Día Mundial del Corazón: el herpes zóster y su vínculo con el riesgo cardiovascular
El vínculo entre herpes zóster e infartos o ACV se agudiza temporalmente tras la infección, según expertos en la previa del Día Mundial del Corazón.
La prevención de infecciones también gana espacio dentro del abordaje integral de la salud cardiovascular.
ShutterstockEn el Día Mundial del Corazón, especialistas ponen el foco en un factor menos conocido de la prevención cardiovascular: las infecciones. El herpes zóster puede desencadenar una respuesta inflamatoria y se asocia con un aumento temporal del riesgo de infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha clave para reforzar la importancia de la prevención cardiovascular mediante hábitos saludables como una alimentación adecuada, la actividad física y el control de la presión arterial. Sin embargo, el cuidado de este órgano vital también contempla otros factores capaces de generar complicaciones, entre ellos, determinadas infecciones y la respuesta inflamatoria que estas producen en el organismo.
“Cuando tenemos una infección, el organismo activa una respuesta inflamatoria para defenderse. En ese proceso se generan sustancias que pueden favorecer la formación de coágulos y, en personas con riesgo cardiovascular, aumentar la posibilidad de sufrir un infarto o un ACV”, explicó el Dr. Lucio Criado, médico clínico (M.N. 72768).
Herpes zóster: un riesgo latente para el corazón
El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, constituye un ejemplo de esta relación entre infecciones y salud cardiovascular. Según los datos proporcionados, una persona que atraviesa un episodio de herpes zóster tiene un 34% más de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) durante los tres meses posteriores y un 35% más de riesgo de presentar un infarto agudo de miocardio durante los primeros 30 días.
La relación también se observa en sentido inverso. Las personas que ya tienen una enfermedad cardíaca presentan un 34% más de riesgo de desarrollar herpes zóster. Aunque el porcentaje coincide con el incremento informado para el riesgo de ACV, se trata de asociaciones diferentes y, por lo tanto, de datos que describen fenómenos distintos.
El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de haber atravesado esa enfermedad, el virus puede permanecer latente en el sistema nervioso durante años y posteriormente reactivarse.
La manifestación característica es una erupción cutánea con ampollas y dolor intenso, que suele aparecer en zonas como el tórax, el abdomen o el rostro. Sin embargo, de acuerdo con la información aportada, las consecuencias de la infección pueden extenderse más allá de las manifestaciones en la piel.
¿Cómo se relaciona con la insuficiencia cardíaca?
Cuando un episodio de herpes zóster requiere hospitalización, también se incrementa el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. Esta condición se produce cuando el corazón no logra bombear suficiente sangre para responder a las necesidades del organismo y puede provocar, entre otros síntomas, dificultad para respirar.
La asociación vuelve a presentarse en ambos sentidos: las personas que ya tienen insuficiencia cardíaca necesitan internarse con mayor frecuencia a causa del herpes zóster. Estos datos refuerzan la importancia de contemplar las infecciones dentro de un abordaje integral de las personas que presentan enfermedad cardiovascular.
“Prevenir una infección también debería formar parte del cuidado cardiovascular. En este sentido, la Sociedad Argentina de Cardiología, la Federación Argentina de Cardiología y el Consejo Argentino de Residentes de Cardiología incorporan la vacunación como una estrategia relevante dentro del abordaje integral de los pacientes con enfermedad cardiovascular”, afirmó el Dr. Luis Cicco, médico cardiólogo (M.N. 81.369).
Según la información suministrada, a nivel global las vacunas previenen entre 3,5 y 5 millones de muertes por año. “Cuando hablamos con nuestros pacientes sobre cuidar el corazón, sumamos cada vez más la conversación sobre vacunación. Es una herramienta más de prevención, sencilla y fundamental”, agregó Cicco.
Vacunación: clave para un envejecimiento saludable
La prevención también adquiere relevancia en el contexto del envejecimiento saludable. Los controles médicos habituales pueden incorporar, además de los chequeos cardiovasculares tradicionales, una revisión del esquema de vacunación de las personas adultas.
“Envejecer saludablemente no significa solamente vivir más años, sino mantener la capacidad funcional y la calidad de vida. Por eso la consulta médica no debería limitarse a los chequeos cardiovasculares tradicionales, sino incorporar también la revisión del esquema de vacunación del adulto”, sostuvo Laura Jorge (M.N. 122.713), asesora médica de vacunas de GSK.
El cuidado de las personas con enfermedad cardiovascular contempla diferentes medidas de prevención. En ese marco, la vacunación forma parte de las estrategias destinadas a reducir la carga de determinadas enfermedades infecciosas y sus posibles complicaciones.