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Desarraigo y el emotivo abrazo de madre e hijo después de 22 años

La historia de la familia que hizo una vida nueva en los Estados Unidos. Los amigos que se quedaron compartieron con MDZ el momento en que Juan volvió a abrazar a su madre, que aún no conocía a sus nietos.
Inmigrantes en Estados Unidos. Se van y no saben cuándo vuelven. Foto: shutterstock
Inmigrantes en Estados Unidos. Se van y no saben cuándo vuelven. Foto: shutterstock

El video del abrazo de una madre con su hijo, después de 22 años, transmite el dolor del desarraigo de los inmigrantes que arman su vida afuera y no pueden volver. En países como los Estados Unidos quienes no tienen la documentación de residencia legal corren riesgo de ser deportados si salen e intentan regresar. Una situación que genera distancia con los lazos afectivos que quedaron en Argentina.

La historia de Juan en los Estados Unidos

Juan Nuñez y Paola Becerra se casaron en 2001 y se fueron a Dallas, estado de Texas, invitados por unos amigos que ya vivían allá. En plena debacle económica -antes del corralito y el default de la República Argentina- los jóvenes mendocinos juntaron sus ahorros y compraron los pasajes. En aquel tiempo Estados Unidos no exigía visa para el ingreso de argentinos. “Empezamos a construir algo nuevo, no supimos si nos íbamos a quedar”, cuenta el hombre, originario de General Gutiérrez, Maipú.

El matrimonio tuvo una hija, Amy, y después un hijo, Santiago. “Se nos fueron pasando los años y queríamos eso, que nos vinieran a visitar”, aseguraron. Es que, por estar viviendo allá sin los papeles de residencia, tanto Juan como Paola no podrían volver a entrar a Estados Unidos si salían del país. En Texas tienen una casa, una vida de trabajo y familia. También hay un grupo de diez familias argentinas que se conocieron allá. Se reúnen en las fiestas y unos son padrinos de los hijos de los otros. Son un grupo que se acompañan también como si fueran familia.

Sin embargo, los Núñez Becerra tuvieron el golpe emocional de que tanto el padre de Juan como la madre de Paola murieran sin poder conocer a sus nietos. Con un nudo en la garganta, Juan cuenta por teléfono: “Cuando nos enteramos de que mi suegra estaba enferma planeamos todo para que viajara mi hija. Pero se nos fue una semana antes del viaje”.

Familia Nuñez Becerra inmigrantes Estados Unidos
Mirta con su hijo, nuera y nieta, cuando llegó al aeropuerto de Dallas, EE.UU. / Foto: Gentileza Juan Nuñez

“Desde ese día tratamos de que mi mamá viniera y mi suegro. Nos agarró la pandemia, retrasó todo, cerró el consulado. En el 2021 avisaron que iban a tardar un año más en darnos una cita. Mi hermana se movilizó para todo y pudo sacar la visa. Mi mamá va a cumplir 70 años, no quería que se enfermara o que pasara algo que la retrasara más. Movimos todo, pudimos sacar los pasajes y llegó el día”, agrega Juan.

El sábado 22 de julio Mirta Cuello salió del aeropuerto de Mendoza rumbo a Santiago de Chile. Juan cuenta que su madre no le respondía el teléfono, pero alcanzó a avisarle cuando se había subido al avión que la llevaría a Dallas. “Esa noche no dormí, mirando la aplicación para ver por dónde iba el avión. Aterrizó a las 7 de la mañana y fuimos a buscarla con Ariel, mi compadre”. Los amigos que Juan dejó en Mendoza siguen en contacto permanente con él. Uno de ellos, Hernán, compartió con MDZ el video del encuentro entre madre e hijo, donde es visible la emoción de ambos por el reencuentro. Gracias a la visa, Mirta puede quedarse hasta seis meses con su familia de Texas, aunque es ella quien decidirá cuánto tiempo quiera vivir en los Estados Unidos. "Ahora nos estamos disfrutando todos los días", dijo Juan.

El abrazo de Juan con su madre, Mirta Cuello