Arte que motiva

Dejar nacer al que somos, a pesar de todo

En esta semana llena de festejos, el artista Juan Barros comparte con los lectores de MDZ una de sus ilustraciones acompañada de sus buenas reflexiones que nos deja pensando.

Juan Barros
Juan Barros domingo, 25 de diciembre de 2022 · 19:00 hs
Dejar nacer al que somos, a pesar de todo

María y Jesús.
Nos reconocemos por nuestra madre teniéndonos en brazo…
Por la mujer que hizo posible todo… Y por su Hijo que hizo lo
imposible…
“Con la noche de Navidad apunta un resplandor: ¿Acaso... a pesar de
todo? Bienaventurado este “acaso... a pesar de todo”: es un indicio de fe y
esperanza” (afronta Juan Pablo II en 1978)
La matanza de los santos inocentes, el martirio de san Juan Bautista, la
muerte en cruz…
¡A pesar de todo…!
“El hombre es un ser que busca.
El hombre es el ser que busca a Dios.
Esta es la verdad sobre el hombre.
No se la puede falsificar. Tampoco se la puede destruir. Se la debe
dejar al hombre, porque lo define.
“Ha venido al mundo para que lo puedan encontrar los hombres; los
que lo buscan.
Jesús ha venido al mundo para revelar toda la dignidad y nobleza de
la búsqueda de Dios, que es la necesidad más profunda del alma humana, y
para salir al encuentro de esta búsqueda”.


Y a oportunar más con él:
“Dirijo este mensaje a cada uno de los hombres; al hombre en su
humanidad. Navidad es la fiesta del hombre. Nace el hombre. Uno de los
millares de millones de hombres que han nacido, nacen y nacerán en la
tierra. Un hombre, un elemento que entra en la composición de la gran
estadística. No casualmente Jesús vino al mundo en el período del censo,
cuando un emperador romano quería saber cuántos súbditos contaba su
país. El hombre, objeto de cálculo, considerado bajo la categoría de la
cantidad; uno entre millares de millones. Y al mismo tiempo, uno, único,
irrepetible. Si celebramos con tanta solemnidad el nacimiento de Jesús, lo
hacemos para dar testimonio de que todo hombre es alguien, único,
irrepetible. Si es verdad que nuestras estadísticas humanas, las
catalogaciones humanas, los humanos sistemas políticos, económicos y
sociales, las simples posibilidades humanas no son capaces de asegurar al
hombre el que pueda nacer, existir y obrar como único e irrepetible, todo
eso se lo asegura Dios. Por El y ante El, el hombre es único e irrepetible;

alguien eternamente ideado y eternamente elegido; alguien llamado y
denominado por su propio nombre.
Este Mensaje va dirigido a cada uno de los hombres, precisamente en
cuanto hombre, a su humanidad. Es efectivamente la humanidad la que
queda elevada con el nacimiento de Dios en la tierra.
a cada uno de los hombres;
dondequiera que trabaje, cree, sufra, combata, peque, ame, odie, dude;
dondequiera que viva y muera;
me dirijo a él hoy con toda la verdad del nacimiento de Dios; con su
mensaje.
El hombre vive, trabaja, crea, sufre, combate, ama, odia, duda, cae y
se levanta en comunión con los demás.
El nacimiento de Jesús en Belén testimonia que Dios ha expresado
esta Palabra eterna —su Hijo Unigénito— en el tiempo, en la historia. De
esta «expresión» El ha hecho y sigue haciendo la estructura de la historia
del hombre. Es el comienzo de una nueva fuerza de la misma humanidad;
la fuerza abierta a todo hombre.
En este misterio se halla la fuerza de la humanidad. La fuerza que
irradia sobre todo lo que es humano. No hagáis difícil esta irradiación. No
la destruyáis. Todo lo que es humano, crece a partir de esta fuerza; sin ella
se marchita; sin ella va a la ruina.

(fragmentos del mensaje "Urbi Et Orbi" del Papa San Juan Pablo II en la Navidad de 1978)
¡Feliz Navidad!

Juan Barros es artista plástico, poeta y psicólogo. Perdió la vista a una temprana edad, pero eso no le impidió desarrollarse en el mundo del arte. 

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