La trágica historia de la dueña del hotel donde murió la adolescente de viaje de egresados
Fue hija de uno de los empresarios más poderosos de Argentina, y recibió como legado un hotel y una historia tormentosa. Alicia Ibáñez descansaba en su habitación cuando la despertaron los gritos que anticiparon una nueva tragedia que marcaría su vida.
El hotel ubicado en Rivadavia al 2200, entre Entre Ríos y Corrientes, conserva una placa de bronce en memoria de Guillermo Ibáñez, hijo de Diego, titular del Sindicato Unido de Petroleros del Estado (SUPE) y exdiputado nacional, al que raptaron en Mar del Plata el 6 de julio de 1990 y asesinaron con crueldad, enterrándolo vivo, al no poder cobrar un rescate.
Al hermano de Alicia lo "vendió" un conocido, con la promesa de quedarse parte del botín que deseaban obtener los secuestradores. La maniobra empezó con un llamado anónimo donde una voz desconocida le dijo al hombre -de 28 años- que su mujer le era infiel y que si quería enterarse de más debía acudir a un café ese mismo día. Tenía que buscar a Carmen Pascual, nombre que reconoció como la esposa de Néstor Ausqui, una persona que veía con frecuencia, pero nunca la encontró y después de esperar una hora abandonó el lugar.
De camino a su casa, se topó con Juan Carlos Molina, un pariente lejano, y le pidió ayuda por un desperfecto mecánico. Bajó y fue a auxiliarlo, sin saber que estaba cayendo en la trampa que sería mortal. Allí lo subieron a otro auto, lo amordazaron y maniataron, al tiempo que era sometido a una brutal golpiza.
Con el país paralizado por la final del Mundial Italia 90, donde Argentina caería contra Alemania dos días después, comenzaron los llamados extorsivos y la familia Ibáñez pidió pruebas de vida que no tardarían en llegar. Pero cuando un medio gráfico publicó detalles inequívocos de la negociación, las comunicaciones se cortaron y el desenlace se aceleró.
Ausqui junto a Roberto Acerbi, exchoferes de camiones y colectivos, quienes veían con frecuencia al empresario en un bar del Puerto, idearon el plan para pedir un rescate de 2 millones de dólares y desistieron al ver que el caso había tomado estado público y la policía estaba sus pasos, alentados por la amistad conocida de Ibáñez con otros empresarios de fuste y hasta con el presidente Carlos Menem.
Muy cerca de la casa donde mantenían a Guillermo en cautiverio, cavaron una fosa en un baldío y lo llevaron hasta allí para primero golpearlo en la nuca con una maza y, cuando estaba tirado en el suelo, lo remataron a golpes con la misma pala que cavaron su fosa.
Sin embargo, la autopsia arrojó un dato estremecedor que fue que existían restos de tierra en la tráquea, por lo que lo enterraron aún con vida. "¡Monstruos! Lo enterraron vivo", titularía el diario El Atlántico, uno de los más leídos de la ciudad.
Con la conmoción del caso, el jefe de Estado visitó la ciudad para darle las condolencias a Diego y al resto de su familia, y desde allí pidió la pena de muerte para casos de secuestros extorsivos seguidos de muerte. En paralelo, impulsó un proyecto de ley en el Senado para motorizarlo como ley, con avales de Antonio Cafiero y Eduardo Duhalde.

A fines de 1991, la Justicia condenó a Acerbi, Molina y Ausqui por el secuestro seguido de muerte a reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado establecida en el art. 52 del Código Penal. En tanto, Carmen Pascual, esposa de Ausqui, fue sentenciada en el mismo juicio oral a la pena de 9 años de prisión por su complicidad.
En diciembre de 2006 Acerbi y Ausqui recuperaron la libertad, principalmente gracias al beneficio del 2 x 1. Luego fue el turno de Molina y así los delincuentes volvieron a transitar las calles de la ciudad y cruzarse con los familiares de Guillermo.
"Siguen vivos y sueltos, quizás con más años... Los que le robaron a mi hermano. Nunca se arrepintieron, siempre ocultaron y hoy siguen siendo asesinos", publicó Alicia Ibáñez en sus redes sociales semanas atrás, con imágenes del rostro de sus verdugos.
Acerbi murió en el comienzo de la pandemia de coronavirus, mientras se encontraba en Villa Gesell, y fue uno de los primeros casos positivos que se registró en esa ciudad.
Más tragedias en el seno de la familia Ibáñez
En diciembre de 2008, el hijo de Guillermo, llamado Diego (en honor a su abuelo), murió atropellado por un tren en un paso a nivel de Buenos Aires.
Dieguito, como se lo conocía en Mar del Plata , tenía solo 6 años cuando le tocó despedir los restos de su padre , que luego de ser secuestrado y golpeado ferozmente, fue enterrado vivo.
Tres años mas tarde , su abuelo, el dirigente petrolero Diego Ibáñez fallecía en un accidente al volcar el Mercedes Benz en el que se trasladaba hacia Capital Federal, en el partido de Ayacucho por la ruta 29.
El sinidicalista ingresó en su juventud a YPF y trabajó allí por más de cincuenta años. Fue perseguido y pasó cuatro años en la cárcel. En el año 1972 asume por primera vez como Secretario General de la Federación SUPEH, al imponerse en las elecciones llevadas a cabo el 24 de abril del mismo año, renovando dicha conducción en 1974; mandato que quedó trunco por el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976 y la intervención de la organización sindical.
Al recuperarse la vigencia de la democracia, retoma la actividad sindical y ejerce nuevamente la conducción de la Federación SUPEH por los mandatos 1984-1988 y 1988-1992; asimismo siendo un hombre con participación política fue elegido primer Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires, ejerciendo la Presidencia del Bloque Justicialista de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
La nueva muerte que vinculó al hotel de Alicia Ibáñez
Agustina Kuhn cruzó por última vez las puertas de vidrio del Gran Hotel Mar del Plata este viernes a las 5 de la mañana, una de sus amigas pidió las llaves de la habitación y entraron con la intención de prolongar la euforia del boliche un rato más, en lo que vivían como su última noche del viaje de egresados. Al rato se sumaron otros chicos de una habitación contigua y mientras esperaban la puesta de sol y que comiencen a servir el desayuno, en circunstancias que son investigadas, la adolescente cayó al vacío desde el octavo piso.
Su caída fue directa hacia el frente de la fachada, donde quedó tendida. Inmediatamente, los presentes en el lugar dieron aviso al 911 y llegó al lugar una ambulancia del SAME que le dio asistencia urgente. No obstante, cuando el personal se encontró con la estudiante, la joven ya se encontraba sin signos vitales. Según informaron, murió en el acto producto del impacto.
La reconstrucción de los investigadores demostró que los adolescentes estaban asomados por una ventana, intentando ver la Rambla, ubicada a unos 150 metros, cuando -según el testimonio de los testigos- una de ellas se quiso sentar en una zona peligrosa y terminó cayéndose. No se trataba de un balcón con rejas y otras medidas de seguridad estandarizadas, sino de una ventana amplia como la foto que muestra MDZ en forma exclusiva.

Un compañero le advirtió a la joven sobre el peligro de estar en una posición riesgosa en el balcón del hotel. "Cuando vio que se subió al balcón, uno de los chicos le dijo '¡Guarda! Pero no alcanzó a retenerla", reconoció el fiscal Leandro Arévalo, que ya tuvo acceso a los exámenes preliminares de la autopsia e indicaron que la víctima había consumido alcohol.
La habitación de la tragedia, 801, es la de mayores dimensiones en cada uno de los pisos y se ubica en el último piso con alojamientos operativos. Solo hay un salón de conferencias en el piso superior.
El día anterior habían disfrutado de un parque aéreo, entre otros paseos, junto a sus compañeros de sexto año del Colegio San Antonio de Padua, de Mercedes, y habían coronado las celebraciones con la visita a uno de los boliches de Playa Grande, en un diagrama supervisado por coordinadores del viaje y una madre de uno de sus compañeros.

Al conocer la noticia, los familiares de Agustina viajaron de urgencia y se encuentran concluyendo los trámites para poder trasladar los restos de su hija a Mercedes en un avión sanitario.
En este sentido, desde la fiscalía indicaron que el hecho quedó bajo investigación y fue caratulado como “averiguación de las causales de muerte”. Al respecto, fuentes judiciales detallaron que son varios aspectos los que se buscan establecer, aunque señalaron que todo indicaría que se trató de un accidente. Asimismo, remarcaron que cayó parada y vestida, un factor que no denota intención de suicidio, dado que, en esos casos, “la víctima entrega su cuerpo”.

