La Ceremonia: un cuento breve para cortar la semana
Sentado y en una quietud de profundo cansancio esperaba contemplando y observando a los feligreses entrar al recinto que pronto dejarían el mundo para ocuparse de otros horizontes más lejanos.
Te puede interesar
La Vendimia reparte amores, entre estrellas y oscuridades cómplices
Llegaban hombres con rostro de cumplimiento que ni siquiera dejaban sus ropajes de negocio para tan delicado rito; otros, sin embargo, como en todas las cosas de la vida, llegaron preparados, con caras frescas y brillantes, reflejando un rostro espiritual y de luna.
Una vez sentados todos parecimos unirnos como hermanos, fraternidad que comenzó con la única mirada al altar donde ya comenzaban a moverse sacerdotisas y sacerdotes. Un ruido infernal y un impulso que nos pegó a nuestros asientos parecieron aunarnos aún más; estábamos en una cornisa, allá la muerte y aquí, todos unidos, en vida.
Ya iniciada la ceremonia me distraje por un momento al ver un amistoso sol crepuscular, que no cegaba ni calentaba y que además parecía abrazar paternalmente a la Tierra. Siguiendo sus rayos volví al culto, pues en ese instante una sacerdotisa que elevaba sus brazos en forma de cruz mostraba algún elemento sagrado recitando de memoria y ausente, como saturada del aquel acto periódico.
Al sonar una chicharra y escuchar la voz del comandante que anunciaba datos de aquel viaje de dos horas de duración, supe en mis adentres que esta vez, no podría retirarme, como todos los domingos durante los avisos parroquiales.
Bajé la cabeza y comencé a hacer un profundo examen de conciencia, con la esperanza de ser perdonado otra vez, esperando este no sea mi último ruego al creador.
Minutos después deleitaba con delicadeza un opaco tinto en un vaso de plástico que contradecía su contenido. Aun restaban ciento veinte minutos de viaje para vencer el nylon que recubría deliciosos platillos que la sacerdotisa me acababa de acercar. Por mis adentres pensé que la azul y cortísima minifalda que vestía quitaba toda mística al asunto, agregando que quizás ello era un aliciente para olvidar mi miedo a volar en avión.
* Lautaro Capri es un autor de cuentos de ficción y poemas. Ha publicado también un libro de poemas titulado ´28 Poemas de amores, amoríos y cruces´. Sus obras se encuentran publicadas por Amazon en versión electrónica.
La versión impresa se puede solicitar en [email protected].
