Temporada de verano

Los riesgos ocultos y los cuidados que hay que tener en verano

El calor y el inicio de la temporada implican una mayor exposición al sol, lo que puede devenir en un daño ocasionado en la piel si no se toman los recaudos necesarios. La dermatóloga María de los Ángeles Aredes explicó a MDZ los detalles de esta situación.

Iván Zirulnik
Iván Zirulnik martes, 27 de diciembre de 2022 · 16:00 hs
Los riesgos ocultos y los cuidados que hay que tener en verano

Con la llegada del verano y el calor, son cada vez más las actividades y planes al aire libre que se realizan. Es por eso que aumenta nuestra exposición al sol. Además, muchas personas pasan tardes enteras o recurren al uso de camas solares artificiales para lograr un color más radiante. Esto genera un daño en nuestra piel, un flagelo que, reconocen los especialistas, muchas personas desconocen o no prestan atención.

Ante esta situación, MDZ dialogó con María de los Ángeles Aredes, presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) Sección Mendoza, para conocer los riesgos que implica una exposición prolongada al sol, el uso de camas solares, las formas de detectar el alcance de las radiaciones junto al daño que pueden provocar y los principales cuidados que debemos tener para que nuestra piel no se vea afectada.

“Tenemos que entender que el daño solar es acumulativo, el bronceado natural es siempre un signo de daño a nivel de la célula. No importa cuánto sol tomemos, en algún punto va a influir en la salud de nuestra piel”, explicó la profesional. “Por ahí no será el mismo tiempo de resistencia para una persona que tenga una piel clara y ojos claros a una con piel más oscura y los ojos oscuros, pero ambos van a sufrir si se exponen lo suficiente”, añadió.

Además, recalcó la importancia de tener una conducta de cuidado frente al sol que, comentó, se inicia en aspectos sencillos como evitar la exposición, principalmente en los horarios de mayor radiación: “Lo primero que tenemos que tener en cuenta es evitar exponernos al sol, si eso no se puede evitar tenemos que pensar en buscar siempre una sombra. Ahora, si el tiempo de exposición es prolongado, debemos pensar en cubrirnos con la ropa adecuada, y también está el tema de colocarse alguna gorra y lentes de sol. Luego aparece el uso de fotoprotector, o protector solar”.

En cuanto a la ropa, resaltó la influencia de los colores de la ropa que utilizamos, que, según indicó, están relacionados con la capacidad de absorver la radiación. “El pigmento que producimos normalmente es negro o marrón oscuro, que es mucho más eficiente para absorber la radiación. Ahora bien, una cosa es lo que te aconsejan, por ejemplo, para el golpe de calor: que estés con ropa clara y que te hidrates. Y otra cosa es que esa ropa sea fotoprotectora, y mientras más oscuro es el color o más vibrante, como uno fluorescente, tiene mejor capacidad de absorción”, explicó.

Aredes señaló que hay que hacer mayor hincapié en los jóvenes, aquellos comprendidos entre los 20 y 30 años, ya que son el grupo que más expuestos quedan al sol y que menor conciencia sobre los cuidados tienen. “Cuando se empieza a perder un poco el control de esa conducta hacia el sol que depende mucho de los padres, la fotoprotección es mucho menor. No tiene que ver únicamente con colocarse el protector solar, significa exponerse menos y cuidar los momentos para realizar actividades al aire libre: desde comer un asado o jugar a la pelota hasta andar en bici”, dijo.

“Es el grupo que más hay que proteger, porque es el que menos conducta tiene y también el que a largo plazo puede generar lesiones que tienen que ver con la exposición solar de manera crónica. Es importante hacer hincapié porque en el futuro pueden aparecer las enfermedades”, agregó.

Ante el caso en que uno ya haya sufrido los daños producto de una exposición prolongada o ante la falta de cuidados previos, Aredes indicó cuáles son las medidas que se deben adoptar para aliviar la piel afectada: “Si sufrió un daño solar agudo, la piel se inflama. Entonces, lo primero sería bajar la temperatura corporal, que puede ser con baños fríos cuidando que no produzca dolor. Después de eso, secar sin frotar, porque la piel se ampolló o lo hará en las próximas horas. Luego hay que colocarse cremas humectantes en las zonas afectadas”.

“Si hay una indicación para colocar alguna crema antiinflamatoria, puede ayudar cuando el enrojecimiento ya es muy importante. Después viene el proceso en donde se desprende esa piel o se terminan de formar las ampollas. No hay que reventarlas, así damos tiempo a que la piel debajo se vaya regenerando. Una vez que pasó todo ese proceso, hay que humectarla bien para proporcionarle la elasticidad que perdió”, añadió.

Protectores solares, casi un lujo

Según un recorrido por diferentes farmacias, uno de los eslabones en el cuidado de la piel se encuentra perjudicado en relación a la situación económica de los argentinos. Se trata de un producto que cotiza en una epoca del año en la que el calor extremo ya se empieza a sentir, es que los valores de los protectores solares aumentaron y actualmente su precio ronda entre los $1.500 y los $3.000 y hasta llegan a los $5.000 -dependiendo de la marca, factor y tamaño que se busque-, lo que significa un gasto importante para las familias. Además, en las farmacias reconocen que no están incluidos en planes de obras sociales.

En cuanto a los precios, los más baratos se consiguen desde los $1.500 o $1.700 según la marca y el factor de protección. Sin embargo, los valores no se estancan allí. Los productos de las marcas más reconocidas se consiguen en $4.500 y hasta $5.000. El precio varía proporcionalmente según la empresa que lo fabrica y comercializa posteriormente.

La profesional se expresó sobre esta situación e indicó que no se deben reducir los cuidados sólo al uso de una crema. “Hay un montón de cosas que se puede hacer, ponerle toda la responsabilidad a la aplicación de una crema es mucho, hay varios pasos antes”, expresó en relación a las pautas mencionadas anteriormente.

"Sombra pequeña, riesgo alto"

Una de las formas más simples de determinar el alcance que puede tener el sol y el peligro que puede provocar en nuestro cuerpo, explica Aredes, es determinar la longitud de la sombra que se proyecta. “Cuando uno se expone, la sombra es mucho más pequeña, eso signficia que es mucho más perpendicular la forma en que llegará la radiación. Nosotros en dermatología tenemos una regla memotécnica, ‘sombra corta, riesgo alto’, que nos sirve también para enseñarle a los más chicos”, indicó.

En la actualidad también existen aplicaciones que señalan el índice UV que indica la potencia de las radiaciones, también se puede ver el índice UV cuando vemos el clima, que indica que tan fuerte esa radiación.

Archivado en