Miedo extremo al coronavirus: sus consecuencias y cómo evitarlo, según un especialista

Miedo extremo al coronavirus: sus consecuencias y cómo evitarlo, según un especialista

Si bien el miedo es una emoción natural, el problema aparece cuando la persona lo experimenta de manera constante y esto influye en su vida social, profesional y en su salud.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

El aumento de casos de covid-19 en el país lleva a un significativo crecimiento del miedo en la población. El temor a enfermarse o a que los seres queridos enfermen es algo normal según explican los especialistas; sin embargo, el problema aparece cuando se convierte en miedo extremo y la persona lo experimenta de manera constante.

El miedo es una emoción que lleva a la persona a ponerse en alerta frente a la percepción de un peligro o una amenaza. En estos meses de pandemia son muchas las personas que han visto modificadas sus rutinas y sus relaciones debido al temor que le genera el virus. 

aumento de casos miedo

“Al aumentar los casos todos nos sentimos más vulnerables, pensamos: ‘si los demás se están contagiando por qué a mi no me podría pasar’”, sostiene el licenciado en psicología y terapeuta cognitivo conductual Mauricio Girolamo.

El psicólogo explica que el miedo tiene 3 características: es un miedo inexistente, un miedo proporcionado o un miedo paralizante por la exageración. “Sin lugar a dudas el miedo tiene que estar en su justa proporción ya que es lo que nos permite tener una conducta operativa y resolutiva que nos lleva a hacer cosas”.

A nivel personal al miedo se maneja con acciones, en este caso sería tomando medidas de prevención, “a este miedo lo enfrentamos con criterio, no debemos dejar de hacer nuestras vidas pero hacerlo con una responsabilidad mayor”, advierte Girolamo.

La toma de conciencia permitirá a la persona actuar de manera prudente y evitará que caiga en el miedo extremo, el cual puede traer consecuencias a nivel social, profesional y de salud. 

“Cuando uno vive una situación de miedo constante y extremo empieza a impactar en el área de la ansiedad. Se encuentra en un estado de hipervigilia o de alerta, esto trae trastornos del sueño. La persona está monotemática y puede caer en un estrés crónico que puede llevar alteraciones al cuerpo que, si bien son de origen psicológicas, terminan impactando en la salud física de las personas, como gastritis, colon irritable, dolores musculares, dolores de cabeza”, sostiene.

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Según un informe de la Unidad Ejecutora Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (CONICET - HEC - UNAJ), debido a la pandemia la sociedad experimenta un elevado estrés psicosocial producto de la incertidumbre y la dificultad para el control de la enfermedad, su letalidad y la falta de información sobre el virus, genera la percepción de amenaza de la propia salud, al miedo asociado a riesgos como la salud de las personas queridas, la posible saturación del sistema de salud, los problemas laborales y la pérdida de ingresos, la expansión mundial del virus y sus consecuencias económicas, etc.

Para evitar caer en este miedo extremo y sus posibles consecuencias Girolamo recomienda reducir el cúmulo de información. “Hay que tratar de filtrar o hacer una evaluación más exhaustiva de donde viene la información. Necesitamos que sea de organismos oficiales y entidades de alta credibilidad como revistas de divulgación científica de alto prestigio”.

En lo que respecta a la toma de decisiones para disminuir los contagios y a los mensajes que comuniquen los gobiernos a la sociedad sobre este tema, el licenciado en psicología advierte que el miedo como herramienta no será un método efectivo para concientizar a la población, “deben haber más campañas de concientización y en las escuelas hace falta más instrucciones para los padres para que eduquen a los hijos, en especial a los adolescentes”.

Es este grupo el que busca diversión y no toma conciencia más concreta y dimensionada de la realidad, “es ahí donde aparece la sensación de omnipotencia, la idea de que a la persona no le pasará nada y se pierde la perspectiva de que ellos pueden llevar el virus a sus familiares”.

La esperanza como herramienta

Tras mas de un año de convivir con la pandemia es común escuchar en las calles, en las oficinas o escuelas que la dura situación a llevado al hartazgo a muchos. Frente a esto el psicólogo Mauricio Girolamo resalta la importancia de tener esperanza, “debemos centrarnos en la idea de que hay un punto final en la pandemia”. 

“El pensamiento esperanzador -explica- permitirá que no haya incertidumbre a largo plazo, algo que es difícilmente tolerado y que lleva, en algunos casos, a entrar en una desesperanza aprendida”. Al aprender a tener desesperanza la persona abandona toda lucha y, en este contexto de pandemia, “se abandona todo cuidado y se relaja extremadamente porque ya no hay esperanzas"

Esto lleva a que no haya esperanzas de que la situación mejore y no se encuentran motivos que impulsen a las personas a proyectar, por ello la importancia de transmitir en los medios de comunicación y en las campañas de los gobiernos que las pandemias a lo largo de la historia han tenido un tiempo, un principio y un fin. 

“Las pandemias han durado aproximadamente 2 años y medio. Ahora tenemos vacunas, hay mayor tecnología, esto trae esperanzas y podemos pensar que será menor el tiempo que dure esta pandemia”, concluye Mauricio Girolamo.

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