De la depresión, ¿qué nos cura?
La depresión es mucho más que la tristeza. Pero de eso tenemos que animarnos a hablar para poder encontrar la cura y vivir la vida plenamente.
Depresión, hablar nos cura.
Getty ImagesEn época de redes sociales y falsos éxitos, risas por acá y por allá, decir que tenemos una tristeza profunda y que esta permanece en el tiempo, tanto que nos impide desarrollar nuestras actividades cotidianas, nos parece toda una osadía. Cuando tenemos depresión -diagnosticada, pero para eso hay que consultar a un profesional de la salud mental- las palabras son el comienzo de la cura.
El 13 de enero se conmemora el Dia Mundial de la Lucha Contra la Depresión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de un trastorno mental frecuente, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. o sea que si tenemos depresión, no estamos solos.
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En todos los continentes, hay gente que tiene depresión. Algunos lo sabrán y otros no; entonces, estas segundas personas la pasarán peor.
La estigmatización de la depresión no cura
En los años 60, 70 y 80 inclusive, en Mendoza -quizá no en Buenos Aires, donde el psicoanálisis se había desarrollado ya hacía tiempo-, decir que íbamos al psicólogo era una rareza. Para ser más directos, había una creencia popular que "los locos" iban al psicólogo.
El tiempo pasó y empezamos a ir de a muchos a hacer terapia, a ocuparnos de nuestras mentes, como nos hacemos análisis o acudimos al personal de salud cuando tenemos una quebradura. Sin embargo, la estigmatización de las enfermedades mentales aún continúa.
Cuando las redes sociales como Instagram nos pide mostrarnos felices y la felicidad se convierte en un mandato, que con la voluntad se logra -"ponerle muchas ganas", decir que tenemos depresión o no contarlo, sino simplemente atravesarla- nos parece quedarnos afuera del resto de la sociedad que sube fotos a sus historias o feed donde se los ve contentos -o eso creemos- disfrutando de una vida soñada.
Qué cura
La depresión no se cura con ponerle ganas. Ni tampoco con apretar un botón, llámese ir a una nueva terapia alternativa, hacer una sesión y salir sin síntomas. En primer lugar, hay que saber que hay que tener un diagnóstico de un médico psiquiatra o un psicólogo. Es decir, de personas que estudiaron muchos años y que también tienen experiencia en haber visto a otros pacientes con los síntomas.
Tenemos que mirar lo que nos pasa para poder hablar de ello. La depresión se caracteriza, en general, por presentar un descenso marcado en el estado de ánimo, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad. Al menos, durante un mínimo de dos semanas. Muchas personas con depresión también padecen síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica.
No es nuestra "culpa", palabra a erradicar y mucho más en estos casos. La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Pero sí es nuestra responsabilidad ocuparnos de hablar con alguien de lo que nos pasa, de ir a un médico, arrancar un tratamiento y si nos dan psicofármacos, tomarlos como se toma un antibiótico- al pie de la letra-, y tener paciencia, tenernos mucha paciencia.
Mientras vamos recuperando el ánimo, de a poco podremos conectarnos con lo que nos gusta de la vida. Nuestro entorno será vital. Los vínculos sociales siempre alivian los síntomas de cualquier tipo. Pero también empezar a leer, a hacer alguna actividad física, o algo que nos agrade. Sin exigencias, con tiempo y paciencia.
El teléfono que cura
No somos héroes y nunca lo seremos. Somos personas atravesadas por la vida, que muchas veces no es fácil. No sólo las cuestiones individuales sino también las crisis económicas y sociales, por eso también la depresión se cura en comunidad, en una sociedad que se hace cargo de todo lo que causa, antes de que sea tarde. Es decir antes de que a alguien se le agrave demasiado su enfermedad.
Hay un teléfono para contactarse con un especialista en salud mental, que depende del Gobierno de la provincia de Mendoza. Hay que llamar gratis al 148, opción 0 (cero). Se puede consultar por una situación personal propia o por alguien cercano, de 8 a 20. Hablar cura.
Si hay riesgo de vida, llamar al 911. Hablar salva.


