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Un estudio reveló el sorprendente beneficio que tiene dormir la siesta

Investigadores afirman que poseen evidencia para sugerir que la siesta ayuda a proteger el encogimiento del cerebro, un proceso que ocurre con la edad y que se acelera en personas con problemas cognitivos y enfermedades neurodegenerativas.
La ciencia sigue investigando los beneficios de la siesta Foto: Shutterstock
La ciencia sigue investigando los beneficios de la siesta Foto: Shutterstock

La siesta, sagrada para algunos y cuestionada por otros, es un breve descanso que se suele realizar tras el almuerzo y que puede durar desde 30 minutos a varias horas. Recientemente, un estudio realizado por investigadores la Universidad de California y la Universidad de la República demostró que dormir una siesta corta durante el día puede ayudar a proteger la salud del cerebro a medida que envejece. 

Los investigadores afirman que poseen evidencia para sugerir que la siesta ayuda a proteger el encogimiento del cerebro, un proceso que ocurre con la edad y que se acelera en personas con problemas cognitivos y enfermedades neurodegenerativas. 

"De acuerdo con estos estudios, encontramos una asociación entre las siestas habituales durante el día y un mayor volumen cerebral total, lo que podría sugerir que las siestas regulares brindan cierta protección contra la neurodegeneración al compensar la falta de sueño", señalan los investigadores.

Una siesta corta auida a proteger la salud del cerebro a medida que envejece
Foto: Shutterstock

Para estos resultados, los investigadores se basaron en 35.080 participantes del Biobanco del Reino Unido para analizar si combinaciones genéticas que se asociaron previamente con las siestas diurnas habituales también están relacionadas con el volumen cerebral, la cognición y otros aspectos de la salud mental. 

Debido a que se cree que estas variaciones se establecen al nacer y se asignan al azar, este enfoque permite a los investigadores evaluar el impacto de la siesta en el cerebro al reducir la influencia de factores de estilo de vida, como el tabaquismo o la actividad física, que podrían afectar los hábitos de siesta y la salud cerebral de las personas. "Es como un control aleatorio natural", dijo la doctora Victoria Garfield que comentó que dichas variantes eran bastante comunes: "Están presentes en al menos el 1% de la población, que en realidad es bastante gente".

De hecho, aunque inicialmente se observó que los participantes que rara vez o nunca tomaban siestas durante el día tenían un mayor volumen cerebral total, el equipo de investigación descubrió una relación inversa cuando se consideró la predisposición genética a la siesta. Esto sugiere que el hallazgo inicial podría estar influenciado por otros factores que complican la relación entre el sueño diurno y el tamaño del cerebro.

En general, el equipo encontró una asociación entre la predisposición genética a tomar siestas diurnas regulares y un mayor volumen cerebral, equivalente a un envejecimiento reducido de 2,6 a 6,5 años. Sin embargo, no se encontró una relación con el rendimiento cognitivo, como los tiempos de reacción.

"Podría ser que una breve siesta diurna ayudara a preservar el volumen cerebral y eso es algo positivo, potencialmente para la prevención de la demencia", dijo Garfield. Además, las investigaciones anteriores sugirieron que una duración de hasta 30 minutos podría ser beneficiosa.