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Pensar la idea del cerebro: el origen de la razón humana

La naturaleza compleja del cerebro puede explicar una serie de procesos de múltiples dispositivos de procesamiento de la información.
El cerebro es un órgano que no fue diseñado por el hombre y conjeturamos que ha evolucionado desde que el humano lo es. Foto: Shutterstock
El cerebro es un órgano que no fue diseñado por el hombre y conjeturamos que ha evolucionado desde que el humano lo es. Foto: Shutterstock

¿Qué hace el cerebro? ¿Cómo lo hace? El cerebro es un órgano que no fue diseñado por el hombre y conjeturamos que ha evolucionado desde que el humano lo es. Sede de miles de variables de investigación, algunas construidas por imaginaciones extraviadas y otras sometidas a una futurología desvariada, el cerebro (ahora con el intestino) constituyen la sede de las emociones y una multiplicidad de procesos de información. Matthew Cobb, profesor de Zoología en la Universidad de Manchester, escribe un profundo y excelente ensayo. Una historia de la idea del cerebro (2025, Ediciones Godot) donde propone pensar estos interrogantes relatando una historia que va más allá de cualquier disciplina académica e intenta mostrar la idea de un organismo principal del funcionamiento en el ser humano.

Este estupendo libro con una edición cuidada tanto en su diseño de tapa e interiores que ya nos tiene acostumbrado Víctor Malumián y el staff de Ediciones Godot (traducción de María Marcela Alonso) resulta de imprescindible lectura porque si bien aborda las neurociencias, la anatomía y fisiología cerebral, la memoria y la conciencia y pasa revista a momentos fundantes de la psicología y el psicoanálisis, inicia, a partir del anatomista danés Nicolás Stento (1665) la presentación que él mismo realiza frente a la Academia de Ciencias de Francia donde afirmó que al cerebro debe considerárselo una máquina, desarmarlo como tal y ver cómo funciona. 

El libro de Matthew Cobb.

Y aquí comienza todo. Es decir, comienza una aventura para deconstruir el cerebro y vérselas entonces en un viaje desconocido y apasionante. El autor decide dividir los capítulos del libro utilizando una sencilla línea de tiempo:  Pasado / Presente / Futuro que permite ubicar a los  protagonistas principales. Así nos encontramos con Homero, Aristóteles, Descartes o a Sigmund Freud y Carl Gustav Jung. De este último surge una anécdota poco conocida de un viaje que el psicoanalista suizo realizó a Nuevo México quien se encontró con Ochwiay Biano, líder de la comunidad de pueblos originarios en la alta meseta de Taos. Biano le comentó a Jung que no entendía a la raza blanca y que los consideraba locos. Intrigado, Jung pregunta a Biano por qué pensaba tal cosa. Biano respondió rápidamente que los blancos pensaban con la cabeza y frente a la sorpresa de esa respuesta Jung preguntó afirmativamente. Qué eso estaba claro. Sin embargo, Biano respondió que ellos pensaban con el corazón. Las teorías cardiocéntricas se representan a diario cuando uno puede expresar que “se encuentra con el corazón en la boca”. Un ritmo cotidiano que la mayoría de los habitantes de una ciudad como Buenos Aires (con los sobresaltos que señalan un ritmo enloquecedor) perciben como idea presente.

Para Sigmund Freud, el funcionamiento cerebral no podía explicar la psicología. En 1915 reconoció pruebas irrefutables que la actividad cerebral se encuentra ligada al cerebro pero insistió que el Psicoanálisis no tiene que ver con la anatomía. Para el maestro vienés no hay nada que resulte menos interesante que la comprensión sobre la angustia que el conocimiento de los nervios por donde circula la excitación. Las metáforas que tanto le gusta utilizar las neurociencias como computadoras, codificación, diagramas de cableados entre otras, resultan de carácter parcial. Un estudio reciente indica que las neuronas no son como computadoras puesto que las conexiones dendríticas involucran múltiples neurotransmisores capaz de realizar procesos complejos. 

Para Sigmund Freud, el funcionamiento cerebral no podía explicar la psicología. Foto: MDZ.

Cada investigación arroja la existencia de  panoramas alternativos sobre cómo podría evolucionar el futuro de nuestra comprensión sobre el cerebro. Quizás aceptemos que no existe en realidad ninguna teoría que pueda formularse porque el cerebro no tiene una lógica general sino explicaciones adecuadas sobre cada uno de nosotros y quizás Matthew Cobb nos brinda esta expectativa en uno de los ensayos más genuinos que podamos leer. No cabe duda que Ud. lector debe elegir esta historia de la idea del cerebro. Sus conexiones neuronales estarán muy agradecidas.

Una historia de la idea del cerebro. Mattew Cobb. Traducción María Marcela Alonso. Ediciones Godot. 2025

Carlos Gustavo Motta.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.