¿Qué tan saludables son las frutas y verduras en Mendoza?

¿Qué tan saludables son las frutas y verduras en Mendoza?

De las 400 muestras analizadas por el Iscamen el año pasado solo el 6% “reprobó” los tests por agroquímicos. El instituto de control destaca la calidad sanitaria de la producción que se consume en la provincial, aunque muchos mendocinos comienzan a volcarse hacia lo orgánico.

“La manzana ya no se puede comer con cáscara” o “la verdura tiene agrotóxicos cancerígenos” son algunos de los comentarios populares que pueden escucharse en charlas de entrecasa o en verdulerías de Mendoza.

El temor por los agroquímicos y su impacto en la salud es una preocupación creciente para los consumidores quienes, en número creciente, se vuelcan hacia otras opciones como lo agroecológico u orgánico. Sin embargo el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) asegura que las frutas y verduras que se comercializan en la provincia son seguras, de acuerdo a los análisis que periódicamente realiza en diversos puntos de concentración y venta.

En números finos: el 90% de las 400 muestras de mercados concentradores, supermercados e hipermercados que el ente envió para análisis a laboratorios del INTA y el INTI estaban “limpias”. Esto quiere decir que o bien no presentaba ningún tipo de residuo de agroquímicos, o se encontraban en niveles aceptados según la legislación vigente para el cuidado de la salud, detalla el ingeniero Oscar Astorga, coordinador del Programa Agroquímicos. “El 77% de las muestras estaba libre de residuos, es decir, que no tenía absolutamente nada, y un muy bajo porcentaje presentaba restos pero dentro de lo admitido”, puntualiza.

Desde la UNCUyo el especialista en terapéutica vegetal Sergio Castellanos avala los datos oficiales y asegura que el Iscamen “viene trabajando muy bien con los controles desde hace 10 años”. “El dato que brindan es muy confiable no solo por el muestreo que se hace, sino sobre todo por los controles posteriores del INTI y el INTA, que son organismos de prestigio y referencia a nivel nacionoal en la detección de plaguicidas”, señala a MDZ.

Al mismo tiempo ratificó que, al menos con el conocimiento científico que se tiene hasta el momento, los agroquímicos aprobados están certificados para la producción de alimentos inocuos, aunque no descarta que esto pueda cambiar el día de mañana con los avances en la ciencia como sucede en el caso de los medicamentos, por ejemplo.

Sin embargo consideró que, tan importante como el control de los agroquímicos, es el trabajo de concientización sobre las Buenas Prácticas Agrícolas, que prevé un manejo consciente de la tierra y el cultivo para que llegue limpio o con el nivel de residuo tolerado para el consumo.

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¿Cuándo se considera contaminado el alimento?

Del universo de muestras tomadas por el Iscamen en los mercados del Este, de Guaymallén, de Godoy Cruz y San Rafael, entre otros, solo el 6% presentaba lo que denominan “desvío de uso”. Esto significa que se utilizaron en las frutas y verduras en cuestión agroquímicos aprobados para otro tipo de cultivos y no específicamente para aquéllos. En este sentido Astorga aclara que “no existe tal cosa como los agrotóxicos”. “Los plaguicidas que se utilizan en el campo son agroquímicos, y el productor debe cumplir con las Buenas Prácticas Agrícolas aplicando solo los especificados para cada cultivo”, dice el especialista.

Estas buenas prácticas implican, además del uso apropiado del fertilizante, respetar por ejemplo los plazos de la última aplicación antes de la cosecha y puesta a disposición del consumo. Este periodo de carencia permite que se eliminen los residuos que podrían haber quedado en el fruto antes de llegar a distribución.

En este sentido el especialista de la UNCuyo resaltó el buen trabajo que realizan los agricultores locales, el cual se ve reflejado en los resultados de las muestras tomadas a los productos.

¿Es lo orgánico “más sano”?

Las frutas y verduras que el Iscamen controla en los mercados de concentración corresponden a la agricultura denominada “tradicional”, en la cual puede apelarse al uso de agroquímicos bajo la normativa vigente.

Una segunda categoría es la de la agricultura agroecológica, que “es un sistema de producción agrario que nos proporciona alimentos sin residuos de agroquímicos, que respeta los ciclos de la naturaleza y los conserva frescos, sabrosos y nutritivos”, de acuerdo a la conceptualización de profesionales del INTA. “Los alimentos agroecológicos garantizan la mejor calidad, y están sujetos a procesos de fabricación, elaboración y transporte (trazabilidad), desde el campo hasta la mesa)”, agregan los especialistas.

Por último el cultivo orgánico es aquel que “trata de utilizar al máximo los recursos del campo, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica, al mismo tiempo que minimiza el uso de los recursos no renovables y no utiliza agroquímicos para proteger el medio ambiente y la salud humana”, según la definición de la FAO (brazo de la ONU dedicado a Alimentación).

Ahora bien, la pregunta es: ¿son “más sanos” los productos orgánicos que los tradicionales? “No conozco trabajos científicos que avalen que un producto orgánico sea más sano que uno con manejo integrado de plaga; ambos deben ser inocuos y los resultados de los análisis del INTA y el INTI lo estarían confirmando”, comenta Castellanos.

De todos modos el especialista reitera que, como toda verdad científica, la investigación puede cambiar el panorama en un futuro. Por lo pronto señala que el manejo consciente de los campos es una tendencia creciente a nivel mundial y Mendoza no escapa a ella, ya que la Facultad de Ciencias Agrarias prepara a sus agronómos bajo ese perfil, cierra el catedrático.

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