Mitos y verdades sobre la Inteligencia Artificial
Alrededor de la última moda en avances tecnológicos se ciñen una serie de conceptos, ideas y especulaciones en torno a su uso cotidiano y el impacto que tiene y tendrá en la humanidad. Desde Bibliothinks proponemos aportar al debate con dos invitados de lujo.
La Inteligencia Artificial(IA) es considerada como la gran estrella de los últimos avances tecnológicos en lo que va de este siglo. Amada por muchos y temida por otros tantos, la IA llegó para revolucionar la humanidad y su aplicación en la vida cotidiana es inevitable.
Por ello, en Bibliothinks, integrado por un grupo de jóvenes bibliotecarios mendocinos, nos sumamos al debate con dos invitados de lujo: Adrián Fuenzalida y Eudis Bello, quienes nos explicaron todo lo relacionado a la Inteligencia Artificial: su concepto, su evolución en el tiempo, sus mitos y verdades y lo que implica su irrupción en nuestro día a día.
“La Inteligencia Artificial se creó como una herramienta de algoritmos y procesos matemáticos complejísimos. Al principio, se usó para facilitar ciertas cosas básicas, entonces la máquina recibía una orden y no sabía lo que estaba haciendo. Esos algoritmos llegaron a ser tan complejos, que ahora la IA aprende de sus errores y mejoran, pero siguen siendo herramientas. Aclaremos que la IA todavía no piensa por sí misma, pero sus sistemas son tan complejos que ni los mismos programadores saben lo que están haciendo. Simplifican nuestro día a día”, señaló Fuenzalida.
Por su parte, Bello señaló que pese a ser la tecnología de moda, la IA no es un tema nuevo, y respondió una de las inquietudes más populares sobre ella, si en algún momento superará al ser humano: “Creo que no va a ser posible sino hasta dentro de muchos años. Recordemos que la Ley de Murphy dicta que cada seis meses se duplica la capacidad de procesamiento de información en las computadoras, por eso aún estamos muy lejos de que todo este artilugio tecnológico nos supere, porque todavía estamos llenando esas bases de datos con información”.
“Lo que sí tenemos que tener es el miedo del hombre por el hombre. En Estados Unidos ya están previendo realizar guerras operadas en su gran mayoría por las IA”, añadió.
Descontrol y paranoia
Influenciado por cierto desconocimiento y desinformación, sumado a un amplio número de producciones cinematográficas taquilleras y algunas teorías conspirativas, el miedo a lo que pueda implicar un desarrollo más profundo de la Inteligencia Artificial crece entre ciertos sectores de la población. “Todo esto genera paranoia porque los humanos estamos acostumbrados a ponerle miedo a lo desconocido. Esto es muy nuevo y lo único que hemos visto previo han sido películas en los que reina el descontrol. Es como dice Eudis, el mismo humano las puede descontrolar. Yo creo que la IA nos está ayudando mucho más de lo que nos puede afectar”, reflexionó Fuenzalida.
“Estas herramientas nacieron para ayudar a los humanos. Sin embargo, son los propios humanos los que han desvirtuado esa función principal y han llevado la IA a otros extremos no propiamente buenos. Es el hombre el que le tiene que dar un buen uso para que dichas tecnologías nos colaboren”, insistió Bello.
Un ejemplo de ello se da en el campo educativo: existen varias páginas web y aplicaciones móviles con IA que resumen textos académicos y científicos extensísimos que a veces no alcanzamos a leer, y nos ayudan a comprender muchísima información que de otra forma insumiría más tiempo y desgaste mental. Sin embargo, si esta misma función se utiliza para el plagio de trabajos, la culpa no es de la tecnología, sino de quien la aplica.
“El próximo salto es a la IA dura. Ahora nosotros estamos en la fase blanda: todavía ella misma intenta procesar sus propias preguntas, mientras le estamos dando instrucciones. La dura va a ser cuando ya tengamos robótica aplicada a la IA, y ésta sepa detectar sus errores y autocorregirse”, advirtió Fuenzalida.
Otro temor es el uso de los datos personales por parte de la IA. “Nosotros entregamos nuestros datos diariamente. Por ejemplo, Google no termina de llenar todos los datos (por lo menos geográficamente) y nosotros, de buena voluntad, nos tomamos fotos o recorremos sitios y no sabemos que al estar conectados a Internet le van completando los datos a la plataforma”, explicó Bello.
En tanto, Fuenzalida se refirió a los famosos test de seguridad captcha, que tanto recelo continúan despertando entre los internautas: “Los captcha que hacemos ahora son para que un Tesla no nos pase por arriba dentro de diez años. Cada vez que marcamos las bicicletas o una señal de stop, se está cargando una base de datos en los sistemas de las automotrices para que los sistemas sepan que ante esos objetos reales los autos tienen que frenar. Son clases que le damos a la IA”.
Retomando la evolución de la IA y lo que nos espera para los próximos años, ambos invitados coincidieron en que todavía se están desarrollando prototipos para que llegaría a completarse con conciencia propia y complejidad neuronal.
“En algún momento, yo creo que tres años, vamos a tener una IA que tendrá la posibilidad de procesar y reaccionar casi como una persona y no dependerá más de la gente. Estamos a pocos pasos de una computadora cuántica (super computadora); imagínense una inteligencia artificial con una computadora cuántica. Lo preocupante es ver hasta dónde va a llegar la tecnología y si nuestra cabeza está preparada para eso”, concluyó Fuenzalida.

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