De Mendoza al mundo: cómo es viajar, vivir y trabajar en el exterior
En un mundo cada vez más globalizado, con recurrentes crisis, son muchos los jóvenes que deciden salir del lugar en el que nacieron, viajar y buscar oportunidades laborales en países del exterior. Estos viajes no solo les permiten ganar dinero, sino también conocer nuevas culturas, aprender idiomas y, en muchos casos, encontrarse a sí mismos.
En MDZ, recolectamos las historias de vida tres mendocinas que se aventuraron a viajar a otros países y trabajar en el exterior: Carla, Evangelina y Antonella.
De Chef a trabajadora de cosecha en California
Carla, de 33 años, decidió dar un giro radical a su vida hace unos años. En lo que va del 2024 viajó a Chile y ahora, por segunda vez, se encuentra en California para trabajar en la cosecha en una bodega del reconocido cineasta Francis Ford Coppola. "Hoy me encuentro nuevamente en este lugar, alquilando una habitación en casa de familia. No me ha pasado de sentir desarraigo porque la gente acá te hace parte de su familia", cuenta Carla, que reconoce la calidez de las personas que la reciben.
Para ella, mantener el contacto diario con su familia en Mendoza es fundamental. Aunque extraña especialmente los domingos familiares, valora esa posibilidad de ahorrar y adquirir bienes que en Argentina serían más difíciles de obtener. “Al principio es grande la inversión que hacés, pero después eso se recupera y te da la posibilidad de poder ahorrar y comprar cosas que quizás en Argentina no podrías o te costaría más, como vestimenta, tecnología. Si te permite ahorrar y después podes viajar”, dice la mendocina y agrega que viajar y conocer otros lugares y personas, es lo que más le gusta.
En California, se valora la diversidad y se fomenta la inclusión, asegura Carla. Sorprendida, relata que pese a que ella no domina el inglés nunca ha sentido ningún tipo de discriminación respecto a eso. “Acá le dan mucha importancia al tema de la discriminación. Entonces, me ha pasado muchas veces que me piden disculpas por no saber el español. En el trabajo se habla inglés y español y la mayoría de las personas hablan el español”, relata.
Vivir allí es bastante costoso. Alquilar una habitación, comprar comida, no son desafíos fáciles. Mientras espera el inicio del trabajo en la bodega que le proporciona una casa para hospedarse, tiene que pagar un alquiler. “Eso sí es bien caro acá. Está entre US$ 700 a US$ 1.200 por un cuarto” Sin embargo, existe un programa de entrega de comida gratuita en el que toda persona puede inscribirse para retirar una caja de mercadería. “La pueden donar personas que tienen sus propias chacras o personas que les va bien y donan muchos alimentos. Cualquier persona puede ir y retirar mercadería. Eso te permite ahorrar un montón, porque acá si es un poco cara la alimentación. Conseguís cosas baratas, pero si quieres comer un poco saludable si es un poco caro”.
Enóloga mendocina y una experiencia única en el Valle del Ródano, Francia
Evangelina, enóloga de una bodega mendocina, ha trabajado en diversas temporadas de cosecha y elaboración de vino en Nueva Zelanda, California y Francia. Su última experiencia en Francia, específicamente en el Valle del Ródano, fue especialmente enriquecedora. "Trabajé dos meses de vendimia en una bodega donde vivía y participaba en todo el proceso de elaboración del vino", relata Evangelina.
Los principales motivos de Evangelina para viajar fueron el enriquecimiento profesional y y el deseo de conocer nuevas culturas. “Aprender de regiones, suelos, vinos de otras regiones de importancia mundial, como trabajan, como son sus procedimientos, como son sus maquinarias, como viven la vendimia. Otra cosa que me encantó hacer fue, poder participar de todo el proceso de elaboración, desde recibir las cajas de uva hasta el final de la vinificación”, cuenta.
"El trabajo fue bastante duro, muy físico, con días largos y un equipo con costumbres y horarios distintos", explica. A pesar de las dificultades, de trabajar entre 12 y 14 horas por día todos los días, salvo los domingos que la bodega frenaba al mediodía, para Evangelina la experiencia fue enriquecedora y reconoce la alta calidad del trabajo enológico tanto en Francia como en Argentina.
“Conviví con ellos, participé en todas sus actividades. Aprendí de sus vinos. Por momentos me costó muchísimo comunicarme y entender sus formas. Pero fue súper enriquecedor. Valoré mucho nuestra forma de trabajo en Argentina, considero que tenemos tecnología, conocimientos, equipos formados de profesionales muy capacitados y organizados a la hora de trabajar en una bodega”, concluyó.
De una agencia de márketing a trabajadora de granjas en Australia
Hace casi un año, Antonella decidió dejar su trabajo en una agencia de marketing en Buenos Aires y aplicar para la Working Holiday en Australia. "Hice trabajo de cosecha en granjas para extender mi visa, coseché manzanas, empaqueté cerezas y trabajé en una fábrica de pickles", cuenta Antonella.
El desarraigo y la adaptación a un país con costumbres diferentes fueron retos significativos en su experiencia. Sin embargo, formar un grupo de amigos y socializar con gente de diversos países la ayudó a sobrellevar el tiempo en el continente oceánico. "El idioma a veces se dificulta, especialmente en zonas rurales, pero en ciudades grandes es más fácil", explica.
Para Antonella, lo más importante es vivir experiencias y viajar, aprovechando la oportunidad de conocer nuevos lugares y culturas. “Con lo que he ahorrado me ha permitido comprar algunas cosas, pero no me centro mucho de eso, lo que más me centro es en experiencias. Cuando estuve en Tasmania viajaba muchísimo, hacíamos muchos trekkings, hice escalada, creo que conocimos casi todas Tasmania con el grupo de amigos que me hice. Después fui a un recital en Melbourne y en Sidney también íbamos a todas las playas. Ahora estoy en Magnetic Island, que está casi al noreste de Australia, en una isla rodeada de paraíso”, asegura.
“Generalmente la gente que vive acá compra un montón de cosas de último modelo, celulares, cámaras, computadoras, drones. Otra gente ahorra para comprarse un auto, no es súper económico, pero es fácil. La verdad que el presupuesto te da si ahorras un poquito, te da para comprarte un auto y recorrer, hacer un road trip. Hay muchos que se compran caravanas que son casitas rodantes o acoplan todo el auto para poder hacer camping dentro del auto e irse de Road Trip por ahí”, cuenta sobre la vida allí y concluye que “laburando y ahorrando bastante podés hacer lo que vos quieras”.

