La cadena de uso de la inteligencia artificial: un negocio oculto y lucrativo
La inteligencia artificial (IA) revolucionó varios sectores, y una parte crucial de esta transformación radica en la cadena de suministro de tecnología y financiamiento que sustenta esta innovación.
La cadena de uso de la IA comienza con los fabricantes de chips, como Nvidia, que producen los GPU (unidades de procesamiento gráfico) esenciales para el desarrollo de modelos avanzados de IA. Startups tecnológicas como CoreWeave, una empresa basada en Nueva Jersey, compra estos chips porque posee y opera centros de datos equipados con esta tecnología.
CoreWeave, por ejemplo, recientemente obtuvo $7.5 mil millones en financiamiento privado, liderado por la firma de inversión Blackstone, para expandir sus centros de datos y comprar más chips de Nvidia.
Este dinero permite a CoreWeave alquilar acceso a estos chips a gigantes tecnológicos como Microsoft, que los utilizan para desarrollar y desplegar sistemas de IA como ChatGPT de OpenAI.
El financiamiento en esta cadena es crucial pero costoso. Los acuerdos como el de CoreWeave vienen con tasas de interés altas, en los dos dígitos bajos, reflejando el riesgo de prestar a empresas relativamente nuevas con colaterales no probados
Sin embargo, estas organizaciones necesitan capital rápido para mantener el ritmo de la demanda de servicios de computación de IA, que está creciendo a un ritmo vertiginoso.
A pesar de los altos costos de financiamiento, las empresas en la cadena de IA están confiadas en los grandes retornos. Nvidia, por ejemplo, ha visto su capitalización de mercado alcanzar los $2 billones, con ingresos trimestrales que se espera que tripliquen a $24.6 mil millones
Sin embargo, la pregunta persiste: ¿serán estos retornos suficientes para cubrir los préstamos con altas tasas de interés?
La historia ofrece advertencias. En el pasado, negocios similares, aunque no relacionados con la IA, fracasaron debido a una sobreestimación de los retornos. Por ejemplo, durante el boom de las punto com en la década de 2000, muchas empresas tecnológicas se endeudaron masivamente con la esperanza de grandes retornos que nunca se materializaron, resultando en pérdidas.
A pesar de estos riesgos, el entusiasmo por la IA es palpable. Las empresas financieras están cada vez más cómodas con las nuevas estructuras legales y colaterales no convencionales como los chips de IA. Esto podría reducir los costos de préstamo en el futuro y fomentar más acuerdos
En suma, la cadena de uso de la IA es un negocio complejo y costoso, pero con un potencial de retorno inmenso. La financiación sigue siendo un desafío, pero la creciente demanda y la confianza en el futuro de la IA continúan atrayendo inversiones significativas. Solo el tiempo dirá si estos retornos serán suficientes para cubrir los riesgos asumidos por los prestamistas.
Las cosas como son.
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