Inteligencia y juicio crítico, una pareja que no suele ir de la mano

Inteligencia y juicio crítico, una pareja que no suele ir de la mano

¿Te creés todo lo que te dicen? ¿La inteligencia previene de la credulidad? ¿Los más inteligentes creen menos en noticias falsas? La relación entre inteligencia e ingenuidad no siempre es inversamente proporcional. Quedate que te contamos.

Cecilia Ortiz

Hace unos años una afamada marca de zapatillas lanzó un modelo que “levantaba los glúteos” con el solo hecho de usarlas. En Estados Unidos los negocios colapsaron con gente que quería comprarlas a toda costa. Unos meses después, la empresa tuvo que indemnizar a los clientes, luego de que un estudio conducido por el Consejo Americano de Ejercicio (entidad que se dedica a difundir las buenas prácticas deportivas) dictaminara que no había evidencia científica fehaciente que sustentara ese hecho.

FranÇois Miterrand, ex presidente de Francia, y considerado una personalidad de acabada inteligencia, consultaba cada semana a su astrólogo personal para tomar decisiones importantes.

Los autodenominados “Médicos por la Verdad” y “Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios” son dos grupos de profesionales que se oponen al uso de barbijos, al aislamiento de los sanos, cuestionan la especificidad del PCR y critican la vacunación anti coronavirus, promoviendo el uso de dióxido de cloro como tratamiento posible.

¿La inteligencia garantiza el juicio crítico? 

“En los pastos del mundo aparto sin cesar las altas hierbas en busca del Buey”, predican los budistas en una analogía a la búsqueda de la iluminación o conocimiento que emprendemos los seres humanos. En ese afán de discernimiento, existen muchos “saberes” que pueden obnubilarnos, cual espejitos de colores. Y la ciencia ha descubierto que la capacidad intelectual no nos ayuda a elegir adecuadamente.

Una de las definiciones ampliamente utilizada de inteligencia apunta que es la capacidad de solucionar problemas, de razonar y de adaptarse al ambiente. Ahora, la inteligencia sola no cuenta a la hora de evitar descarriarnos en las rutas de la irracionalidad. El Juicio Crítico, que es la capacidad de discernir acerca de si un contenido es verdadero o falso, bueno o malo, válido o no válido, sí. El juicio crítico implica captar información, trabajarla y luego tomar una decisión acerca de ella. Durante mucho tiempo se pensó que para esto era necesario un coeficiente intelectual elevado.  Las últimas investigaciones intentan dar por tierra ese supuesto.

El cociente de inteligencia mide las denominadas capacidades de “bajo nivel”, entre ellas, la memoria, la velocidad de reacción, la atención, los conocimientos recabados desde las experiencias con el medio, la comprensión de situaciones; mientras que cuando medimos juicio crítico, analizamos competencias de razonamiento y lógicas sofisticadas.

Así, vemos que existen algunas diferencias entre inteligencia y juicio crítico. Mientras que la primera se basa en el razonamiento, es decir, la secuencia de pasos lógicos para llegar a la solución de un problema, el segundo implica un factor de disposición, que se vincula, de paso, con la personalidad. Entonces tres factores integran la capacidad de juicio crítico: curiosidad, deseo de encontrar la verdad y humildad. Y ninguno de ellos es un criterio de peso a la hora de evaluar la capacidad intelectual. Múltiples estudios subrayan que el juicio crítico está sesgado por el sistema de creencias de las personas (valores, ideologías, prejuicios) que funcionan de manera independiente al nivel de inteligencia. 

Por ende, la inteligencia y el juicio crítico no necesariamente se implican. Que no seas inteligente no implica que carezcas de juicio crítico y podemos esperar conductas irracionales de sujetos con mentes muy ágiles. Así, nos cruzamos con personas inteligentes que comparten en las redes y/o creen, con ausencia absoluta de juicio crítico, en las bien conocidas “fake news” o noticias falsas.

¿Cómo desarrollamos el juicio crítico? 

Aceptémoslo, hoy estamos inundados por información proveniente de diferentes fuentes, muchas veces relativa, rápida y en apariencia verídica.

Por suerte, nuestro cerebro puede ejercitarse y desarrollar el juicio crítico, monitoreando y evaluando constantemente los datos externos. En este sentido, el psicólogo Keith Stanovich introdujo el concepto de “mindware” o herramientas para pensar mejor:

- Verificar la fuente: ¿De dónde proviene la información? ¿Quién dice y desde dónde lo dice?

- Verificar la vaguedad: “Esta semana vas a tener una linda noticia”. ¿Qué se entiende por “linda noticia”?. La semana tiene 7 días, ¿Qué día sucederá?

- Argumentos: ¿Qué explicaciones o fundamentos se dan? ¿Son subjetivas o se recurre a fuentes fiables de datos, como estadísticas, relevos, etc.?

- ¿Se recurre a emociones o sentimientos para justificar? (mi sensación es…. / intuyo….)

- ¿Se establece una relación causa – efecto comprobable? ¿O está sujeta a una suposición o creencia? Un ejemplo aislado no constituye una ley general. ¿Se da una explicación lógica?

El desarrollo de juicio crítico implica un esfuerzo, porque hay que molestarse en pensar, buscar datos, analizar y llegar a una conclusión. No adscribir “porque si” y mucho menos divulgar porque “puede ser verdad”.

El pensamiento crítico no comulga con la inteligencia, implica una forma de enfocar los hechos, y sobre todo, apunta al crecimiento personal y profesional.

¿Qué responderías a las siguientes afirmaciones? 

Para mí la verdad es lo más importante

No creo en lo que me quieren hacer creer

Lo importante es entender lo que pasa

No me enojo con alguien cuando no estamos de acuerdo

Me molesta que las personas no justifiquen lo que dicen

Sea cual fuere el tema, siempre quiero saber un poco más

Me interesa saber los fundamentos de un tema nuevo

Pienso que los expertos pueden ser víctimas de sus propios prejuicios

Cada problema tiene una solución. Depende de cada uno encontrarla

Si respondiste sí a la mayoría, independientemente de tu inteligencia, tu juicio crítico te preserva de tragarte cualquier buzón.

Lic. Cecilia C. Ortiz, neuropsicóloga / licceciortizm@gmail.com 

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