La primera casa de Maradona es el lugar preferido de los fans

La primera casa de Maradona es el lugar preferido de los fans

La propiedad es un museo que se convirtió estos días en un centro de peregrinaje. Muchos fanáticos del 10 se acercaron a dejar ofrendas. La página del museo colapsó.

MDZ Sociedad

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Cuando en 1977 Diego Maradona firmó su primer contrato con Argentinos Juniors, su sueldo era de 80.000 pesos de aquellas épocas. Al año siguiente, el club le cedió una vivienda que se convirtió en la primera casa propia del astro. Queda en la paternal y hoy es el Museo “La Casa de D10S”.

La propiedad es ahora de Alberto Pérez, quien era secretario del club en 1977, y su hijo César. Ambos compraron la casa y la reconstruyeron a como era cuando vivía Diego.

Con el fallecimiento de Maradona el miércoles, el lugar se convirtió en un santuario. En la puerta hay flores, fotos, pelotas y mensajes que deja la gente. Por duelo, decidieron cerrar el museo el miércoles, pero, como comenta César: “No para de sonar el teléfono o el timbre. Nos llaman de todos lados para venir, preguntan cuándo se puede conocer la casa. La página web donde se sacan los turnos de visita colapsó, no funciona. Lo mismo la de Facebook”.

Maradona y su familia se mudaron en el 78 a la casa de calle Lascano 2257, en La Paternal. Tiene las paredes de piedra molida mezclada con vidrios y dos ventanas con rejas. Es un barrio familiar, donde no era extraño ver a los chicos jugando a la pelota en la calle.

En la plata baja están la cocina, el comedor, un baño, el patio interno y alguna de las habitaciones. “Los pisos, las paredes y los azulejos son los originales de cuando vivía Diego. Cuando compramos la casa estaba desahitada y tenía las puertas que pusimos de vuelta. Los objetos que hay no son los originales pero sí replicas. Reconstruimos todo con fotos y videos que hay de la época en la que vivió (en este inmueble)” cuentan los propietarios.

Tiene techos altos y una de las pocas diferencias de cuando vivía Maradona es que en el comedor había una pared que lo dividía de la pieza de la hermana más chica de Diego, Claudia, y que fue tirada.  Todo se reconstruyó lo máximo posible a la época que la habitó Diego, incluso el mobiliario.

En la pieza de Maradona, que está en un entrepiso, hay un ventilador de pie, una mesa con velador y un tocador de discos, además de los muebles. En una esquina están los botines negros con líneas blancas que usaba.

En la terraza hay un mural de los artistas Juan Ledesma y Mariano Antedomenico con la cara de Maradona, en aquel lugar donde don Diego hacía los asados.

Los Maradona dejaron la vivienda en 1980 cuando se mudaron a Devoto. Se la vendieron a la familia Almeyda y luego pasó por varias manos. Los Pérez la compraron en 2008 y comenzaron a armar el museo.

Tienen una colección de objetos de más de 30 años y superan los tres mil. El 30 de octubre de 2015 inauguraron el museo y estiman que ya pasaron más de 3.000 personas por el lugar.

Hasta el miércoles, las visitas eran por turno y se sacaban en la página web, pero colapsó. Ahora se reabrirá el 10 de diciembre y se estima que se comprarán las entradas online.

Ha venido gente de todo el mundo. Una vez un muchacho, docente, de Corrientes, que se llama Javier Romero, no podía hacer el recorrido de la emoción. Lloraba y no podía caminar. Tuve que llamar a mi papá y juntos lo calmamos y pudo recorrer la casa. Le tenía un amor inmenso a Maradona, comenta César.

“Nos quieren alquilar la casa para hacer asados o quedarse a pernoctar. Queremos mantenerla lo más cuidada. Inclusive nosotros tratamos de no usar las canillas ni la cocina. Pero con eso pasan cosas insólitas. Hace poco un camarógrafo nos pidió de pasar al baño y acá no tenemos más que los baños de la casa de Diego. Y le dije ´anda al baño de Maradona´. Me miró re sorprendido”.

Maradona no volvió nunca más a esa casa, ni conoció el museo. Si bien lo invitaron por medio de las hermanas, ellas aseguraron que era difícil por los recuerdos que le traería de don Diego y doña Tota. ”Me han dicho que una vez pasó por la puerta. En diciembre del año pasado cuando se hizo la despedida en la cancha de Argentinos del periodista Sergio Gendler, en una nota le dijeron que la casa quedaba cerca y él respondió que después del partido iba a pasar. Me vine a esperarlo, pero no vino”, comentó César.

Fuente: Infobae

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