Patricio Rago: "La experiencia de la lectura es irremplazable"

Patricio Rago: "La experiencia de la lectura es irremplazable"

En su libro "Ejemplares únicos", el autor narra la experiencia de un librero de usado en un rango narrativo que va desde la desilusión entre lo que se espera encontrar y lo que se encuentra en una biblioteca o los "personajes" que visitan librerías.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

En su libro "Ejemplares únicos", Patricio Rago narra la experiencia de un librero de usado en un rango narrativo que va desde la desilusión entre lo que se espera encontrar y lo que se encuentra en una biblioteca o los "personajes" que visitan (clientes o no) la librería hasta tópicos literarios como el doppelgänger -la figura del doble- el amor por la literatura o la clínica de libros dañados.

Todos estas cuestiones y otras más conforman este maravilloso mundo que despliega el narrador/librero, que acompaña el texto con un mapa de referencia como remate y un canon alfabético de autores y títulos, como si fuese la vidriera de su librería, "Aristipo", que no es otra cosa que una "declaración de principios, una ética y una estética.", explicó en una entrevista con la agencia de noticias Télam.

- ¿Alguna vez te sentís el Lucas Corso -el personaje mercenario de "El Club Dumas", de Arturo Pérez Reverte- cuando comprás un libro a muy bajo precio?

- Sí, claro. Al principio me pasaba mucho más. Es medio inevitable. Hay como una culpa de mentira de la que hablo un poco en el relato "La amante de Heidegger" y que me agarra por lo general cuando estoy volviendo en el taxi con las bolsas de libros. Es un bajón. Pero después fui entendiendo que lamentablemente tiene que ser así. Los libros, sobre todo comprados en cantidad, en grandes lotes, se tienen que pagar mucho menos que un libro nuevo. Y al ser un objeto tan específico y de venta tan lenta, tiene que ser así para que puedan existir libreros que hagan circular los libros.

- ¿Sentís que todo libro tiene su novio/a?

- Mmm. Yo diría que no necesariamente. Es lindo pensar que a cada libro lo espera su lector, pero hay muchos libros que lamentablemente son papel, que no los vas a vender ni aunque los pongas a dos pesos y que no los va a leer nunca nadie. Simplemente porque se les pasó el momento histórico y dejaron de ser interesantes o simplemente eran flojos. Es una pena pero es así. No tiene nada de malo. Son pocos los que subsisten al paso del tiempo.

- ¿Al ser librero no sentís que el "objeto" libro está muy sobrevalorado? ¿Que una tapa con papel adentro, encuadernado prolijamente no tiene en si ningún valor como se le atribuye al objeto libro?

- Todo lo contrario. Amo al libro, me encanta, me vuelve loco. Me parece un objeto maravilloso, único, hermoso, mágico, con el que me puedo encariñar mal. Me gusta tocarlo, olerlo, llevarlo de un lado para otro, prestarlo, venderlo, regalarlo, recomendarlo. Es lo que hago todo el día en la librería. Me encanta mirarlo en mi biblioteca y acordarme de la historia o del momento en que lo leí o dónde lo compré o quién me lo regaló. Me gusta abrirlo y encontrar un viejo boleto de bondi, una carta de amor de una antigua novia, o mis subrayados y mis anotaciones. Lo reivindico siempre. La experiencia de la lectura es irremplazable: no tiene comparación con nada. La banco a muerte.

El libro no es un objeto que tenga un valor por el sólo hecho de ser libro, para nada, sino por lo que hay adentro. Un libro puede ser simplemente un rectángulo de cartón, papel y tinta que no te inspira nada o lo mejor que te pasó en la vida. No es lo mismo una novelita pedorra que "Mientras agonizo", de William Faulkner, de ninguna manera.

El valor de un libro está determinado pura y exclusivamente por su calidad literaria. Por las emociones que despierta en el lector, por todo aquello que le pasa al cuerpo cuando se lo está leyendo, las reacciones químicas, los estremecimientos, la angustia, la alegría. Y no sólo en el momento de la lectura sino también en la vida cotidiana del lector, en ese tiempo que hay entre lectura y lectura. Porque los lectores sabemos que cuando estás leyendo un librazo todo en tu vida mejora. Te despertás de buen humor, te llevás mejor con tu pareja, con tus amigos, laburás con más ganas y te salen mucho mejor las cosas, disfrutás más de todo, estás inspirado, no te molesta que el bondi haya pasado de largo ni que haya cola en el banco, o la mala onda del vecino... no te importa nada. Solo querés leer. Es maravilloso.

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