De chatarra a tesoro: convierten residuos electrónicos y cambian la vida de cientos de personas

De chatarra a tesoro: convierten residuos electrónicos y cambian la vida de cientos de personas

Traperos de Emaús es una institución solidaria que a través de la recuperación de residuos capacita, brinda trabajo y hogar a personas con "situaciones sociales diferentes". En la nota las historias de los protagonistas.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Cada vez son más los proyectos que se suman a la economía circular y aportan una nueva mirada con valor ambiental y social. En Mendoza Traperos de Emaús es uno de ellos, una institución que recupera residuos con un fin solidario.

Recorrer el depósito y talleres de Traperos es abrir los ojos y tomar conciencia de la cantidad de productos que consumimos y desechamos sin pensar en las consecuencias que esto trae al medio ambiente.  

Los RAEE son altamente contaminantes y tóxicos.

Entre todos los materiales que recepcionan para recuperar, los que más oportunidades generan son los RAEE (residuos eléctricos y electrónicos). 

¿Cuántas veces tiramos a la “basura” elementos electrónicos en desuso sin tomar conciencia de su impacto en el suelo y el agua y en los usos que se les pueden dar? Según el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, se generan cerca de 50 millones de toneladas de "chatarra electrónica" al año en el mundo. Y la mayoría no pasan por el sistema de reciclaje óptimo para el medio ambiente.

Los residuos eléctricos y electrónicos no son basura. Sin embargo, estos aparatos que dejan de cumplir su función la mayoría de las veces son desechados en lugares no adecuados; sin tener en cuenta que contienen componentes altamente peligrosos y contaminantes.

La gestión, recuperación y reciclaje de los RAEE son acciones indispensables para garantizar el cuidado del medio ambiente y abrir las puertas a nuevas oportunidades laborales.

Es aquí donde entran en juego los Traperos de Emaús, una organización autogestionada que desde hace más de 33 años trabaja en la localidad de Las Heras, Mendoza. Sus miembros se encargan de darle otros usos a aquellos residuos que para algunos son basura pero para ellos son oportunidades.

Traperos de Emaús se encarga de recibir aquellos aparatos que ya no se usan, como computadoras, televisores, celulares, heladeras, microondas, teclados. Una vez en su depósito los selecciona para luego repararlos, si es posible, y son donados a instituciones que lo necesiten, otros son vendidos a muy bajo precio en el salón de ventas de la institución y con lo recaudado se financia la comunidad. 

En el caso de los aparatos que no pueden ser arreglados para volver a usarse, son desarmados en los talleres para la posterior venta de sus componentes a grandes plantas de reciclaje.

Una comunidad solidaria

“Somos una institución sin fines de lucro que con lo recuperado nos autofinanciamos y a su vez hacemos acciones sociales”, explica Héctor Ledesma, quien lidera el equipo.

Por otro lado, en el lugar donde se encuentra el depósito, talleres y salón de venta, se encuentra la casa de la comunidad. Un hogar que construyeron los mismos miembros de Traperos de Emaús y que alberga a personas en “situaciones sociales diferentes”.

“La condición es que ellos vengan, participen con nosotros, ayuden y se capaciten”, comparte Ledesma.

Una de las personas que vive en la comunidad y colabora con la institución es Arnaldo Arias, un entrerriano que desde hace 11 años es parte de Traperos. “El que está acá tiene que colaborar con todo, hacer de todo. Esa es la vida de Emaús, de solidaridad y de convivencia”, cuenta.

Y si de colaborar se trata quien siempre está dispuesta es Milca Krizyzanonsky, la encargada de la cocina; aunque todos están listos para desenvolverse en cada uno de los espacios de la institución, ella cuenta que es quien mantiene el orden en ese sector y prepara los almuerzos de todos sus compañeros.

“Yo llegué por necesidad de trabajo. Tengo título, pero tengo una placa en una pierna la cual me impide trabajar en otros lugares, pero acá encontré un lugar”, comparte Milca.

Responsabilidad, solidaridad y esfuerzo son las claves para lograr que Traperos de Emaús siga creciendo y colaborando tanto con otras instituciones como con su comunidad.

“Es todo a pulmón, no recibimos nada de nadie. Es todo esfuerzo nuestro, de los que estamos acá, de los que estuvieron y de ahí construir para los que vienen”, destaca Arnaldo.

¿Cómo colaborar?

Traperos de Emaús recibe donaciones de todos los elementos que se encuentran en desuso; la amplia lista incluye: residuos de aparatos  eléctricos y electrónicos, ropa, muebles, colchones, materiales de construcción.

Quienes quieran colaborar pueden comunicarse con la institución al teléfono de contacto (0261) 444 4935 o por WhatsApp 2615154970

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