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El legado de Júpiter: Netflix le apostó todo a los superhéroes (y perdió)

El mercado de series de superhéroes está completamente saturado, por lo que es comprensible que Netflix haya preparado una superproducción para agitar las aguas. Su esfuerzo, lamentablemente, no dio buenos resultados.
Foto: Netflix
Foto: Netflix

A estas alturas decir que las producciones de superhéroes generan muchos ingresos no pasa de ser una obviedad. Pero lo que para muchas empresas fue una bendición ya se está transformando en una carga, debido a que las nuevas series y películas deben ser espectaculares en todo sentido para destacarse en este mercado saturado.

Por eso resulta comprensible que Netflix se haya decidido por una inversión considerable para El legado de Júpiter, su producción más épica hasta el momento. Luego de estrenada su primera temporada, parece evidente que la apuesta no dio fruto alguno, ya que a pesar de todo lo invertido, la serie fracasa en casi todo sentido. Esto no deja de extrañar, debido a la experiencia que tiene el gigante del streaming en el género con un éxito colosal como The Umbrella Academy.

El legado de Júpiter parece ser una respuesta directa al tanque de Amazon, The Boys. Un grupo de superhéroes liderado por un ser casi divino, The Utopian (Josh Duhamel), entra en crisis cuando uno de sus integrantes -el hijo de The Utopian- rompe el estricto código que los guía. En paralelo, la serie cuenta la historia de cómo los integrantes de La Unión consiguieron sus poderes, y cuál fue el problema que dio origen al primer supervillano.

No hay muchas vueltas que darle al asunto: El legado de Júpiter fracasa porque es aburrida. El material original, del comic de Mark Millar, es una intentona por crear un nuevo universo de superhéroes fuera de Marvel y DC, y está plagado por los temas más modernos del género. Eso no se puede apreciar en la pantalla. El lentísimo desarrollo de la acción y la forma trillada de tratar los puntos principales de la historia hacen que el sentimiento que genera la serie sea el de repetición: "Esto ya lo vi en otro lado".

The Utopian queda como una copia fiel de Superman, pero sin ninguna característica simpática, más allá de que parece viejo. El conflicto principal resulta extremadamente similar a lo que sucede en Watchmen (el cómic o la película, no la serie de HBO). La violencia exagerada es de inspiración directa de The Boys, pero sin nada de gracia, y sin finalidad alguna (en The boys funciona como irónica crítica al mundo en el que los superhéroes hacen lo que quieren sin consecuencia real alguna).

Un párrafo aparte merece la historia de orígen de La Unión. Si bien es interesante, es injustificable que se extienda durante los ocho capítulos de la primera temporada, sobre todo si se toma en cuenta que la resolución no es para nada impactante. El ida y vuelta entre 1929 y la actualidad pierde rápidamente todo su sentido, y termina siendo un recurso que distrae al espectador sin darle nada a cambio.

Hutch, enfrentado a The Utopian. Foto: Netflix

A pesar de todo esto, hay algunas cualidades que rescatan algo de El legado de Júpiter. Uno de los antagonistas -antihéroe sería el término más adecuado- es por lo menos interesante. Hutch, hijo del ex superhéroe y ahora supervillano Skyfox, tiene un arco entretenido, ya que la búsqueda por su padre, el mundo en el que se mueve y sus misteriosos poderes lo diferencia un poco del resto de la manada. Claro que con la cantidad de personajes que hay en la serie, todo lo que le sucede queda diluido, y se pierde en una cantidad de información innecesaria que hace que se pierda completamente lo que realmente importa.

La crítica no fue piadosa con El legado de Júpiter. Los sitios especializados la destrozaron, y alcanzó sólo 35% en Rotten Tomatoes y en Metacritic sólo tuvo 4.5. Los espectadores fueron un poco más benévolos, y llevaron su puntuación a 6.5 en ese sitio. Con la renovación para una nueva temporada todavía pendiente, existe el peligro de que la gran apuesta de Netflix quede en la nada, y sus primeros ocho capítulos sean los únicos.