Especial MDZ

Quiénes son y cómo se eligen los líderes de la aldea menonita de San Luis

Cuáles son las tareas que deben realizar y por qué su rol es tan importante. La estructura de una sociedad claramente patriarcal.

Mauro Sturman
Mauro Sturman sábado, 13 de abril de 2024 · 09:08 hs
Quiénes son y cómo se eligen los líderes de la aldea menonita de San Luis
Peter Knelssen y Johan Friessen dentro del mercado que tiene la colonia Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

Desde hace 9 años, San Luis es tierra de menonitas. A pocos kilómetros de Nueva Galia, un pequeño pueblo que alberga a unos 3 mil habitantes, un grupo de seguidores del predicador neerlanés Menno Simons fundó la colonia El Tupá. Sobre las 9.546 hectáreas que compraron, erigieron una sociedad que sueña con expandirse en suelo argentino y que, como toda comunidad, tiene su propia organización social.

Para los menonitas, la religión y el trabajo marcan el ritmo de la vida. El ocio prácticamente no existe y descansan unos pocos días al año. En ese contexto, Peter Knelssen y Johan Friessen, fueron elegidos para conducir los destinos de la colonia. Podría decirse que los menonitas seleccionan líderes democráticamente, aunque estaríamos revelando una verdad a medias. Básicamente, son los hombres quienes deciden en una sociedad en la que las mujeres no tienen derecho al voto. 

Las mujeres no tienen derecho a elegir a sus líderes.
Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

En El Tupá no hay campaña política, cartelería ni actos proselitistas. Eso significa que nadie se postula, sino que los hombres determinan quien será la persona que, de alguna manera, gobernará la colonia durante cuatro años. Claro, como sucede en Mendoza con los gobernadores y en la Nación con los presidentes, los cargos en ese territorio también tienen esa extensión temporal. También tienen lo que podríamos llamar una elección de medio término. Es que, a los dos años de mandato, el pueblo vota decide si está conforme con la gestión o desea cambiar de nombres.

"Este año terminamos de ser líderes porque ya pasaron los cuatro años", señala Peter Knelssen, quien afirma a MDZ que por ahora nadie desea ocupar su lugar porque "es muy complicado y hay que hacer muchas cosas". Las acciones a las que Peter se refiere están relacionadas con la administración del lugar. Eso significa, por ejemplo, que los actuales representantes son los encargados de comunicarse con las autoridades gubernamentales para solicitar la extensión del tendido eléctrico en la colonia. "Lo necesitamos para que puedan llegar más familias y para que las que tienen paneles solares no gasten tanto", sostiene Johan. 

Chiles y pimientos, la tradición mexicana que los menonitas conservaron.
Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

"Si te eligen como líder no podés negarte, no es algo que se pueda sobre lo que puedas decidir", cuenta Peter sobre qué sucede una vez que los jefes son elegidos. Su responsabilidad es tal que, aquellos que deseen recorrer la colonia, deben coordinar la visita con ellos. 

Peter y Johan están casados. El primero tiene 38 años, 6 hijos y se dedica a trabajar en el campo; el segundo, tiene 45 años, cuatro hijos y optó por abocarse a la metalurgia. Ambos decidieron dejar México atrás y buscar nuevas oportunidades en la Argentina. Sus casos se repiten en toda la colonia. Es que, en Chihuahua, la ciudad que habitaban antes de instalarse en San Luis, la comunidad alberga al menos a 50 mil personas. Si tenemos en cuenta que los menonitas se dedican principalmente a la agricultura, la producción de quesos y la metalurgia, la decisión cobra sentido: a mayor población, menos trabajo. 

La metalurgia, una de las principales actividades en la Colonia.
Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

"Nos gusta estar acá, es tranquilo, aunque hace calor y llueve más que en México", dice Peter. "La carne argentina es buena, pero nos gusta la comida mexicana", agrega Johan. En sus relatos, coexiste el agradecimiento por la tierra que los recibió y la nostalgia por el hogar que dejaron atrás, situación que los menonitas, conocen desde hace siglos cuando partieron desde Europa hasta Latinoamérica en busca de un hogar. En Argentina, parecen haberlo encontrado. 

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