Historia del Túnel del olvido o la Bóveda, depende de quién lo cuente
Hay sitios que al parecer existen o existieron en lugares escondidos de la ciudad, y que el recuerdo trae porfiadamente desde recónditos lugares de la memoria.
Cuando uno entra al lugar, ve una barra con una chica que atiende, entre suspiros de aburrimiento.
Archivo.Hay quienes aseguran que, en Godoy Cruz, cerquita de la cancha de Talleres, se encuentra el Túnel del Olvido. Este lugar se llama así porque todos recuerda cuando entran, pero muy pocos se acuerdan de cómo salen. La entrada del túnel está a una cuadra de San Martín Sur, pero está disimulada en el fondo de un barcito. Cuando uno entra al lugar, ve una barra con una chica que atiende, entre suspiros de aburrimiento, a dos borrachos empecinados con un tintillo. También hay una pareja hablando bajito junto a la ventana, y nadie más. Si uno encara al fondo a la izquierda, están los baños, y al lado, como disimulando, la entrada del túnel.
Mapa necesario para recorrer el camino de la perdición
Antes de bajar por esas escaleras que hacen una “U” hacia la derecha, hay que tener muy claro que difícilmente se recordará algo al salir. Abajo, entre bebidas espumosas, líquidos incoloros, y algún que otro polvillo mágico, hay un mundo de espectros que escuchan a una banda tocar un viejo bolero, con un ritmo rocanroleado bastante más acelerado que el original, pero con todo el romanticismo necesario para conectar decenas de ángeles abandonados del cielo que luchan por volar. Por los rincones, varias parejas recién formadas (o listas a formarse en cualquier instante), se escupen palabras de sexo que tal vez, solo tal vez, concreten antes del amanecer. En la barra que hay junto al fin de la escalera, (que por uno de esos caprichos de la vida se encuentra abajo de la barra del barcito donde los borrachos lloran el fin de la botella y el fin de un amor), uno puede comprar, con unos pocos pesos, una porción del líquido incoloro que ronda por el lugar.
Las fuerzas del bien, en lucha eterna contra el mal
Al parecer algunas vecinas del barrio insisten en presionar al señor Intendente para que clausuren el lugar, porque las señoras aseguran que sus hijas, esas niñas inocentes que recién han terminado la secundaria, olvidan en un solo fin de semana en el túnel todos esos años dedicados a la vida virtuosa. Pero todo es en vano. Noche a noche, nuevas parejas se forman, nuevos borrachos lloran, viejos amores se olvidan, y un rocanrol tiñe todo de negro, para olvidar, una vez más, al pueblo exterior.
Cierta vez el futuro llegó, y el Túnel del Olvido, que al parecer oficialmente se habría llamado “La Bóveda”, finalmente cerró sus puertas, cuando las señoras del barrio triunfaron sobre la Verdad. Sin embargo, son cada vez más las voces que claman por justicia, y aseguran que perdieron una batalla y no la guerra.
-
Te puede interesar
El túnel que quiere convertirse en una puerta al pasado
Texto basado en el cuento “El túnel del olvido”, publicado en el libro “Averno y otros infiernos” (1995)
* Pablo Rafael Gómez. Escritor autopercibido
IG: @prgmez



