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El alarmante impacto que tiene en el planeta nuestra forma de alimentarnos

El consumo de alimentos procesados y los altos volúmenes de carne vacuna que forman parte de la ingesta diaria de los argentinos, impactan de manera directa en el planeta. Un nutriólogo explica las causas y consecuencias de este fenómeno. En qué consiste la propuesta para mejorar la nutrición.

Las formas y el tipo de productos que los seres humanos eligen en el día a día para incluir a su dieta, tienen un impacto en el medio ambiente. Justamente, en la era de los alimentos procesados y cuando el ritmo de vida obliga a llevar a la mesa la comida sin atender a tanto a su calidad, sino más bien a la posibilidad de "resolver" el hambre del momento, los especialistas en nutrición traen al centro de la escena un tema prioritario: si lo que se busca es lograr un equilibrio entre cuidado del medio ambiente y salud, entonces el eje debe estar puesto en modificar hábitos.

Hoy, el contexto parece exigir cambios que podrían aplicarse en lo pequeño. Sobre todo en un mundo en el que los efectos del cambio climático se manifiestan a diario. "En los últimos 50 años la producción global de alimentos y los patrones alimentarios han experimentado grandes cambios, transitando hacia dietas poco saludables, altas en calorías, altamente procesadas y basadas en fuentes animales", destaca Gerardo Weisstaub, pediatra nutriólogo, egresado de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), investigador y actual docente de la Universidad de Santiago de Chile. Weisstaub da algunas pautas que, entiende, deben formar parte de la educación alimentaria de la población, con el acento puesto en las generaciones más jóvenes. 

Explica que de hecho, los hábitos de alimentación poco saludables a lo largo de los años han provocado el aumento de la obesidad y las enfermedades no transmisibles asociadas a la dieta (hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares, entre otras). Pero además, advierte que el incremento desmedido de productos procesados y de baja calidad nutricional ha tenido un alto impacto negativo en el medio ambiente que en las últimas décadas experimentó una significativa degradación . "La agricultura ocupa alrededor del 40% de la tierra mundial y la producción de alimentos es responsable de hasta el 30% de las emisiones globales de efecto invernadero y del 70% del uso de agua dulce", advierte el especialista.

Para profundizar en el tema, el investigador explica a MDZ que el sistema alimentario está definido como “los elementos y actividades que se relacionan con la producción, transformación, distribución, preparación y consumo de alimentos”. Esto implica, en líneas generales, que esta es una de las causas  de la deforestación del mundo y la principal causa de cambios en el uso del suelo y la pérdida de biodiversidad. Un claro ejemplo de ello, es lo que está sucediendo en el Amazonas, aclara Weisstaub y detalla que los alimentos que más impacto generan sobre la huella hídrica y la de carbono son los derivados de productos animales, tales como las carnes rojas y el queso.

El desafío para el sistema alimentario mundial

Se define como huella de carbono (HC) la cantidad de gases de efecto invernadero generados (CO2eq) en los diferentes procesos en la cadena de producción de alimentos. La huella hídrica (HH) se definió como la cantidad de agua dulce consumida a lo largo de las diferentes etapas de la cadena de producción (siembra, cosecha, transporte, empaquetado y distribución).

A modo de proyección, el experto y docente destaca que hacia 2050 se espera que la demanda de carne vacuna y otros alimentos de origen animal aumenten un 80%. "Esto es como consecuencia del aumento de la población en el mundo, lo que representa un desafío  para el sistema alimentario", destaca el nutriólogo y puntualiza que los alimentos de origen vegetal son responsables del 17% de las emisiones de gases de efecto invernadero asociados a la alimentación, mientras que las derivadas del consumo de alimentos de origen animal, especialmente carne y lácteos, representan entre un 50-70% de estas".

Más frutas y verduras para mejorar la nutrición

Apuntar a dietas más variadas, ricas en verduras y frutas, es una las salidas más adecuadas que desde el punto de vista de Weisstaub, contribuirán a mejorar la calidad de la nutrición pero además redundarán en beneficios para el medio ambiente. Para argumentar su propuesta, el experto cita los preceptos planteados por la Comisión EAT Lancet

Se trata de una “dieta planetaria” formada principalmente por frutas y verduras, granos enteros, legumbres, frutos secos y aceites insaturados. Se suma a la propuesta "la ingesta reducida de pescado y maricos, carne de aves de corral y poca o ninguna carne roja y procesadas, azúcares añadidos, granos refinados ni vegetales almidonados".

Hasta ahora, aclara el nutriólogo, solo algunos países como Brasil, Alemania, Qatar y Suecia, han incluido criterios de sostenibilidad en sus guías alimentarias, fomentando reducir el consumo de carnes y estimulando el consumo de alimentos naturales, en base a plantas y alimentos mínimamente procesados. "El impacto climático de la producción de un alimento puede ser medido a partir de la cantidad de gases de efecto invernadero generados (CO2eq) y de agua dulce consumida (L) a lo largo en las diferentes etapas de la cadena de producción", destaca Weisstaub.