Conchita Martínez: "El humor es una herramienta poderosa para romper barreras sobre la sexualidad"
Playa del Carmen, México
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Una vez más el humor se presenta como una herramienta para desarmar preconceptos y tabúes. Al menos, eso busca Conchita Martínez (@soyconchitamartinezok), el personaje que encarna Yamil Chapa, con su unipersonal de sexualidad. Llegó a Playa del Carmen para hacer estallar de risas al público mexicano y ahora sueña con llenar teatros en todo el mundo.
"El humor tiene la capacidad de esquivar barreras que suelen existir alrededor de ciertos temas. Cuando te estás riendo, lo primordial es el momento de diversión, la gracia del show", dijo en diálogo con MDZ en su casa, a metros del Mar Caribe.
-¿Cómo surge el personaje de Conchita Martínez?
-Conchita Martínez es una sexóloga que imparte clases de sexualidad usando el humor. El personaje nació en 2013, en el contexto de una despedida de soltera. Una compañera de yoga, amiga mía, organizaba la despedida y alguien sugirió que, como soy actor, podría ir disfrazado de mujer, como una amiga que llega a sorprender a las invitadas. Pero claro, pensé que solo disfrazarme iba a ser divertido por unos minutos, después se agotaría. Así que se me ocurrió combinar mi conocimiento de sexualidad, porque ya había leído algunos libros y tenía juguetes sexuales, con una especie de charla o clase.
-¿Qué te quedó de esa primera experiencia?
-Fue un éxito. Improvisé un poco con lo que llevaba, armé discurso, llevé tres juguetes sexuales y algo de vestuario, y así surgió el nombre: Conchita Martínez. Un tiempo después, en una reunión de cumpleaños con amigos, volvieron a hablar del tema. Una del grupo dijo: "¡Tenemos otra despedida de soltera pronto! Chapa, te contratamos”. Y así empezó. La segunda fue con un grupo de exalumnas de teatro mías, chicas que había conocido cuando daba clases en un colegio. Todo se fue dando de manera espontánea y, aunque al principio no lo veía como un posible negocio, después de algunas experiencias pensé: “Esto tiene potencial".
-¿Cómo siguió ese camino?
-Después de la tercera vez que me contrataron me di cuenta de que necesitaba profesionalizarme más. Empecé a estudiar sexualidad de forma más formal, aunque en aquel entonces, 2014, no había tanta información como ahora. Tuve que ser autodidacta, leyendo libros, informes, lo que pudiera encontrar. Más tarde, logré participar en algunos cursos o talleres, aunque en muchos no aceptaban alumnos que no fueran psicólogos o médicos. Les pedía que me dejaran tomar los cursos sin certificación, solo para aprender.
Presentación de Conchita Martínez
-¿Qué fue lo que más rescataste de esa formación en sexualidad?
-Un amigo me dio un libro que cambió mi visión por completo: "La pareja multiorgásmica" de Mantak Chia. A partir de ahí empecé a estudiar la sexualidad desde una perspectiva taoísta, que es muy distinta a la occidental. Leí otros libros de Mantak Chia, como "El hombre multiorgásmico" y "La mujer multiorgásmica", y tomé varios cursos con él, aunque siempre online porque nunca pude viajar a Tailandia. Eso me dio una base mucho más amplia para entender la sexualidad desde una conexión más profunda con la energía y la creatividad.
-¿Cómo recibió a Conchita el público internacional?
-La primera experiencia internacional fue online, durante la pandemia. Antes de eso, hacía shows de despedidas de soltera y luego empecé a abrirlo a todo público. En la pandemia, alguien de Ecuador que había asistido a una despedida mía en Buenos Aires me propuso hacerlo virtualmente. Organizamos todo con una pantalla grande en su casa, y funcionó muy bien. Pero me di cuenta de que tenía que adaptar mi ritmo y vocabulario, porque las expresiones argentinas no siempre se entienden. Lo mismo me pasó en Córdoba, Argentina. Si usaba palabras locales, como “pinchila” para referirme a la verga, generaba un guiño que enganchaba mucho mejor al público.

-¿Y acá en México cómo te recibieron?
-En la Riviera Maya, por ejemplo, a la gente le encanta Conchita. En lugares como Playa del Carmen, Tulum o Cancún, el personaje es muy bien recibido porque combina humor y educación sexual de una manera disruptiva. Aunque el tema de la sexualidad sigue siendo tabú en muchos lados, lo abordo con respeto y empatía, pero también con mucha diversión. Eso permite que la gente se relaje y se abra más al tema. Además, el humor es una herramienta poderosa para romper barreras.
-¿Qué implica para vos hablar de sexualidad en un contexto donde estos temas a veces se cuestionan o se censuran?
-El humor tiene la capacidad de esquivar barreras que suelen existir alrededor de ciertos temas. Cuando te estás riendo, lo primordial es el momento de diversión, la gracia del show. Esa risa espontánea hace que se derriben filtros, permitiendo abordar asuntos sensibles de forma directa o tangencial, con una perspectiva distinta a la que suelen manejar las instituciones o el discurso formal. Por supuesto, el humor no está exento de controversias. Puede generar risas en personas de ideologías conservadoras o incluso provocar incomodidad. Pero cuando algo te causa gracia, simplemente te reís. Esto también ocurre con temas tabú, como la masturbación. El humor logra que temas que suelen evitarse en conversaciones serias entren en la discusión de una manera más relajada y menos confrontativa.
-¿Lo más loco que te pasó con el personaje?
-Tengo varias anécdotas. En Villa Dolores, Córdoba, tuve una función en un bar. En una mesa estaban sentadas tres mujeres: abuela, madre e hija. La hija tenía 50 años, la madre casi 70, y la abuela, 91 o 92. Era impresionante porque, aunque eran de generaciones completamente distintas, estaban todas juntas. Era una mesa grande, con otras mujeres de la ciudad, pero esas tres se destacaban. La abuela, a sus 92 años, se reía de punta a punta del show, aplaudía, cantaba "Conchita". Al final, me acerqué a sacarme fotos con las mesas, y cuando llegué a la de ellas, la señora mayor me agarró de la mano y me dijo: "60 años chupando mal la pija. Si hubiese sabido esto antes, querida".

-¿Cómo te imaginás a "Conchita" en el futuro, qué proyectos tenés en mente?
-Me encantaría expandir el personaje a otros formatos. Estoy pensando en hacer un canal de YouTube donde pueda subir contenido. Ahí la gente podría comprar los shows a distancia, pagar un monto accesible, como tres o cinco dólares, y verlos en streaming. También me gustaría subir videos más largos, porque en redes sociales solo puedo hacer cosas cortas, de uno o dos minutos. Además, quiero que "Conchi" llegue a espacios más teatrales y grandes. Me imagino en el Teatro de la Ciudad, para 700 personas, o en el Teatro Ópera, para 1500. Incluso sueño con el Teatro Gran Vía, en España. Quiero llevar el personaje por todo el mundo, llenar salas de teatro y hacer giras internacionales.
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