La vacuna sorpresa que podría dar el batacazo contra el coronavirus

La vacuna sorpresa que podría dar el batacazo contra el coronavirus

Pese a que existen otros proyectos de investigación más avanzados, la gigante farmacéutica Merck apuesta a conseguir una vacuna contra el coronavirus mucho antes que otros competidores. Cuáles asegura que serán las ventajas del futuro producto.

Redacción MDZ

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La carrera por la vacuna contra el coronavirus tiene al menos dos candidatas favoritas: la de la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca, que podría estar lista antes de fin de año, y la de Moderna, que sería la primera vacuna hecha con información genética de un patógeno. Junto con la de Pfizer y otras realizadas por laboratorios chinos, se encuentran en fase 3 o cerca del final, realizando ensayos clínicos y pruebas en humanos a mediana escala. Sin embargo, una candidata sorpresa podría irrumpir con fuerza.

Aunque comenzó las investigaciones cuando los Estados Unidos se acercaban a los 100.000 muertos por COVID-19, y su fase de pruebas en seres humanos dará inicio recién en la segunda mitad de agosto, Merck parece ir a paso firme en esta suerte de 'competencia' por la nueva vacuna. De hecho, para los ejecutivos de la farmacéutica estadounidense, 2021 es lo más temprano que se puede esperar una vacuna y que el plazo no se podía acortar con recursos.

Kenneth Frazier, director ejecutivo de Merck, enfatizó en una entrevista para Harvard Business School: ”Decirle al público que habrá una vacuna a finales de 2020 es causarle un grave perjuicio”.

Si esta frase sonaba defensiva, pronto Frazier mostró que, en realidad, apuntaba a lo contrario. “Permítame darle un solo dato”, dijo el CEO a la profesora Tsedal Neeley, “en el último cuarto de siglo, sólo ha habido siete vacunas verdaderamente nuevas que se introdujeron globalmente en la práctica clínica. Merck tiene la patente de cuatro. El resto del mundo, de tres”, según la cita publicada hoy por el portal Infobae.

Bloomberg Businessweek lo destacó en un artículo: “Nunca es prudente descartar a Merck de la búsqueda de una vacuna. El siglo XX fue de éxitos para la empresa, que incluye algunas de las primeras inoculaciones contra el sarampión, las paperas, la rubeola y la varicela. La mayoría de los niños estadounidenses reciben hoy vacunas contra las cuatro enfermedades hechas por Merck. La compañía ha sido pionera en las vacunas contra el virus del papiloma humano, en 2006, y el ébola”.

De los tres programas que Merck estudiaba en mayo, uno de ellos parece ser el favorito, según BioProcess International (BPI): “Conocido como V590, se basa en la tecnología del virus de la estomatitis vesicular recombinante (rVSV), ya probada en la vacuna contra el virus del ébola del Zaire de Merck, Ervebo, la primera vacuna rVSV autorizada para su uso en humanos”.

Frazier dijo a Neeley que, desde luego, el laboratorio “podría haber hecho algo antes”; sin embargo, la decisión que se tomó fue otra: “Mis colegas han estado trabajando en esto desde que se conoció el coronavirus, pero se toman su tiempo y son muy concienzudos sobre los programas que estiman que podrían marcar una diferencia en el largo plazo”. Y remarcó: “Si vamos a usar una vacuna en miles de millones de personas, debemos saber qué hace esa vacuna”.

La gran firma farmacológica apuesta a que al público no le molestará esperar un poco más por la vacuna si es más potente y conveniente, analizó Bloomberg. De hecho, su apuesta para ganar el favoritismo del público es lograr una dosis única: "Roger Perlmutter, científico principal de Merck, dijo que su equipo está trabajando para lograrlo de una sola vez. Es un objetivo audaz y no hay garantía de que funcione. Johnson & Johnson es uno de los pocos que anunciaron planes para probar un régimen de dosis única en sus ensayos de gran escala, pero también prueba regímenes de dosis múltiples".

Una ventaja adicional de la V590 es que puede resultar activa administrada por vía oral mediante un protocolo de hacer buches y tragar”, dijo Perlmutter a los interesados. “Si esto fuera efectivo, ayudaría adicionalmente a reducir las barreras a la vacunación”.

Sin embargo, el camino que eligió la firma tiene un inconveniente principal: si los ensayos de fase 3 de AstraZeneca y Moderna tienen éxito, mucha gente no se quedará esperando. “Y una vez que las vacunas competidoras lleguen al mercado, podría resultarle difícil inscribir pacientes para estudios de gran escala”, según Bloomberg.

Mientras tanto, el laboratorio patentó una droga para tratar los síntomas de COVID-19 que se administra por vía oral y que comenzará sus pruebas de fase 3 en septiembre: se basa en un compuesto eficaz contra otros coronavirus que se mostró exitoso en laboratorio contra el SARS-CoV-2. “También en este caso Merck opera de manera conservadora —completó la publicación—: ‘Esta no es nuestra última pandemia', dijo Perlmutter en la conferencia con los inversores. ‘Y probablemente no sea la última pandemia causada por un coronavirus'”.

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