Cómo es “El infierno”, el lugar para alojar a los presos más peligrosos con medidas de seguridad extrema
Santa Fe se prepara para levantar los muros de su propio "Infierno", una fortaleza pensada no para condenar almas, sino para encerrar a quienes han convertido el crimen en su ley. Detrás de sus paredes dobles, vigilados como nunca antes, quedarán recluidos los presos de alto perfil que, aun tras las rejas, han sabido sembrar miedo en la sociedad.
La Provincia anunció la construcción de una cárcel de máxima seguridad destinada a alojar a los presos más peligrosos. Decidió llamarla "El Infierno", estará ubicado en la localidad de Piñero y contará con un diseño arquitectónico y tecnológico inédito en la historia carcelaria de Argentina.
"‘Es un lugar que va a marcar un límite a la violencia, a la impunidad y al miedo que le generaron a la sociedad estas personas", describió Lucia Masneri, Secretaria de Asuntos Penales de Santa Fe.
El penal estará compuesto por cuatro minipenales independientes y un edificio de gobierno general, por donde se realizará el ingreso de internos y personal. Tendrá un doble muro perimetral de 1.800 metros de largo y 10 metros de alto, con circulación vehicular en la parte inferior y peatonal en la superior. Además, contará con torreones de vigilancia cada 70 metros y una torre central de 36 metros de altura para garantizar una vista panorámica de 360 grados sobre todo el predio.
Cada minipenal tendrá seis pabellones de dos pisos con dos alas, en las que se distribuirán un total de 12 celdas individuales de hormigón premoldeado por ala. Esto significa que cada minipenal albergará 288 celdas, alcanzando una capacidad total de 1.152 plazas en toda la cárcel. Todas las unidades contarán con patios de uso individual restringido, lo que refuerza la política de aislamiento de los internos.
Máxima seguridad y control total
Además de su estructura edilicia pensada para impedir fugas, "El Infierno" estará equipado con tecnología de última generación para reforzar la seguridad. El complejo contará con un sistema de cámaras de vigilancia en todo el perímetro, armamento especializado para prevenir intentos de escape, sistemas tecnológicos de apoyo para investigaciones y un sistema de inhibición de señal para evitar cualquier tipo de comunicación con el exterior.
En el ingreso a la cárcel, se implementarán tres tipos distintos de escáneres para garantizar un control exhaustivo de quienes accedan al penal, ya sea personal penitenciario, visitas o proveedores de insumos.
"Hoy la experiencia nos dice que las fugas vienen organizadas desde afuera. Por eso esta unidad penitenciaria está especialmente diseñada para controlar lo que pasa adentro y así poder controlar lo que pasa afuera", indicó la funcionaria y aseguró que la implementación marcará un antes y un después en la lucha contra el crimen organizado.
Finalmente, la funcionaria comparó el modelo de seguridad de la nueva cárcel con el de El Salvador y aseguró que las restricciones que se aplicarán en "El Infierno" serán incluso más severas que las implementadas por el gobierno de Nayib Bukele.
Una inversión millonaria y un plazo de obra de 18 meses
"El Infierno" demandará una inversión de $109.828.291.188,24 y tendrá un plazo de ejecución de 18 meses. Con esta iniciativa, se busca generar un impacto significativo en la seguridad penitenciaria y reducir la incidencia del crimen organizado que opera desde el interior de las cárceles.
La construcción del nuevo penal, explicaron desde el Gobierno, se enmarca en un plan integral de reforma del sistema penitenciario provincial, con el objetivo de evitar fugas y desarticular redes delictivas que continúan operando desde los penales tradicionales.
Cuando la obra esté finalizada, Santa Fe contará con una de las cárceles de máxima seguridad más modernas y restrictivas de Latinoamérica, estableciendo un nuevo paradigma en el tratamiento de los reclusos de alto perfil en Argentina.