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La bronca de los vecinos ante el intento de arreglo de una importante calle de San Martín

Los habitantes de un barrio del Este elevaron su reclamo por el "intento de arreglo" de Aguas Mendocinas. Denuncian que ante la rotura, se quedan sin agua y la intervención queda a medias.
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Hace varios meses que los vecinos del barrio Burgoa, del departamento de San Martín, sufren problemas con las distintas pérdidas de agua. Lógicamente, no es el único lugar que se ve atravesado por este dolor de cabeza. Lo curioso es la forma que tiene Aguas Mendocinas de “arreglar” estas roturas. 

Nancy vive sobre la calle Chacabuco del mencionado barrio y, según contó a MDZ, “es la cuarta o quinta vez que se rompe algo, hacemos el reclamo por varios días, lo arreglan y a los días ya está roto nuevamente”. Pero para esta familia, la última intervención que hizo la entidad es, simplemente, “una burla”. 

“Arreglaron la pérdida pero dejaron todo así como ves”, comenta la familia. “Dijeron que lo iban a dejar así unos días para ver si se vuelve a romper”, fue la explicación que dieron los operarios al momento de tapar la rotura. Esa zanja está al costado de la calle Chacabuco, una vía muy transitada diariamente, y es realmente un peligro para transeúntes, ciclistas y automovilistas ya que tiene medio metro de profundidad.

El arreglo inconcluso de Aysam

“Estuvimos varios días sin agua para cocinar, bañarnos e higienizarnos. Nadie pudo ayudarnos y desde Aysam no obtuvimos ningún tipo de respuesta. Es básico tener agua. Además se nos rompió el lavarropa por la baja presión”, cuenta Nancy. “Estamos cansados de que se pasen la pelota entre Aguas Mendocinas y la municipalidad”, explicó otro vecino del barrio. 

Al ser consultados sobre el proceso de reclamo, los vecinos relatan que primero llaman por teléfono, pero no les dan solución alguna. Entonces deben presentarse varias veces en las oficinas de Aysam para poder obtener, aunque sea, una respuesta. “Cuando fui vi que tienen un montón de hojas con reclamos de otros vecinos, así que son varios los casos como el nuestro”.

Esto sigue: en las calles aledañas del barrio la situación no es muy distinta, hay varios “arreglos” que están hechos hace varios días pero no están terminados. Es por este motivo que, de forma precaria, están señalizados para evitar cualquier tipo de accidente.

El procedimiento se repite una y otra vez; van, lo “arreglan”, dejan escombros y tierra que sacaron del mismo lugar y lo señalan. Una vez hecho esto, tienen que pasar varios meses para que terminen el trabajo correctamente. 

La única esperanza que tienen los vecinos es que esta situación se revierta “mágicamente" en agosto o septiembre, cuando estén próximas las elecciones.