Daniela Gutiérrez: “Hay mejores maneras de vivir y el cuidado está muy vinculado con eso”

Daniela Gutiérrez: “Hay mejores maneras de vivir y el cuidado está muy vinculado con eso”

Directora de Fundación Medifé, tiene una línea editorial y en la colección “Horizontes del Cuidado” destacados expertos escribieron acerca de cómo podemos comenzar a funcionar como sociedad de una manera más eficiente desde una ética, una política y una pedagogía del cuidado.

Paola Arcana

Paola Arcana

En este contexto de pandemia estamos hablando mucho acerca del cuidado. Uno de los mensajes más fuertes que se hicieron escuchar al principio fue “cuidate vos para cuidar a los demás”. Con el correr de los días empezamos a hacernos consciente de la importancia de cuidar a quienes nos cuidan: los médicos y los trabajadores esenciales quienes, mientras todos estábamos en casa cuidándonos, salían para cuidarnos. También aprendimos varios hábitos de higiene para cuidar mejor nuestra salud, luego comenzamos a apreciar la necesidad de cuidar la economía y hoy hablamos de cuidar las instituciones.

Desde este lugar comienza a hacerse visible el cuidado en una dimensión más apropiada, como un valor tan importante e imprescindible para la vida como son la libertad, justicia y la paz. Constituye un pilar que tiene gran implicancia no sólo como una manera de afrontar esta pandemia, sino mas allá, como una manera de ser y estar que nos permite construir modelos relacionales más sustentables y evolucionados, imprescindibles para desarrollarnos.   

Dado lo importante del tema y, como bien dijo Daniela Gutiérrez, la importancia de no dejar palabras en discursos vacías de sentido, sino al contrario para reflexionar acerca de qué hablamos cuando hablamos de cuidado y de qué capacidades personales, sociales e institucionales debemos desarrollar para tener una actitud de cuidado, es que desde MendozAprende la entrevistamos a través del Instagram de Mdz Online.

Nos comentó que decidieron abordar este tema porque “consideramos al cuidado una problemática central de nuestro tiempo, no desde la pandemia, sino entendemos al cuidado como aquello que hace a la vida humana posible. Todas estas disciplinas confluyen y están atravesadas por esto que podemos llamar la ética, la política y la pedagogía del cuidado. Hay que enseñar a cuidar y a cuidar a los que cuidan. El cuidado pone  en cuestión dos asuntos que son fundamentales en el desarrollo de las sociedades contemporáneas, que son la autonomía y  independencia, nociones que la modernidad nos hizo creer que allí residían nuestras fortalezas. Nos interpela muy directamente porque no se trata del niño, el anciano o el enfermo, sino que todos en nuestra vida en diferentes momentos somos más o menos vulnerables y necesitamos ser cuidados”.

- ¿A qué te referís cuando hablas del cuidado como una ética?

A que es una responsabilidad de todos los humanos estar comprometidos con el cuidado del otro, como la posibilidad de una vida en común, de desarrollo de verdaderos lazos de sostén que nos permitan un vínculo más honesto, atento, donde las necesidades de los demás se nos hagan presente. Es una ética enraizada en la experiencia social, comunitaria y política, somos responsables de exigirles a nuestros gobernantes que nos cuiden, que exista una ética del cuidado traducida en políticas públicas de Estado, que transciendan a los gobiernos. La responsabilidad de los Estados hacia los ciudadanos tiene que tener una perspectiva de cuidado, que en este tiempo que estamos más conscientes la podemos visibilizar y debemos exigirla.

- Hablaste que el cuidado pone en cuestión la autonomía y la independencia. ¿A qué te referís con esto?

Nosotros valoramos mucho ser autónomos e independientes; son dos modos de la conciencia de sí mismo, de responder y valernos por uno mismo. Educamos a nuestros hijo para que pasen del 100% de dependencia a un porcentaje menor en determinado tiempo para que puedan desempeñarse como personas autónomas. Sin embargo somos siempre, en tanto seres humanos, necesitados de cuidados y en ese sentido siempre vulnerables.

Quiere decir que nuestra naturaleza como especie es una que necesita del cuidado parental y de la sociedad en que vive, para crecer, formarse  e incluso para adquirir autonomía e independencia.

- ¡Claro es esto de entender que somos independientes y autónomos pero dentro de nuestra naturaleza social! O sea, siempre vamos a depender de una red. Hoy se habla mucho de patologías sociales como el individualismo, el narcisismo, el egocentrismo, que nos llevan a un cosificación propia y de los otros, lo que refleja claramente una inexistencia de cuidado hacia mi y los demás.

- El cuidado como tal pone en tensión cosas muy de la modernidad, de la manera en que estamos situados y experimentamos la propia vida. Te decís “tengo que ser cuidadoso conmigo mismo y a la vez publicar en internet y ser conocido y tener infinidad de seguidores” ahí hay una tensión entre cómo me expongo y protejo a la vez. Crecimos en la modernidad donde se promueve que el sujeto considere su sí mismo en primer plano. Esto choca muchas veces con el paradigma de una vida en común y el ejemplo más clásico es la política medioambiental, ahí vemos claramente que lo que hacemos repercute en lo que no es mío ni tuyo sino en lo común. Debemos revalorizar que nadie esta solo, todos vivimos con otros, hay reglas , hay normas, y eso no nos coarta la libre expresión. Vivimos con muchas exigencias perfomáticas de rendimiento que nos extenúan. Fíjate lo que hiciste hoy seguramente trabajaste, pero ¿comiste bien, dormiste bien, hiciste ejercicio, tuviste tiempo para el ocio? Pensaste ademas en los otros ¿qué van a comer o qué necesidades tienen?

- ¡Qué poco sabemos acerca del cuidado y cuánto repercute en tu calidad de vida cuando lo incorporamos! Y esto que traes de las políticas públicas, ya que es evidente que merma el ímpetu social del cuidado cuando nos sentimos que no estamos siendo cuidados desde las instituciones.

- Existe el egoísmo también y gran parte del innovación del cuidado es la pedagogía del cuidado, de una nueva educación emocional que nos permita entender que todos somos sujetos vulnerables, todos necesitamos ser cuidados, todos necesitamos estar atentos a lo que los demás necesitan. A partir de la caída del muro de Berlín y posteriormente con la caída de las Torres Gemelas, se exaltó esto de la sociedad de riesgo, en que si bien todos vivimos momentos de total incertidumbre y hace a la condición humana, trajo aparejados enorme problemas de banalización de la ansiedad que fue el mal de la época, mirar todo con miedo, todo inseguro, todo incierto. Cuando hay certezas, tales como que vivimos con otros, que tenemos un planeta que cuidar, que tenemos vínculos personales, que las empresas e instituciones tienen responsabilidad con quienes trabajan allí, que un país es posible si el Estado cuida a las personas que viven allí.

Hoy es fundamental pensar en nociones como la protección en vez del miedo, al riesgo y a la incertidumbre hay que anteponerle la protección, no el miedo.

- Tal cual, la crisis nos pone en estado de “supervivencia” y si actuamos con miedo, nos relacionamos de manera defensiva, nos recluímos, el otro se convierte en una potencial amenaza para mi. Y una vida así es insostenible, me gusta ver el cuidado como el puente que nos hace parar en otro lado ligado al amor.

- Si,  nos humaniza. La noción de cuidado va mas allá de cada momento coyuntural , sino que es existencial, es estar conscientes de nuestra responsabilidad, por eso es una ética, porque somos responsables del cuidado de los otros. El riesgo y la incertidumbre está siempre, pero frente a eso tenemos que tener una respuesta organizada, una nueva pedagogía , educar de otra manera, crecer y ayudar a crecer en comunidad fortaleciendo los lazos sociales, privilegiado necesidades, no todos necesitamos lo mismo, al mismo tiempo y de la misma manera. Hay modos de organizaciones más justas, más atentas a las vulnerabilidades, no es igual en este momento tener 80 años y estar expuesto a enfermarte gravemente  que tener 18 y no poder ir a una cervecería con tus amigos

- Ubicado el cuidado en se lugar, como un modo de vida, se advierte claramente como un valor tan importante como la libertad, la paz, la justicia.

- Probablemente incluso más porque el cuidado sostiene la vida humana, sin él no hay vida posible. Acá introduciría otra gran palabra que esta ausente de los debates que es la responsabilidad. El cuidado no es mágico sino que implica un movimiento hacia el otro, eso nos compromete y responsabiliza y hubo mucho  tiempo de entender el concepto de responsabilidad negativamente como una carga muy pesada.

A la palabra responsabilidad hay que perderle el miedo, ponerle el cuerpo, hablarlo y establecer acuerdos

 

- Desde esta perspectiva del cuidado la responsabilidad nos hace protagonistas, yo siempre puedo elegir con qué nivel de cuidado me quiero comportar y eso no saca del terreno de la especulación.

- También en esto hay algo importante que es desfantilizarnos. Desde nuestro lugar que tenemos la misión de comunicar sobre la salud, la entendemos como cultura, transciende el cuerpo humano, y se vincula con el sentido más potente que tiene el cuidado que nos compromete en nuestro modo de ser y de exigir al Estado, a la comunidad y a los otros y esto implica transparentar los contratos, hablar las cosas, salir de la infatilización boba con que nos posiciona el mercado.

- ¡Cuánto influye en esto también la falta de educación emocional que tenemos! El paradigma en que hemos entendido al adulto como disociado de sus  emociones y de esta manera podemos reconocerlo de una manera más completo.

- Conectado también con sus propios sentimientos, que durante muchos años y muchas generaciones no podían expresar su sentir. Es verdad que tomar conciencia de la propia vulnerabilidad, con la propia madurez y responsabilidad con los demás y con uno mismo es lo que va a hacer un mundo mejor. Hay mejores maneras de vivir y el cuidado esta muy vinculado con eso.

- Una seguidora dice que muchos padres confunden el cuidado con la sobreprotección para evitar responsabilidades con sus hijos

- No es fácil ser padre, pero esto es verdad. También cabe para las escuelas, maestros y quienes tenemos un quehacer con niños a quienes tenemos que ayudar a crecer autónomos. La sobreprotección hay que desarmarla porque no es cuidado, debemos entender eso. Es fundamental a medida que los hijos crecen plantear ámbitos de conversación en que se hable acerca de lo que pasa y la verdad de las cosas, de las relaciones, del consumo, de las drogas, de cosas reales.

El cuidado requiere de una palabra honesta.

Hoy en día los chicos y los grandes estamos expuestos a un bombardeo de consumo, con necesidades invitadas que no son reales y habrá que ayudar a discernir y ayudarnos mutuamente, es muy difícil acompañar en el crecimiento a otro, porque también el que acompaña crece, el que cuida es también es sujeto de cuidado, es así la vida humana.

- Parece algo complejo porque mira todos los temas que tocamos , por los que atraviesa, pero a la vez se sintetiza en algo tan esencial como es un valor. Y el desafío es que el valor se transmite con el ejemplo.

- Además es interesante pensar que los padres no están solos, vos no criás solo a los hijos, se dice que “para criar un niño hace falta un tribu entera” y es real porque la cultura en que nosotros vivimos no es la de nuestra casa. Toda experiencia escolar es siempre la experiencia más vívida de cómo una sociedad negocia sentido. No todos creemos lo mismo, entonces la escuela tiene la función de introducir a cada uno en la diversidad y pluralidad de puntos de vista y ahí la escucha es fundamental y es una función de cuidado muy importante. Darle el lugar a cada una de esas voces y cuidar el punto de vista de cada quien.

Para finalizar la entrevista Daniela sugirió para conocer acerca de la ética del cuidado aplicada a la economía leer el libro escrito por Emanuel Pettit, premio novel en economía, quien habla acerca de la económica del comportamiento. Frente al gran paradigma económico que es la obtención de ganancia, que no está mal porque está para permitir la subsistencia, sin embargo debemos considerar que “existen otros modos de intercambio económico que preservan lazos sociales, respetan a sus trabajadores y consideran importante la calidad de vida de ellos. Hoy estamos en un momento crítico donde las cuestiones del capital financiero está haciendo agua, son grandes preguntas para hacernos”, afirmó

El cuidado resultó así una palabra importante que hace a nuestra capacidad de progreso y es clave no solo para superar la crisis sino para generar un modelo social, un modelo de vida, un mundo mucho más sustentable y en el que haya cabida para todos, “un mundo más humano” como finalizó Daniela.

Si querés consultar de manera totalmente gratuita la colección “Horizontes de Cuidado”, ingreso a  www.fundacionmedife.com.ar

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?