Adrián Navarro: "La autogestión es fundamental, siempre hay espacios para hacer"
El actor analiza la crisis del audiovisual, el presente del teatro y las dificultades de la cultura, pero reivindica la autogestión para seguir creando.
Adrián Navarro en Entrevistas MDZ.
Santiago Aulicino / MDZCon una trayectoria que atraviesa el cine, la televisión y el teatro, Adrián Navarro construyó una carrera ligada a la ficción argentina, con trabajos en producciones como Montecristo, Vidas Robadas, Doble Vida y El Marginal.
Hoy, mientras participa de la reapertura del histórico teatro Caras y Caretas, el actor habla en Entrevistas MDZ, de un escenario muy diferente al de aquellos años: la caída de la producción audiovisual, la transformación de la televisión, el presente del teatro y las dificultades que atraviesan quienes viven de la cultura. Pero también reivindica una herramienta que considera indispensable para seguir creando: la autogestión.
Entrevista completa a Adrián Navarro
—Fuera de cámara me comentabas que empezaste a trabajar ahora en el teatro Caras y Careta. ¿cómo es tu rol ahí en un teatro tan lindo y tan importante?
—Un teatro que tiene un recorrido hermoso, una trayectoria enorme. Estoy ahí con Lucina Pereira, con Oscar González. Estamos llevando ahí adelante el teatro en esta reapertura que fue este año, se reabrió este año el teatro nuevamente. Y ahí le estamos poniendo todo el corazón y las ganas para que funcione. Para que levante ese hermoso espacio.
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—¿Y vos creés que lo condiciona un poco que esté dentro de una facultad o no?
—Y es un teatro que no es un teatro comercial, ni tampoco es un teatro totalmente independiente, porque es una sala muy grande, tiene 385 localidades, está súper equipado, tiene Pullman, tiene de todo.
—¿Querés comentarle a la gente cuál es la universidad como para aquellos que no conocen sepan cuál es?
— Está dentro de la UMET: Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. No sé si lo condiciona, yo creo que es una sala más. Hay salas que están en los barrios. Eso, no termina de ser ni una sala comercial ni una sala independiente. Aunque hay espectáculos que vienen de la calle Corrientes o después se van a la calle Corrientes.
— Adrián, vos arrancaste… Bueno, laburabas en un bar de mozo en Palermo hace mucho tiempo. ¿Cómo se llamaba el bar?
Buena Vista Social Club.
— ¿Ahí haces el casting para ahí Juancito, la película?
— No, yo cuando hago ese casting estaba en España. Estaba haciendo una obra de teatro en España que se llamaba La Pesera. Yo la estaba haciendo en ese momento. Y ahí me convocan para el casting tanto Eugenia Levín, una directora de casting divina. Bueno, como Juan Carlos Frugone, el director del Festival de Cine de Valladolid. Ellos le hablaron a la vez a Héctor Oliveira, que habían visto un actor. Bueno, Eugenia ya me conocía porque yo ya había hecho algunas audiciones para otras cosas. Juan Carlos Frugone había visto la obra esta, La Pesera, en Madrid. Y también le habló a Héctor, le dijo, mirá, hay un actor que puede dar para ese personaje. Eugenia también. Bueno, ahí Héctor me contactó, no me conocía. Y hice audiciones para ese personaje.
—¿Ese fue tu primer personaje fuerte en el cine?
— Ese fue mi primer personaje fuerte, ese fue mi primer gran personaje. Y el más popular, digamos, también, ¿no?
— Porque después vinieron, digamos, novelas como Montecristo, Vida Robada. Ahí, ¿qué te pasaba?
—Antes de eso vino una novela que me encantó muchísimo, que me gustó mucho hacerla porque me divertí mucho. Porque fue un personaje que entró para hacer una participación y creció enormemente, que era Doble Vida. Yo hacía de un tanguero y hacíamos una pareja con Romina Ricci y nos divertíamos mucho. Mi madre, Claudia Lapacó, Max Berliner, mi abuelo. Era una familia divina y la pasaba súper bien, súper bien.
—Viviste esa época de esa televisión que era tremenda porque tenías muchos puntos de rating, era la época fuerte de la televisión. ¿Cómo ves hoy la ausencia de productoras que produzcan televisión? Más allá de la ficción en general.
—Mira, el otro día me decía un amigo y vos agarraste el buen momento donde la televisión todavía era la televisión, que hoy es como que solo quedó el aparato en las casas, están las plataformas, el aire ya no existe tanto, los canales de televisión ya no producen prácticamente, excepto Canal 13, a través de Polka, alguna que otra novela
—Sí, que está más por flow, te diría.
Que ahora está más claro por flow. ¿Y cómo lo veo? Con mucha tristeza porque desapareció todo.
—Pero ¿vos qué sentís?
—Desapareció la ficción, la novela de la nueve de la noche, donde la señora se sentaba a mirar, digo la señora como para ponerle un ejemplo, pero la familia entera ¿no? Ellos se sentaban a la mesa a comer con la novela o por lo menos era lo que a mí me decían en aquel momento. Digo, nosotros mientras cenamos miramos tal novela.
Disfruté mucho hacer ficción
—¿Pero vos por qué sentís que desapareció? Porque nosotros hablamos hoy de las plataformas, pero las plataformas llegaron después. Me parece que la tele se fue extinguiendo antes. Para mí es un tema presupuestario, porque si vos ves Colombia, México, otros lugares, siguen produciendo ficción que aparece por televisión, como novelas. De hecho, el formato novela en otros países de Latinoamérica, sobre todo México y Colombia, anda muy muy bien.
—Y aparentemente no.… no reditúa lo que los empresarios pretenden, supongo. No sé muy bien cómo es el tema de producción, la verdad. Sí sé que no se está produciendo. Sí sé que, por un tema económico, hoy hacer una teleserie o una novela, los números son altísimos, son carísimos. Entonces no sé el que invierte si recupera ese dinero. Como no conozco el negocio, no lo sé.
—Bueno, y volviendo un poquito más para acá, tuviste una participación en el Marginal, que ha sido un éxito justamente de plataformas, ¿no? ¿Cómo fue esa experiencia?
—A mí me encanta trabajar. O sea, me encanta hacer ficción, me encanta hacer personajes. Esa experiencia fue como tantas otras. Yo la vivo hermosamente. Por eso digo que me encanta trabajar, porque siento que me da vida. Yo estoy ahí interpretando distintos personajes. Por lo general, yo el paso súper bien siempre. Tanto arriba en el escenario, como en un set de televisión, como en un set de cine, la paso muy bien. Entonces, mis experiencias por lo general son buenas.
—En esto de la producción de plataformas y lo que vos viviste en algún momento de televisión, ¿viste alguna diferencia o se produce igual?
—No, yo no veo gran diferencia. Tal vez en los tiempos, cuando hacés una tira diaria en un canal de televisión, los tiempos te corren un montón. Es como escenas que llegan en el momento, ¿no? En el momento estás grabando un capítulo y se cambió una escena por alguna razón para darle un giro a algo y te dicen acá está la escena y esa escena se hace. Hoy no pasa tanto eso, hoy está todo más controlado. Y te llegan los libros, haces esos libros. Es muy raro. Antes se grababa y al día siguiente salía al aire lo que vos hacías. Es como grabamos hoy y mañana lo vemos. O pasado lo vemos. Hoy grabás y capaz lo ves a los seis meses. Entonces no está esa posibilidad. Antes también estaba esta cosa del rating, que grapaba más, que sumaba puntos y si la escena esta con vos, medía un montón y mañana había otra escena con vos, como sostenían eso. Hoy grabás algo, yo he grabado La Bastarda hace, no sé, tres años, dos años. Y salió a principio de año, creo.
—Sí, los tiempos van cambiando porque depende de la plataforma cuándo la quiere poner o no. O si tiene otro que está midiendo más.
Por eso todo ese nivel de estrategia, el negocio, la verdad que lo desconozco, el nivel de estrategia con que manejan las cosas también. Me acuerdo que en su momento empezaron a cambiar los horarios. Te acordás que una novela que iba a las 22:00 la ponían 22:05 o 21.57. Y vos decías, ¿pero por qué? Empezaron a competir con otras cosas
—Sí, entraron los enlatados también, novelas que salían más económicas. La famosa novela turca.
—Bueno, pasó eso también.
—Yo te preguntaba más de tu lugar como actor obviamente, la producción es otro tema complejo.
—Como actor lo vivo siempre, de verdad que lo vivo como te dije antes. Me gusta.
—¿Pero alguna anécdota así linda, alguna graciosa o linda que tengas, no sé, de vida robada, de Montecristo?
—Anécdotas, un montón de anécdotas. No sé, mira, se me vino a la cabeza una que hice con Taratuto, que era Numeral 15, creo. Una producción que dirigió Juan Taratuto, que estábamos en San Telmo grabando y yo estaba con un auto, con un Fiat 128 Europa, impecable. Pero impecable era como... el chico lo tenía de maravilla. Entonces dice, ¿pero vos sabés manejar? Y yo, sí, claro. Pero bueno, la puerta cerrarla así, el vidrio bájalo asi, pero vos fíjate que la manija hay que darle despacito. Estaba impecable y lo cuidaba, era su joyita. Teníamos que dar una vuelta, entonces las calles de San Telmo son un poco angostas. Empedrado, en ese momento era empedrado también. Me ponen una cámara en esta ventana de acá y otra cámara acá, ¿sí? Y una cámara en el capó, acá. Todo eso, imagínate que era un fierrerio, una estructura, era como manejar un camión, ¿viste la sensación? Y el pibe estaba como que le tocaba en el auto y se ponía mal... No, guarda, ponele una gomita ahí para que no raspe, etc. Salgo y no hago veinte metros y un camión abre la puerta de atrás. Y le pego a la cámara, una cámara se mete para adentro y se mete la puerta para adentro, la cámara se destrozó. Al pibe le dio un infarto.
—Al pibe le dio un infarto.
—A mí también. O sea, yo me quería morir. Era como, ¿qué pasó? Bueno eso fue como muy angustiante, no fue nada divertido. Tengo, como recuerdo de eso después, bueno, cosas graciosas, muchas cosas graciosas. Encontrarme, no sé, con Juan Gil Navarro nos pasaron muchas cosas. Con Facundo Arana también.
—Una así rápido, que te acuerdes.
—Facundo saltaba, imagínate, Facundo es súper deportista, ¿viste? Y había una escena que hacíamos, no sé, por allá, por Pilar, que él tenía que saltar un paredón, y yo lo seguía y tenía que saltar el paredón. Entonces, Facundo no quería que nadie hiciera sus ecenas de saltar, él saltaba, se tiraba, tipo Tom Cruise, Facu, te hace todo, ¿viste? Y le encanta, y lo puede hacer, tiene el físico para hacerlo. Entonces, salta un paredón, y yo tenía que seguirlo. Entonces, salta cual... Muy fácilmente, y yo quedé como trepado ahí, sin poder pasar, ese tipo de cosas, un montón de cosas. Yo no voy a poder hacer esto.
—Por ahí escuché que decidiste vivir tu vida un poco más itinerante, estuviste medio entre España y Argentina, yendo y viniendo. ¿Eso sigue igual? ¿Es una decisión de vida?
—Mira, me fui en el 2017, en un momento donde la producción había caído bastante también, donde no estaba yo muy de acuerdo con la política que se estaba manejando en el país, y decidí irme, porque tenía muy poco trabajo últimamente ya prácticamente nada, y ahí fue cuando decidí irme a España. Y viví ahí 7 años. Pero iba y venía, hacía cosas y venía, cuando salían cosas acá, venía. Y ahora estoy hace un año y medio acá en Buenos Aires, instalado, tampoco en el mejor momento del país, pero bueno, es un buen momento para acompañar y poner el pecho con toda la gente que le está poniendo el pecho ¿viste?, a la vida. Está difícil, las producciones desaparecieron justamente porque el país está a mi modo de ver y al modo de ver de muchísima gente, por lo menos con la gente que yo me encuentro, se está viniendo abajo, entonces, nada, acá resistiendo.
—¿Es un buen momento para juntarse y sostener?
—No, yo creo que sí, hay que resistir, ¿viste? Un momento muy difícil donde estamos todos muy huérfanos. A raíz de eso también nace una obra de teatro que yo hago que se llama Es paria.
—Te iba a preguntar justo sobre eso.
Que habla un poco de esto, habla de lo paria que hemos quedado muchísimos, muchísimos que confiaron en una nueva fórmula, digamos, que hoy se encuentran totalmente desamparados
—¿Vas a tener funciones de esa obra este año?
—Este año, supongo que en octubre voy a retomar con las funciones. Tengo ahora, en septiembre, tengo dos funciones, hago dos funciones, una en Mercedes y otra en Navarro y en octubre voy a retomar acá en Buenos Aires.
—Bueno, Adrián, para cerrar un poco, haceme si querés una reflexión de cómo, un poco me lo dijiste recién, pero cómo ves el teatro, por un lado, el audiovisual por otro, y qué le recomendarías también a los actores jóvenes que están viniendo y que quieren hacer teatro, que quieren hacer cine.
—Bueno, entonces como para cerrar a estos actores, porque yo siempre pienso en la gente nueva que está entrando, los pibes jóvenes que están tratando de ser actores, actrices, o meterse en este mundo. Nos quedamos con esto, con la autogestión, con darle para adelante y generar... Voy a empezar por esto último. Yo creo que la autogestión es lo principal que hay que encarar, que uno tiene que sentarse y contar lo que tiene ganas de contar. Hoy, con el tema de la tecnología, se está mucho más cerca de la gente, de hecho, muchos chicos y muchos jóvenes lo hacen y algunos que no son tan jóvenes también. Y me parece que es eso, que es la autogestión. Es decir, tengo mi obra, quiero hablar de esto y voy a contar esto. Espacios para hacer siempre hay. Hay que buscar, y si no, hacerlos. Y los espacios hoy, a través de las redes sociales, también existen. Me parece que la autogestión es fundamental. Formarse, estudiar, leer. Me parece que eso alimenta muchísimo. Es una herramienta importante para cualquier persona que quiera hacer algo, sea actor o no actor. Me parece que la formación es el punto clave. Estar siempre informado. Creo que en ese punto hay que encarar por ahí. Y después, cómo veo al teatro, y como te dije también en un momento, me parece que hoy lo que se está haciendo es resistir, y se va a seguir resistiendo. Yo, en lo personal, lo vengo haciendo hace mucho tiempo. Conozco mucha gente que está resistiendo y que va a seguir resistiendo, y que le va a seguir poniendo el pecho. El teatro es algo que va a ser muy difícil que se caiga, más allá de que pongan trabas para que se siga produciendo. Se va a seguir produciendo, porque, de hecho, se está haciendo eso hoy. Creo que, en este momento, el gobierno le está sacando todos los recursos a la cultura, pero no solamente a la cultura, sino a la salud. El país está pasando por un momento muy crítico. Me parece que le están sacando todos los recursos para que la gente pueda seguir creciendo. Ese es mi punto de vista. Lo audiovisual, tampoco se está produciendo mucho en el país. Primero que el país está súper caro, es carísimo. Todo lo que hay acá es carísimo, entonces las producciones del exterior no vienen a producir acá. Sale mucho más económico producir en Uruguay, por ejemplo. Entonces, producciones de afuera no vienen a producir acá, porque el país está súper caro. Producciones locales no están pudiendo producir, porque justamente el mercado está bastante vapuleado y manoseado y es imposible hoy para muchos empresarios. Es como arriesgar algo que se les hace difícil. Hablo de empresarios del mundo audiovisual que así todos siguen produciendo, porque hay muchos que están produciendo.
—Bueno, entonces como para cerrar a estos actores, porque yo siempre pienso en la gente nueva que está entrando, los pibes jóvenes que están tratando de ser actores, actrices, o meterse en este mundo. Nos quedamos con esto, con la autogestión, con darle para adelante y generar.
—Es que hoy no hay muchas otras posibilidades. Esperar que te llame quién, o sea, es muy difícil. Entonces me parece que, si querés que te llamen, te tenés que mostrar, para que alguien te vea y te conozca. Porque es muy difícil hoy que te llamen así porque sí, o por mandar un currículum o un mail con tu recorrido artístico. Entonces me parece que la autogestión es fundamental. Y juntarse también, juntarse entre jóvenes y no jóvenes, y armar y seguir. Yo, por ejemplo, ahora estoy también con una producción con José Gluzman, con Enrique Dumont, con Darío Levy, que estamos haciendo una obra de teatro que se llama Cien años de perdón, que estamos empezando a ensayar para estrenar en enero, febrero, en el teatro Hasta Trilce. Pero también es algo que le ponemos nosotros. Nos juntamos, che, ¿qué hacemos? ¿Vamos a hacer esto? Dale, nos gusta. Hagamos, vamos. Es ponerle el pecho a la situación. Yo espero y confío que la situación va a cambiar.Va a llevar tiempo. No es que venga, va a ser magia y todo va a ser de un día para otro, vamos a estar súper bien. No creo en eso tampoco. Pero sí que va a llevar tiempo, pero confío en que nuevamente se va a recuperar el cine nacional, confío en que las producciones teatrales se van a volver a manejar como tiempo atrás, y confío en que la gente para la próxima elección va a poner un voto donde lo tiene que poner.
—Vamos a estar atentos a Caras y Caretas, ahí a ver qué pasa.
—Sí, hay una hermosa programación en el teatro, se pueden fijar, en Instagram está toda la programación de la sala, que es Sala Caras y Caretas. La dirección es Sarmiento 2037, está entre Junín y Ayacucho. Los esperamos.
Hoy grabas y lo vas a ver en algunos meses
Lejos de pensar el teatro y el audiovisual como espacios terminados, Navarro habla desde un lugar de resistencia y de trabajo colectivo. Mientras prepara el regreso de Es paria y participa de nuevos proyectos teatrales, sostiene que todavía hay espacio para contar historias, aunque las reglas hayan cambiado. “Hay que buscar, y si no, hacerlos”, dice al referirse a los espacios para crear, una definición que resume buena parte de su mirada: frente a un escenario adverso, seguir formándose, juntarse, producir y encontrar nuevas maneras de hacer ficción.

