El amor según la ciencia: ¿por qué sentimos mariposas en el estómago?
El amor es un fenómeno de interés tanto para la filosofía como para conocer el aspecto biológico que confluye cuando dos personas se enamoran. Los procesos que tienen lugar en el cuerpo cuando una pareja experimenta diversas emociones son numerosos y se explican mediante una serie de eventos neurológicos que repercuten en la liberación de hormonas que son las responsables del sentimiento de enamoramiento.
La primera fase de una relación de pareja es el enamoramiento, que suele ser transitorio y se encuentra dominado por procesos de atracción que inician por la percepción y el placer que produce la estimulación de nuestros sentidos. Esta etapa incluye cambios fisiológicos en el organismo que impactan en nuestro estado de ánimo y la percepción que podemos tener de la realidad.
Quienes están bajo el efecto del amor liberan hormonas que proporcionan una gama de sensaciones que van desde el placer, la euforia, la confianza y la seguridad, hasta la ansiedad, la obsesión y la depresión. Esa gran cantidad de eventos neurológicos son generados gracias a la conexión sináptica del hipotálamo, la hipófisis, corteza cerebral y área tegmental frontal, que repercute en la liberación de oxitocina y vasopresina.
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La persona que está bajo los efectos del amor experimenta percepciones diversas debido a la liberación de dopamina que, según un estudio realizado por Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, pueden asemejarse a las drogas ilegales e incluso aparecer el síndrome de abstinencia ya que activa las mismas áreas cerebrales que el tabaco, el alcohol y otras sustancias adictivas.
Es muy común escuchar a los enamorados decir que cuando ven o besan a su amada son capaces de sentir mariposas en el estómago. Al contrario de lo que se cree, “el amor no es una emoción, sino un impulso, una necesidad fisiológica para todo ser humano”, destacó Fisher. De acuerdo a sus estudios, ese impulso aparece con la feniletilamina y como respuesta el cuerpo libera neurotransmisores como dopamina, norepinefrina y oxitocina; lo que provoca una aceleración del corazón, nervios y esa sensación tan particular en el estómago estimulada por los movimientos peristálticos intestinales.
El deseo está guiado por la segregación de hormonas sexuales tanto de hombres como mujeres: estrógenos y testosterona. La adrenalina provoca que el corazón se acelere, la boca se seque y las manos suden como parte del nerviosismo o la reacción normal del organismo a una situación de estrés.
Diversas investigaciones realizadas a nivel mundial, apuntan que la primera vez que nos enamoramos, los niveles de serotonina disminuyen y hay un incremento de dopamina hasta niveles excesivamente altos. Por esa razón, los investigadores concluyeron en que el primer enamoramiento que se experimenta es uno de los más potentes.

