estuvo detenido fue asistido por una nutricionista y una psicóloga, y dedicó su tiempo a estudiar, trabajar y realizar deportes. No tuvo acceso a medios de comunicación, radios ni televisión.
Arias fue deportado de El Salvador hacía Argentina y no podrá ingresar al país centroamericano durante cinco años, pero declaró un profundo agradecimiento al pueblo y a las autoridades salvadoreñas: "Dentro de todo me trataron bien, todo estaba bajo la ley, bajo el régimen de excepción que hay en ese país, así que todo estuvo bien", detalló.
En cuanto al vínculo judicial de Arias con El Salvador, su padre aclaró que ya está todo cerrado. Además remarcó la importancia de Miguel Ángel Pierri, el abogado defensor del joven que llevó la causa a buen puerto y por lo que hoy Alejo ya se encuentra en Mendoza con su familia.
Alejo y su familia reconocieron rezar día y noche cada día desde su reclusión. Con un horario en la mañana y otro en la noche que eran los horarios de reunión que tenía Alejo en El Salvador, tanto él como su familia se reunían a la distancia a través de la oración para intentar enviarle fuerzas a Alejo. Además toda la familia Arias se realizó un tatuaje que próximamente se realizará Alejo. La inscripción tiene que ver con un versículo de la Biblia que lo mantuvo en pie este tiempo. Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, es una de las líneas de la carta del apóstol Pablo a la iglesia cristiana en Filipos.
Un hombre entero
Alejo llegó a Mendoza y se mostró en muy buen estado, declaró con entereza e incluso sorprendió con sus agradecimiento al gobierno y al presidente salvadoreño. Entre la crudeza de haber vivido casi dos años privado de su libertad en otra nación y el shock que debe haber representado finalmente encontrarse con su familia, Arias no se quebró y pudo brindar declaraciones con mucha soltura y naturalidad.
Los abrazos con cada uno de lo que se hicieron presentes en el aeropuerto para recibirlo fueron calurosos y llenos de sentimiento. Luego, Alejo partió junto a todos rumbo a Rivadavia para celebrar su vuelta a la provincia y pensar en un nuevo comienzo de su vida, pero ahora de vuelta en Mendoza y de vuelta con sus seres queridos.



