Niños huérfanos, la otra cara de la guerra en Franja de Gaza que no conoce de bandos
La guerra es el más dramático de los escenarios para cualquier sociedad, algo a lo que no es ajena la vida en Medio Oriente con la explosión del conflicto entre Israel y Hamás en la región de Franja de Gaza. Esto genera, además de bajas y daños incalculables, una herida profunda para las comunidades que siguen adelante bajo el fuego de la guerra. Entre ellos, los niños aparecen como principales afectados, muchas veces empujados a un desarraigo forzoso, como también a una vida que deberán enfrentar sin padres.
Obviamente no es algo que se circunscribe solo a uno de los bandos en el conflicto, siendo familias palestinas como israelíes las que terminan heridas por la guerra. Tanto por los bombardeos constantes entre ambos ejércitos, como también por el violento ataque terrorista que sufrió la población israelí en el sur de su país y que desató una nueva edición bélica del conflicto territorial que lleva décadas.
Aquel 7 de octubre, los terroristas de Hamás penetraron los muros de la defensa israelí en Franja de Gaza, territorio que controla el fundamentalismo islámico en oposición al gobierno cisjordano de Fatah, movimiento creado por Yasir Arafat, que lidera la Autoridad Nacional Palestina. En ese ataque quedaron 21 niños huérfanos de trece familias israelíes que sufrieron las atrocidades del terrorismo, asesinadas y secuestradas por terroristas para infligir un daño al, catalogado por el fundamentalismo, Estado opresor de Palestina.
La información fue brindada de forma oficial por el ministro de Bienestar de Israel, Ya'akov Margi, en un comunicado en el que declaró: "He dado instrucciones a los profesionales competentes del Ministerio para que agilicen todos los trámites y aceleren la prestación de asistencia tanto a los niños como a las familias de acogida que se ocupan de ellos en estos momentos".
En sintonía con dichas órdenes, Margi sostuvo que "el Ministerio de Bienestar está preparado para proporcionar atención a largo plazo y centrada en el trauma a todos los niños y niñas afectados por este horrible ataque, especialmente a los que quedaron huérfanos. El Estado de Israel será su madre y su padre, y cuidará de ellos toda su vida".
Por el otro lado, donde el entramado social se ve viciado por la presencia administrativa de facto del grupo terrorista Hamás, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que hay más de 3.300 adultos muertos por los bombardeos sobre la Franja de Gaza, donde también se estima que hay al menos 2.300 niños muertos. El Gobierno israelí, igualmente, sigue adelante con los bombardeos de ablande antes de la invasión terrestre que Benjamin Netanyahu promete para controlar la región.
En ese escenario de extrema tensión, con los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza y los cohetes de Hamás que, en gran medida, caen sobre su propio territorio, la guerra podría llegar a extenderse por la región. También se agregan los conflictos con grupos aliados de Irán en países limítrofes como Siria y Líbano, como los pronunciamientos de otros países árabes de la región.
Este contexto solo puede ofrecer una crisis humanitaria de mayor envergadura, donde ya es difícil el acceso los instrumentos de asistencia de la ONU; a lo que se le agrega una gran densidad demográfica, preparándose, tras bambalinas, el horror para salir a escena. En Israel, el principal amenazado por las fuerzas antisionistas dispuestas sobre sus fronteras, más del 35% de la población son menores de edad. Al mismo tiempo, el poder militar israelí sobre la Franja de Gaza puede ser terminal para la comunidad local, arriesgándose a una fuerte condena de la comunidad internacional por su accionar.