Ley de protección solar: uno de cada tres casos de cáncer es de piel
En cuanto al factor del protector solar, para una mejor cobertura y mayor protección de las radiaciones, “es clave que sea un factor 50, que bloquea un 95% de las radiaciones que recibimos y que tenga una buena cobertura para las radiaciones UVB, UVA y Luz Visible de Alta Energía (HEVIS, por sus siglas en inglés), que son todo el espectro de luz azul e infrarrojo” que afectan directamente sobre nuestra piel, afirma Clara Hernández.
Los protectores tienen un filtro físico y otro químico. Este último tarda 20 minutos en activarse, “por eso es muy importante colocar el protector solar 20 minutos antes de salir, para que ya esté 100% activa la protección que tenemos puesta”, cuenta la dermatóloga. Agrega, además, que es fundamental renovar la aplicación “cada 3 horas o cada 2, si es que estamos mucho tiempo en el agua (aunque sean protectores resistentes al agua)”.
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Con respecto a las marcas de protectores solares, conviene que sean hipoalergénicas, sobre todo a nivel pediátrico, para que la piel lo tolere mejor. Además, deben tener una buena cobertura para diferentes radiaciones UVA, UVB y HEVIS, “ya que todas en su conjunto producen un efecto sobre nuestro ADN y la formación de radicales libres que generan un daño acumulativo”, declara Hernández. Dentro de las marcas conocidas mundialmente, Avene, Eucerin, Isdin y La Roche-Posay suelen tener buena cobertura de este tipo de radiaciones, afirma la médica, “pero si alguien no las tiene disponibles, hay que mirar en el envase no solo el FPS, que habla de las coberturas para las UVV’s, sino también un círculo que encierra una sigla que dice UVA, que habla de este tipo de radiaciones, que son el 95% que recibimos. Por lo general, abajo o del otro lado del envase, aclaran si cubre el infrarrojo, la luz azul o luz visible”, aclara.
El hecho de estar bronceado o quemado es una moda que “gracias a Dios, empezó a mermar un poco. Hoy por hoy, las generaciones de los 60, 70 u 80 suelen asociar el bronceado con un estado saludable. Eso no es real porque el efecto bronceado sobre la piel significa que la piel activó todas sus defensas y liberó melanina para poder protegerse del daño que le causa ese sol”, asegura Clara. En las personas que están viviendo sus 30 o 40, al ver los efectos que tienen en las generaciones mayores, han tomado mucha más precaución y conocen más los efectos de las radiaciones sobre la piel. En esta misma tónica, dice Hernández que lo positivo de esto es que “protegen mucho más a sus hijos, principalmente”, ya que “el 80% del daño solar lo adquirimos en los primeros 18 años de vida”.
En cuanto a los centennials, “empiezan a involucrarse más con el skin care, el cuidado de la piel desde edades tempranas. Por eso el uso de protectores solares en varones, que antes por ahí no se creía que estaban tan asociado a ellos”, dice la dermatóloga, que afirma sobre este colectivo: “Generaciones más jóvenes que pueden cambiar ese daño solar acumulado y cambiar, en base a eso, todo el resto de la evolución de su piel a futuro”.
Las radiaciones de la computadora están dentro de HEVIS, lo que incluye infrarrojos y luces ultravioletas. Dichas radiaciones “son mucho más débiles, pero también generan radicales libres y colaboran con los daños de las UVA y UVB”, dice la médica.
En cuanto al proyecto de ley, Clara afirma: “Desde la dermatología, hace muchos años que peleamos por esto. El año pasado, en Precios Cuidados incluyeron protectores factor 15, que para nosotros es despreciable en fotoprotección, por lo que no tiene ningún sentido agregarlo en esa lista. Hace mucho queremos inculcar la fotoprotección y presentamos proyectos para la fotoeducación y los controles de cánceres de piel, principalmente de prevención”. La preocupación por la toma de conciencia sobre los peligros de la exposición solar tiene que ver, especialmente, con que 1 de cada 3 cánceres es de piel. En este sentido “desde hace muchos años estamos tratando de que se entienda que no es algo cosmético, sino necesario”, dice Hernández.
Desde la dermatología, no han logrado “que haya realmente un compromiso desde la política para difundir campañas de prevención, de cáncer de piel, de controles anuales y de detección temprana, que también hacen que el pronóstico cambie y la evolución de los pacientes sea mejor”, según la médica. Además de un beneficio a nivel personal, la prevención y la concientización reducirían el gasto a nivel sanitario. Con respecto a esto, dice Clara: “Un paciente con un cáncer de piel localizado es mucho más fácil de tratar. Se puede hacer una cirugía, se extirpa y luego se hacen controles. Cuando se llega tarde, algunos tipos de cáncer de piel que son más agresivos generan metástasis y hay muchos más estudios y controles, que insumen muchísimo más consumo de dinero en cuanto a salud”.
“Hace falta un compromiso político para la prevención y lograr que el protector solar sea una herramienta que todo el mundo tenga a su alcance, hacer campañas de fotoprotección para que la gente tenga más información, además de recursos para disminuir el fotodaño acumulado, que es lo que después genera el cáncer”, sentencia la dermatóloga Clara Hernández.