Se cumplen 80 años de la desaparición del padre de El Principito
Se cumplen 80 años de la desaparición de Antoine de Saint-Exupéry. El 31 de julio de 1944, 15 minutos antes de las 8, despegó a bordo de un Lightning P-38 de una base aérea en Córcega, combatiendo en la Segunda Guerra Mundial. Con una autonomía de vuelo de 6 horas y a las cinco horas, no habiendo regresado, el comandante de la escuadra capitán René Gavoille advirtió a los radares sobre su desaparición.A las 14.30, el avión se dio por desaparecido y Saint–Exupéry fue dado por muerto. Con su partida nos dejó historias apasionantes, pero sin duda, la más popular y encantadora fue El Principito.
Te puede interesar
Dua Lipa es fan de la literatura argentina: cuáles son sus libros favoritos
El Principito es de esos libros que se reciclan. Que se pueden leer en la infancia, en la adolescencia, en la adultez y siempre aporta una mirada nueva. Es de esos libros en los que la experiencia de vida, se conjuga con el texto y cada vez, surge una nueva a obra. Su obra nos despertó el asombro, propio de los niños para quienes todo es nuevo. Y nos invitó a no perder esa mirada infantil que nos rescata de la rutina y la banalidad.
El Principito es de esos libros que se pueden leer en la infancia y en la adolescencia
A través de su pequeño personaje nos hizo reflexionar sobre la importancia de mantener viva esa capacidad de maravillarnos, incluso en medio de la monotonía de la vida cotidiana.
-
Te puede interesar
Casas, calles y recuerdos: las huellas de Julio Cortázar por Mendoza
Asombrarse es “captar en lo cotidiano y habitual lo verdaderamente desacostumbrado e insólito” decía Joseph Pieper en el Ocio y la vida intelectual. Ahí radica la verdadera paradoja del asombro: descubrir lo extraordinario en lo de todos los días, así el asombro se manifiesta como una respuesta natural ante la grandeza y la belleza de la realidad, percibida como la obra de un Creador divino. A veces requiere de la voluntad de detenerse y ver con ojos nuevos. “Lo esencial es invisible a los ojos” y lo más maravilloso de la realidad, se suele ocultar tras la coyuntura.
A través de la voz de El Principito, Antoine nos enseñó a valorar las relaciones humanas y ver más allá de las apariencias, a no perder la inocencia y cuidar a lo que amamos. Siempre vigente. El Principito no pasará.
El corazón de niño que todo adulto conserva, aguarda su regreso
* A la memoria de Germán Vartorelli, estudioso de la vida y obra de Saint-Exupéry.
* Dra. Myriam Mitrece de Ialorenzi. Es psicóloga y fue Directora del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica Argentina.

