Se agrava la fuga de cerebros de la UNCuyo: más científicos y profesores renuncian por los bajos salarios
La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) enfrenta una crisis grave. Desde que el Gobierno nacional encabezado por Javier Milei implementó recortes y restricciones presupuestarias, los bajos salarios y la falta de financiamiento han llevado a una fuga de cerebros, con renuncias de docentes y científicos, particularmente en áreas consideradas estratégicas como las ciencias exactas.
La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, creada hace apenas una década, se ha convertido en un emblema de la producción científica y tecnológica en la región. Pese a ello, la realidad económica ha golpeado con fuerza: en lo que va del año, 19 docentes han renunciado, según confirmó su decana, Julieta Aranibar, en una entrevista exclusiva.
"Lo que ha sucedido es que los salarios son bajos, eso lo sabemos. Muchos de nuestros docentes tienen una gran vocación, pero a la hora de planificar sus vidas, sus carreras, sus familias, se dan cuenta de que realmente no les alcanza. Es una demanda constante: no llegamos a fin de mes", afirmó.
Crisis salarial: un golpe a la vocación docente
Los números son alarmantes. Según un estudio interno de la facultad, el 92% de los docentes perciben salarios por debajo de la línea de pobreza. "Muchos de nuestros docentes tienen una dedicación simple; significa que tienen que trabajar solo 10 horas por semana. Entonces esa tarea la hacen a veces por vocación pero no les aporta. Algunos cobran $150.000, $160.000", aseguró.
Se trata de profesionales que dan materias muy específicas. Físicos, Químicos, Matemáticos, Biólogos con formación altamente especializada y Doctorados que "pueden conseguir trabajo en la industria de datos, análisis de datos. Tienen mejores trabajos y si se les complica compatibilizarlo con la docencia, renuncian", explicó la decana.
Algunos docentes, incluso, han optado por emigrar. "Nos cuesta mucho retener a profesionales formados aquí. Hay casos concretos de gente que pidió licencia sin goce de sueldo para probar suerte en Europa o Estados Unidos. Y cuando encuentran mejores condiciones allá, deciden no regresar. Es una fuga de cerebros hacia el exterior y hacia empresas privadas", relató Aranibar.
Impacto en las sedes territoriales y el ciclo lectivo
La crisis afecta especialmente a las sedes de Tunuyán, Tupungato, General Alvear y San Martín. Allí, la oferta académica depende de docentes capaces de impartir materias técnicas como física cuántica o biología molecular, pero las condiciones actuales complican la cobertura de esos cargos.
"A veces, los docentes toman los cargos por vocación, pero terminan renunciando porque necesitan más trabajos para llegar a fin de mes", sostuvo la decana. "Nos cuesta mucho cumplir con las carreras, llenar el plantel docente, que todas las materias tengan docentes. Nos está costando y probablemente cueste más el año que viene", adelantó.
Aranibar descartó el cierre de estas sedes, aunque admitió que se han implementado clases virtuales como solución temporal. "Queremos atender la demanda, pero no es lo mismo que un docente esté físicamente en el laboratorio o en el trabajo práctico", remarcó.
Fuga de cerebros: consecuencias irreparables
El Instituto Balseiro, otra institución clave bajo la órbita de la UNCuyo, también ha registrado renuncias, en su mayoría de docentes con dedicación simple. En el Balseiro como en la Facultad de Ciencias Exactas muchos compaginan su trabajo en la universidad con cargos en Conicet o la Comisión Nacional de Energía Atómica.
"La dificultad está en hacer ciencia porque los sueldos de Conicet también se han congelado, son muy bajos y además les cuesta financiar sus investigaciones", describió y señaló que para alguien que se dedica al conocimiento científico es muy frustrante.
Uno de los casos más resonantes es el de un especialista en biología molecular que evalúa emigrar a Alemania. "Acá no puede comprar los reactivos necesarios para su laboratorio". Hay investigaciones que "necesitan insumos que se pagan en dólares, y al recortarse el financiamiento científico tecnológico, sienten que sus carreras están truncadas. En otros países ven la oportunidad de desarrollarse", explicó la decana.
El desafío de sostener la universidad pública
Producto de esta situación, Aranibar reconoció que la calidad educativa se ve resentida. "Con esfuerzo extra de los profesores tratamos de mantener la calidad. Pero es muy difícil y no es sostenible en el largo plazo. Nuestros docentes están haciendo realmente muchísimo más trabajo, pero no sé por cuánto tiempo lo vamos a poder sostener", advirtió.
La crisis salarial, el éxodo de profesionales y la falta de inversión estatal amenazan no solo el ciclo lectivo de 2025, sino también el futuro de la educación superior en Argentina. Sin soluciones urgentes, la UNCuyo podría perder uno de sus mayores tesoros: el conocimiento científico y académico construido durante décadas.
"Realmente es preocupante. Hacemos todo lo posible para acercar la ciencia a la sociedad, para que la educación esté en el territorio, para mostrar que realmente la ciencia, la investigación y formar científicos es importante para el desarrollo de nuestra nación", reflexionó la decana y concluyó que para discutir sobre minería es necesario formar geólogos para gestionar nuestro recurso hídrico, como así también desarrollar alternativas al litio para el avance de la economía.