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Inteligencia Artificial: o nos esforzamos por aprender a usarla, o nos pasa por arriba

El esfuerzo físico que hicieron nuestros abuelos para sobrevivir en esta nueva América, se replantea y nos obliga a hacer un esfuerzo intelectual para no quedar afuera del presente


El mundo cambia muy, pero muy rápido. Se modifica tan velozmente, que a diferencia de lo que les pasaba a nuestros padres o abuelos que vivían toda su existencia bajo un mismo paradigma, con certezas desde la niñez hasta la mismísima muerte, en nuestro caso, y con más razón en las generaciones venideras, los cambios en las que podríamos denominar “reglas del juego” de la sociedad se producen en menos tiempo del que dura una vida, por lo que quienes seguimos en el planeta, tenemos básicamente dos opciones: o nos adaptamos a los cambios, o esas nuevas realidades nos pasan por arriba.

Generaciones que vivían bajo un mismo paradigma

En este siglo XXI (por poner un límite claro en cambios que fueron mucho más difusos en el tiempo) los avances en internet primero, en las redes sociales luego y en inteligencia artificial en estos últimos años, han ido “cambiando la bocha”, exigiéndonos adaptaciones a nuevas reglas, para permitirnos seguir en juego. Y acá no cabe quejarse de que “moralmente” sea o no aceptable: por un lado los empresarios tecnológicos de Estados Unidos, y por otro las autoridades chinas, avanzan pretendiendo ganarle unos a los otros, así es que difícilmente vayan a frenar por cuestiones morales, las que podrían hacerles perder un negocio a los norteamericanos, o la supremacía mundial a los asiáticos. Así es que no esperemos piedad: es una lucha sin cuartel, un ajedrez en el que somos solo peones; o nos movemos por las casillas correctas, o nos comen.

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La sobreexposición a la tecnología con fines de entretenimiento, está logrando que esta nueva generación tenga un coeficiente intelectual menor que el de sus padres.

No esperemos piedad

Y es acá donde entra el “esfuerzo”, tal como nos enseñaron nuestros abuelos. Ellos se esforzaron físicamente, en su gran mayoría, para hacerse “la América” después de llegar desde Europa o Asia, como siempre nos dijeron, “con una mano atrás y la otra adelante”. Nosotros deberemos esforzarnos intelectualmente, y hacer esforzar a los menores que tengamos a cargo, para no quedar pasivos ante una realidad que exige cambios y capacitaciones. Hay datos que alarman: el neurocientífico francés Michel Desmurget declara que la sobreexposición a la tecnología con fines de entretenimiento, está logrando que esta nueva generación tenga, en promedio, un coeficiente intelectual menor que el de sus padres; por primera vez en la historia de la humanidad tenemos hijos menos inteligentes que sus progenitores. Y antes de que digamos “qué vergüenza, la juventud está perdida”, tengamos en cuenta que, aunque adultos, quienes estamos sobreexpuestos a los medios digitales, somos seguramente menos inteligentes de lo que éramos nosotros mismos hace algunos años atrás, así es que, al parecer, el problema es de todas las personas que habitamos en este planeta, no solo de las juventudes.

Ante semejante desafío es necesario actuar, individualmente cada quien, en su propia familia, y desde el gobierno, en lo referente a la educación de las nuevas generaciones. Como una noticia que genera esperanzas, en Mendoza se está encarando esa problemática, al parecer, con buenos resultados. Por un lado, Pablo Aristizábal, especialista en educación y tecnología, junto al ministro de Educación Tadeo García Zalazar, y por su intermedio la Dirección General de Escuelas de Mendoza, están comenzando con la implementación del programa “Mendoza Aumentada”, el que está aplicándose en cien escuelas de centros urbanos y en cuarenta escuelas rurales; este programa consiste en una plataforma que utiliza inteligencia artificial con contenidos de matemática, lengua y ciencias, y que tiene como fin entrenar a los alumnos en la resolución de problemas. Por otro lado, se inició en estos días la inscripción de alumnos de nivel secundario que quieran participar (no por obligación curricular sino por decisión propia) en un programa para ser operadores de inteligencia artificial: ya más de veinte mil estudiantes se inscribieron, esperanzados en poder llegar a la edad adulta en condiciones de “seguir en carrera”. Bien ahí por el sistema educativo mendocino: al ofrecer capacitaciones necesarias y útiles, los interesados responden con su presencia. Es como un “like” a la gestión, por ponerlo en términos de redes sociales.

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Nuestros abuelos se esforzaron físicamente para hacerse “la América” después de llegar desde Europa o Asia, como siempre nos dijeron, “con una mano atrás y la otra adelante”

El futuro llegó, y sigue llegando a cada rato

No podemos saber si capacitándonos y capacitando a las futuras generaciones seguiremos en carrera, o si la inteligencia artificial nos va a llevar puestos de todos modos. Lo que sí es un hecho es que, si nos quedamos quietos, si no nos actualizamos, si seguimos con el tango de que todo tiempo pasado fue mejor y que el mundo está perdido, estamos entregando no ya nuestro futuro y el de nuestra descendencia, sino también nuestro presente. Está en cada persona elegir de qué lado se encuentra, y actuar en consecuencia: la responsabilidad es propia, e indelegable.

* Pablo Gómez. Licenciado en Ciencias Sociales.