El fotógrafo del Papa: "Siento que perdí un ser querido"
Siendo Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, ya marcaba una diferencia en el acercamiento no solo a las Parroquias de la ciudad, sino a las comunidades y sectores más dispersos. Siempre se mostró muy austero y cercano. Así coinciden muchos de los que conocieron incluso antes de ser ordenado Cardenal en el año 2001. El mundo también vuelve a mirar de reojo la ciudad de Buenos Aires, donde un Bergoglio de zapatos negros y un maletín en la mano se trasladaba en transporte público.
Enrique Cangas durante muchos años con su cámara de fotos acompañó al Cardenal Jorge Bergoglio no solamente en misas sino también en eventos, reuniones y visitas, algunas sorpresivas, y en su viaje a Riode Janeiro con motivo de la Jornada Mndial de la Juventud, ya como papa Francisco.
-
Te puede interesar
Incendio forestal en Mar del Plata: el fuego arrasó más de 200 hectáreas
-Tuviste la oportunidad de seguir con tu cámara a Jorge Bergoglio por varios lugares y editaste un libro testimonial en fotos. ¿Cómo empezó tu relación con Jorge Mario?
-Empecé como como hombre de iglesia, colaborando con algunos sectores, en esa época no teníamos el volumen de comunicación que hay hoy con los celulares, con lo digital, con todo lo que lo que hoy tenemos. La Iglesia estaba ahí, con algunos espacios medio vacíos en temas de comunicación, y me puse a dar una mano y a trabajar un poco en la cuestión de la evangelización con las imágenes, y traté de colaborar y de mostrar esas cosas que nuestra Iglesia hacía. Eso me llevó a a ingresar en esos espacios pastorales donde me lo cruzaba al cardenal Jorge Bergoglio de manera continua. En los encuentros de catequistas en la ciudad de Buenos Aires. Después de un tiempo llegó la etapa profesional. Me contratan para fotografiar grandes eventos con estadios colmados, el Luna Park, canchas de fútbol donde se celebraban las misas, con los niños y sus familias. Más de una vez lo encontré sentado entre el público. Una de las de las imágenes más fuerte que me tocó presenciar fue encontrarlo en uno de los eventos con los con los evangélicos y otros credos. Hay una foto, del abrazo, donde yo voy corriendo, subiendo, porque la persona que estaba arriba del escenario guiando el encuentro pide "Vamos a abrazar al hermano que está al lado y vamos a pedir a Dios por él". Tenía para ir para arriba de todo, al "gallinero", para poder tomar esa foto panorámica. Me quedo impactado de esa foto, había un joven que lo tenía abrazado. Jorge Bergoglio apoyado con su cabeza en el pecho del joven. Quedé shockeado visualmente.
-¿Cómo es tu tarea para elegir la foto exacta entre toda la cantidad que sacaste en un evento?
-Fue una foto que en su momento no se dio a conocer, salieron otras como la que él está arrodillado, en ese momento hay una consigna donde todos íbamos a rezar por él ese fue el momento fotográfico más fuerte. No tengo dudas que ese día Jorge Bergoglio fue catapultado espiritualmente donde llegó. Éramos 5000 almas, todos levantando las manos y y pidiendo por el Padre Jorge..
-Dentro del archivo fotográfico de Enrique Cangas como en las redes, hay pocas fotos de, por decir poquísimas, de un Jorge Mario sonriente, pero sí de Francisco, ¿Te sorprendió eso?
-Claramente hubo un cambio transformacional en su en su ser, en su semblante. Tampoco podemos decir que en Buenos Aires no sonreía, pero si fue lo destacaron los medios internacionales. Tengo varias fotos donde está sonriente, pero también les explicaba que los temas que él trataba, trata de personas, niños, pobreza, droga y todas las denuncias que Jorge Bergoglio hacía, no daba para sonreír de ninguna manera entonces. Cuando estaba en la intimidad, en confianza, en algunos momentos que me tocó cruzarlo siempre había algún chiste, algo de buen humor. Uno de los tantos pedidos que siempre le hacía a sus sacerdotes a todo es que no pierdan el humor.
El momento donde Francisco vio el libro
-Cuando Jorge Bergoglio se va a Roma, al cónclave del año 2013, pensaste que volvía?
-La última vez que estuve con el Cardenal fue en noviembre del 2012 en un evento en la UCA y la verdad cuando viajó al Cónclave, no me ponía a pensar que podía quedarse por ser elegido.
-¿Cómo recibiste la noticia entonces?
-Estaba trabajando en mi domicilio. Me acuerdo que había un albañil en mi casa. Cuando empiezo a escuchar Bergoglio, Bergoglio, Bergoglio, empienso a los gritos. El obrero no entendía nada. En ese momento le llama mi esposa, que estaban en su redacción. que me dice para casa, mis hijos estaban en la escuela. Fue un momento de abrazarnos unos minutos con mi esposa,, fue una momento inolvidable.
-Uno de sus primeros mensajes que asombra al mundo, que quizás a vos no te sorprende cuando dice "Yo quiero una iglesia pobre para los pobres" Vos dijiste Sigue siendo Jorge.
-Sabemos que el ser humano, cuando tiene un poco de poder, el ego inevitable. pero Francisco nos enseñó que el poder está en el servicio, que se puede llegar a esos lugares y no dejar de ser uno mismo. Siempre dije que Francisco nunca dejó de ser Jorge y que ese cura de Buenos Aires llegó a donde llegó y no dejó de ser él. Vi como muchos gestos que se siguieron repitiendo. Esto de seguir abriendo puentes, de seguir manteniendo, un diálogo abierto, como lo hizo acá en Buenos Aires, donde se juntaba con todos los credos.
La sonrisa de Jorge Mario
-Hay una foto donde el Papa Francisco tiene tu libro en susmano, el vestido de blanco y una foto de costado donde él está mirando la tapa.
-Se me eriza la piel ahora mismo de pensar ese momento, Se lo quería hacer llegar, en ese momento no tenía los medios para poder viajar y poder cumplir ese sueño. Tito Garabal viajaba a Romay le mandé un ejemplar por él. Me llega por celular la foto que me envía monseñor Guillermo Karcher de Francisco viendo el libro y dije ya está listo. Era un sueño para mí que él pudiera. Porque estaban todas las fotos de Buenos Aires y no tenía foto como Papa. Necesitaba cerrar ese círculo. En febrero de 2013, se anuncia la Jornada Mundial de la Juventud, él viene para acá en Río de Janeiro, esa no me la perdí y esa fue la foto que me permitió cerrar.
¿En Rio fueron tus primeras fotos como Papa Francisco?
-También donde tuve la oportunidad de poder volver a tomar su mano. Eran millones de personas. Pensaba que hay 50.000 hombres vestidos de negro custodiándolo, cómo voy a hacer para llegar. Me metí a la Catedral de Río de una manera bastante inesperada. Me abracé una baranda porque era el pasillo principal que daba al altar. Me abracé ahí y ahí estuve dos horas, hasta que entró y saludos a unos y otros, rezaba que me toque saludarlo, llegó la mano y en ese momento no sabía qué hacer. Digo saco la foto, lo saludo, lo abrazo, soy el fotógrafo, soy el hermano, el cristiano, el hombre de fe. Y traté de hacer las dos cosas. Entonces hice una cosa así, lo agarré de la mano y saqué la foto..
-¿Tuviste la oportunidad de ir con tu esposa a verlo?
-En el 2018 un episodio de salud, en ese momento yo estaba en una etapa de mi vida por cerrar un ciclo y se me viene a la cabeza decirle a mi esposa, le digo no puedo no ir allá, no me puedo perder esto, Tenemos que hacer el esfuerzo, digo, tenemos que ir. Vimos cómo económicamente íbamos a hacer con toda la situación. Lo empezamos a pagar un montón de tiempo antes. No había podido encontrar los medios para ir con las imágenes y a Monseñor Guillermo Karcher, argentino y jefe de protocolo y ceremonial, a quien le estoy eternamente agradecido y Guillermo me recibe con un montón de sobres porque fuimos en Semana Santa. Entonces llego allá y cada sobre era un acceso directo a cada uno de esos lugares, al Coliseo, a todos los lugares donde Francisco recorría esos días de Semana Santa. El primer momento es ahí en Roma, en el saludo que él solía hacer. Ahí tengo la oportunidad de entregarle el libro en la mano, cruzar unas palabras, nos reímos, porque cuando le digo "mire esta foto Jorge, este libro es mi acompañamiento al lado tuyo durante muchos años" y empieza a hojearlo, mientras tanto se escuchaban las ráfagas de los flashes, y me dice "Ah, este yo lo conozco"
Mirá la entrevista completa
-¿Cómo lo vas a recordar a Jorge Mario, a un Francisco que sin duda ha dejado un gran legado?.
-Haberlo escuchado tantas veces, todavía lo estoy procesando, te soy sincero. Hay un montón de emociones que se entrecruzan. Jorge y no está, sí está la alegría. En el cielo hay fiesta, llegó Francisco. Y por otro lado despedir a este gran padre, hermano que nos marcó la vida a todo. Yo formé parte de esa iglesia de Bergoglio y los sacerdotes y todos que experimentamos ese momento lo vamos a llevar por siempre y creo que tenemos la responsabilidad de dar continuidad a este legado.
-Armo la última pregunta en base a todo lo que te escuché. ¿Sentís que perdiste un ser querido?
-Absolutamente.