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Cuando se llega a la edad de emparejarse con uno mismo

Un nuevo domingo de verano y nuestro buen amigo, el artista Juan Barros, comparte en MDZ una de sus ilustraciones acompañada de sus buenas reflexiones que nos dejan pensando.

"El hombre se impugna a sí mismo. Lo soterrado hoy es su bandera. Uno se presenta tal como le gustaría ser, pero el compromiso se realiza con lo que se es, con el estilo afectivo que nos es propio y con nuestra historia pasada”, señala en “El amor que nos cura” Boris Cyrulnik respecto a lo en común de las parejas.

¿Y por qué no respecto de ser igual a uno mismo… Si uno no es igual a su despertar, si el despertar lo excede o es menor que uno, quién ocupa la diferencia? ¿Y si uno no es igual a uno? Roberto Juarroz. El hombre es deportado de sí mismo.
¿Sos tu mejor influencer? Hay quienes viven como quienes viven de prórrogas…
Hay miradas que nos hacen añicos… extraviados por el impulso de nuestros pasos sin poder frenar la dispersión. La seriedad que nos evidencia en el juicio Báez Sosa... Más que un picado... después de los 7 muertos en una sinagoga irrumpió un chico palestino baleando a otros dos israelíes en Jerusalén...
Acaso la inflación… Y aún nos sorprende Alberto…
La invasión de las achuras cascotean el quincho…

Somos el laberinto en el que volver a reunirnos con sí mismos –y con el otro-. Andar… creer en el camino lo abre. No habrá más remedio que dar sentido… frente al abismo de dejarse morir por no tener a nadie por quien vivir. Tantos aún se pierden en sus propias conjeturas… La salida del laberinto nos trasciende… “La fe es testimoniar la alegría que nos da el Señor. Un gozo como ese no nos lo podemos dar nosotros solos.

La salvación de cada uno puede ocurrir sólo a través de la perspectiva del encuentro con Él, que nos llama. Por esto, el misterio de la predilección inicia —y no puede no iniciar— con un impulso de alegría, de gratitud. La alegría del evangelio, esa “alegría grande” de las pobres mujeres que, en la mañana de pascua, fueron al sepulcro de Cristo y lo hallaron vacío, y que luego fueron las
primeras en encontrarse con Jesús resucitado y corrieron a decírselo a los demás (cf. Mt 28,8-10). Sólo así…

Los testigos, en cualquier situación humana, son aquellos que certifican lo que otro ha hecho. En este sentido —y sólo así—, podemos nosotros ser testigos de Cristo y de su espíritu. Después de la Ascensión, como cuenta el final del evangelio de Marcos, los apóstoles y los discípulos "se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban» (16,20). Cristo, con su espíritu, da testimonio de sí mismo mediante las obras que lleva a cabo en nosotros y con nosotros". Mensaje del Papa Francisco, año 2020)

Estas palabras: "deja salir a mi pueblo para que me dé culto» se repiten con pequeñas variaciones cuatro veces, es decir, en todos los encuentros que tienen lugar entre el faraón y Moisés” (El espíritu de la liturgia -J. Ratzinger)

¡No podemos salir sin el otr !

Al crear mis esculturas en madera de laberintos la salida nos evidencia. Reciclo recortes de marcos de cuadros en búsqueda de
encuadrar una nueva mirada de mí mismo para poder ver mejor al otro.

Juan Barros es artista plástico, poeta y psicólogo. Perdió la vista a una temprana edad, pero eso no le impidió desarrollarse en el mundo del arte.