Freddie Mercury cumpliría 80 años: Emanuel Caradoso y el desafío de interpretar su voz
Emanuel Caradoso, de Master Stroke, revela los secretos de la voz de Freddie Mercury y el desafío de interpretarlo sin perder su propia identidad.
Freddie Mercury, nació el 5 de septiembre de 1946
Archivo.MS 5 no fue solamente una de las voces más reconocibles de la historia del rock. Detrás de su potencia, su personalidad y su arrolladora presencia escénica existía una enorme cantidad de matices que, con el paso del tiempo, se volvieron cada vez más evidentes para quienes se dedicaron a estudiar su obra. Al cumplirse ocho décadas de su nacimiento, su figura continúa atravesando generaciones y su música mantiene intacta la capacidad de emocionar a públicos de todas las edades.
Emanuel Caradoso, cantante de Master Stroke, conoce de cerca ese desafío. Interpretar a Freddie Mercury implica mucho más que reproducir sus canciones o intentar alcanzar sus notas: supone comprender su técnica vocal, sus recursos escénicos y, sobre todo, la intención que ponía en cada frase. En esta entrevista, Caradoso cuenta cómo fue descubriendo al artista detrás de la voz, qué aprendió de su relación con el público y por qué, después de tantos años, Freddie Mercury todavía tiene algo nuevo para enseñar.

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-¿Qué fue lo primero que te impactó de Freddie Mercury como cantante y qué descubriste de él con el paso de los años que inicialmente no habías percibido?
-Lo primero que me impactó fue la potencia y la personalidad de su voz. Freddie tenía algo que hacía que lo reconocieras inmediatamente, incluso sin saber qué canción estabas escuchando. Pero con los años, y sobre todo a medida que empecé a estudiarlo para interpretarlo, descubrí que detrás de esa voz tan potente había muchísimos matices. Hay una sensibilidad, una intención y una capacidad para cambiar de color constantemente que quizás al principio uno no percibe. De alguna manera, cuanto más lo estudiás, más difícil se vuelve, porque empezás a descubrir detalles que antes se te escapaban.
El legado de Freddie que sigue vigente
-Freddie tenía una voz extraordinariamente versátil. ¿Qué aspectos de su técnica vocal considerás más difíciles de reproducir y cuáles sentís que todavía seguís descubriendo?
-Creo que una de las cosas más difíciles es justamente esa versatilidad. Freddie podía pasar de una voz muy potente y agresiva a algo extremadamente delicado sin que pareciera forzado. También tenía una manera muy particular de atacar las notas, de manejar los cambios de registro y de darle intención a cada frase. Y después está algo que para mí es fundamental: no se trata solamente de llegar a las notas, sino de cómo las canta. Eso es mucho más difícil de reproducir. Después de tantos años sigo descubriendo pequeños detalles en grabaciones, en vivo, en distintas etapas de su carrera. Es un artista que todavía te sigue enseñando.
-¿Cómo trabajás para interpretar a Freddie sin convertirte simplemente en una imitación? ¿Dónde termina la voz y empieza tu propia personalidad artística?
-Para mí la clave está en entender que no estoy tratando de ser Freddie Mercury, porque eso sería imposible y además no tendría sentido. Estoy interpretando su música y tratando de transmitir lo que él transmitía, pero desde mi propia sensibilidad. Obviamente hay aspectos vocales, gestuales y escénicos que estudio y reproduzco porque forman parte del personaje y de lo que el público espera de un tributo, pero también hay una personalidad propia que inevitablemente aparece. Creo que ahí está justamente el desafío: ser lo suficientemente fiel como para que la gente sienta que está viendo a Queen, pero sin perder quién soy yo como artista.
La voz que marcó una época
-Freddie Mercury tenía una presencia escénica arrolladora. ¿Qué aprendiste de él sobre cómo relacionarse con el público y dominar un escenario?
-Que el escenario no se trata solamente de cantar bien. Freddie entendía que había que generar un vínculo con la gente. Él podía llenar un estadio y, al mismo tiempo, hacer sentir al público que estaba interactuando directamente con él. Eso es algo que fui aprendiendo con los años: escuchar al público, leer lo que está pasando y entender que cada show es diferente. También aprendí que no hace falta estar haciendo algo todo el tiempo para tener presencia. A veces una mirada, una pausa o un gesto pueden decir muchísimo.
¿Hay alguna canción de Queen que haya cambiado tu manera de entender a Freddie después de estudiarla e interpretarla durante tantos años? ¿Por qué?
-Hay varias, pero probablemente Somebody to Love sea una de las que más me hizo descubrirlo. Cuando la escuchás como público, te impacta por la potencia y por la canción en sí. Pero cuando empezás a estudiarla vocalmente, descubrís la cantidad de recursos que hay detrás y, sobre todo, la carga emocional que tiene. También entendés que Freddie no utilizaba su voz simplemente como una herramienta técnica: la utilizaba para contar algo. Y eso cambia completamente la manera de interpretar una canción.
-Freddie fue una figura adelantada a su tiempo en su manera de romper con los límites de género, estética y comportamiento. ¿Cómo creés que se lo percibe hoy, especialmente entre las nuevas generaciones?
-Creo que hoy se lo puede mirar con una perspectiva diferente a la que existía cuando Queen estaba en su momento de mayor popularidad. Freddie tenía una libertad para expresarse que para su época era muy disruptiva, y muchas veces se adelantó a conversaciones que hoy son mucho más habituales. Las nuevas generaciones quizás no viven esas mismas cuestiones de la manera en que se vivían en los 70 u 80, pero siguen encontrando en él una figura de libertad, de autenticidad y de no tener miedo a ser diferente. Y eso me parece que explica también por qué sigue siendo tan vigente.
Freddie, un artista sin límites
-¿Qué pensás que explica que Freddie Mercury siga generando una conexión tan fuerte con el público décadas después de su muerte?
-Creo que porque tenía algo muy difícil de conseguir: era extraordinario técnicamente, pero al mismo tiempo era profundamente humano. En sus canciones hay alegría, tristeza, deseo, soledad, euforia, vulnerabilidad… hay muchísimas emociones con las que cualquiera puede identificarse. Y además Queen creó canciones que trascendieron generaciones. Hay gente que creció escuchándolo y gente muy joven que lo descubre hoy por primera vez y siente exactamente esa misma fascinación. Cuando un artista logra eso, deja de pertenecer solamente a una época.
-Si pudieras sentarte cinco minutos con Freddie Mercury, ¿qué le preguntarías y qué creés que él te respondería?
-Creo que le preguntaría algo muy simple: qué sentía cuando se subía a un escenario y veía a miles de personas cantando sus canciones. Me gustaría saber qué pasaba realmente por su cabeza en esos momentos, porque desde afuera parece una seguridad absoluta, pero seguramente había muchísimas cosas detrás. Y no sé exactamente qué me respondería, obviamente, pero me imagino que probablemente me contestaría con algo de humor y me diría que dejara de pensar tanto y disfrutara el momento. Creo que esa sería una buena enseñanza de Freddie también: después de tanto trabajo, estudio y perfeccionismo, arriba del escenario hay que soltarse y disfrutar.



