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Vacunas, una historia polémica

Muchas de las vacunas introducidas durante los últimos años no fueron desarrolladas como respuesta a una necesidad social.

El sida desarregla las defensas inmunológicas del organismo y desorganiza su control interno. Luego perturba las relaciones sexuales envenenando las relaciones sociales de manera inédita, sutil e insidiosa bajo un contenido estigmatizante que aún, a pesar de la terapia antiretroviral, continúa.  

En el clásico libro La enfermedad y sus metáforas de Susan Sontag se muestra cómo la sensibilidad de cada época histórica privilegia una enfermedad. No se trata necesariamente de la enfermedad más común ni de la primera causa de muerte. En los momentos en que Sontag escribía, el cáncer había reemplazado a la tuberculosis: en pleno siglo XX, fascinaba la imaginación y se convertía en un tabú terrible. 

La enfermedad y sus metáforas de Susan Sontag.

El sida desarregla las defensas inmunológicas del organismo 

Pero faltaban algunos ingredientes para llegar a ser la metáfora ideal de la sociedad que desde la segunda mitad de los años sesenta nacía en medio de graves convulsiones sociales.  Existe, de esta manera, la enfermedad metáfora que, por sus asociaciones con el sexo, la muerte, la sangre, las drogas, las computadoras (recuerden sus “virus”) y la sofisticación de su evolución y de su estrategia, expresan las marcas de nuestra época. Podríamos pensar que una enfermedad siempre es metáfora, pero en realidad verificamos como ésta se adecua a los tiempos que corren, puesto que la metáfora se construye con los entrecruzamientos que son siempre espacio y tiempo.

El químico inglés Stuart Blume escribió Vacunas. Una historia polémica. Con traducción de Federico Cristante es una publicación de Ediciones Godot (libro que recomiendo ampliamente). El autor explica en uno de sus capítulos y  en detalle,  las investigaciones de una vacuna que evite contagiarse del virus de HIV. 

Este investigador afirma que las ideas acerca de la clase de vacuna que, en última instancia, podría funcionar han estado cambiando de tal forma que algunos se preguntan si acaso será posible llegar a una vacuna. Una vacuna probada que ofrezca una protección significativa todavía parece estar a algunos años de distancia.

Una vacuna probada que ofrezca una protección significativa todavía parece estar a algunos años de distancia.

El sida y el ébola son ejemplos de una categoría que pasó a ser uno de los temas centrales de las discusiones internacionales sobre la salud pública: las enfermedades infecciosas emergentes hoy conocidas como EIE. Desde la década de 1990 y con más frecuencia cada vez, se nos advierte acerca de toda una serie de nuevas amenazas, algunas conocidas, otras aún al acecho, desconocidas, misteriosas.

Desde 1990 se nos advierte acerca de toda una serie de nuevas amenazas

El completamente inesperado Covid parece ser un buen ejemplo. Al igual que el HIV, se supone que la mayoría de las nuevas enfermedades surgen porque los virus saltan la barrera de las especies desde su animal huésped normal y mutan. Este término EIE agrupa amenazas de ataques bioterroristas, de virus que emergen del mundo animal y de enfermedades que aparecen de modo virulento con un gran contenido político anterior o posterior del brote inicial. Esto hace que las enfermedades infecciosas deban permanecer en la agenda de la salud y del desarrollo de una nación.

El principal argumento de Vacunas. Una historia polémica es que las dudas relacionadas con las vacuna –concretamente la reticencia a la vacunación- derivan de los cambios que tuvieron lugar tanto en el modo en que se desarrollan y producen las vacunas como en el modo en que son formuladas las políticas de vacunación y en quienes las formulan. Los intereses de la cambiante industria farmacéutica da origen a la sensación que la oportunidad estaba llegando a desempeñar un papel excesivo en el desarrollo de nuevas vacunas.

La publicación no sólo habla de vacunas sino de cuestiones donde la responsabilidad puede construirse en el campo de la ética, palabra esta última que tanto se la menciona pero en muchos casos, es difícil encontrar y más aún, practicar.

Carlos Gustavo Motta

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Responsable del Departamento de estudios psicoanalíticos en sida y enfermedades de transmisión sexual (GRIPSI) que funciona en la Escuela de la Orientación Lacaniana.