El sueño de ser padres de una pareja mendocina, postergado por la guerra en Ucrania
"Luego de muchos estudios médicos sobre fertilidad, investigando mucho y apostando por la vida, mi hija y su marido decidieron consultar a una clínica en Ucrania", cuenta Graciela a MDZ. Los protagonistas de esta historia son su hija y su yerno. Prefiere no dar sus nombres para cuidar su identidad. Son mendocinos y, aunque circunstancialmente viven en el extranjero, recibieron la noticia que más esperaban justo el Día de la Vendimia, como un signo de que su destino está íntimamente ligado a sus raíces.
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La pareja comenzó sus preparativos para viajar a Ucrania a realizar el tratamiento de fertilidad en la Clínica Ivmed, una institución que posee excelentes referencias de muchas partes del mundo. Antes del viaje, ya estaban en contacto con la clínica y con la doctora que los iba a acompañar en el proceso. Graciela acompañó a su hija todo el tiempo. Y viajó con ella a Kiev. "Estuvimos allá todo el mes de enero y los días primeros de febrero", relata Graciela y sigue: "Nos sorprendió la hospitalidad, respeto, pulcritud, eficacia y empatía de absolutamente todo el personal de la clínica y de la coordinadora que le asignaron a mi hija para que la asistiera en todo lo que necesitara durante su estadía en Kiev".
"Adaptarnos al clima riguroso -todos los días nieva y hay temperaturas bajo cero-, al lenguaje, a las costumbres y al cambio horario fue muy fuerte. Nos costaba conciliar el sueño. ¡Es que prácticamente dimos media vuelta al planeta, desde Argentina a Ucrania!", relata.
Explica que, durante el mes que estuvo en Ucrania, su hija pasó por "dos intervenciones quirúrgicas en las cuales los resultados fueron óptimos. Luego de las mismas tratamos de salir a conocer algo: pudimos ver el centro de la ciudad, sus mercados, la plaza de la Independencia, la iglesia Santa Sofía, la estación de trenes, y todo el mundo subterráneo que existe. ¡Kiev es una ciudad ejemplar en limpieza y seguridad!", detalla.
Por el tratamiento de su hija debían asistir a la clínica a diario. "Allí conocimos parejas de todo el mundo. Un día, particularmente, hubo mucho movimiento en la clínica: nos llamó la atención el estado como de que 'algo' pasaba. No pudimos quedarnos más y decidimos regresar. Los rumores de conflicto con Rusia eran muy fuertes", recuerda. Volvieron a Mendoza el 11 de febrero. Dos semanas después, Rusia invadía Ucrania. Y la guerra comenzaba una escalada que aun continúa.
"Rápidamente organizamos la partida. Dejando en esas tierras -bajo el cuidado y atención de esos profesionales- los embriones logrados por gracia de Dios", dice Graciela con apenas un hilo de voz. Se conmueve con sólo recordar la incertidumbre en la vuelta a su hogar apenas unos días antes de la invasión a Ucrania. "Los días acá, luego del regreso, han sido del corazón palpitando a mil y una gran angustia por saber que allá está esperándonos parte de nuestra vida, nuestra descendencia, nuestra sangre. Y acá desesperados pensando que poder hacer por ellos y por todos", comenta cuando recupera la voz.
"Se nos ocurrió hacer movida que motivara a organizaciones como Cruz Roja Internacional a sacar con vida a todos los embriones hasta algún país vecino. Sentíamos desesperación y ofrecíamos oraciones infinitas día y noche por estas vidas", comenta. Aún después de la invasión siguieron en contacto con la coordinadora que la clínica había asignado a su hija para acompañara en el proceso de fertilización. "Nos contó que ella -excelente persona- debió irse al pueblo donde viven sus padres. Veíamos bombardeos cerca de la clínica. Todo era dolor, lágrimas, angustia", dice.
Pero entonces, su tono de voz cambia. "El sábado -día de nuestra fiesta de la Vendimia- recibimos un mensaje que nos hace llorar de alegría hasta el día de hoy: el jefe de Embriología de la Clínica Ivmed rescató los tanques con hidrógeno líquido -que ya estaba por agotarse- en donde se preserva a los embriones".
Birol Aydin, jefe de Laboratorio de Embriología en Ivmed, fue quien llevó a cabo esa tarea. La clínica hizo público un mensaje a sus pacientes: "Todos los materiales congelados en la clínica Ivmed están en lugar seguro, pero por el momento no tenemos la posibilidad de trabajar y estar en contacto muy cercano con ustedes".

Graciela celebra esto como "Un gesto de humanidad altísimo", y añade: "Él mismo los transportó hasta la frontera y ahora están a salvo de esta despiadada, loca, despreciable guerra que solo tiene bandera de muerte".
