¿De dónde es la mejor docente del año 2019?

¿De dónde es la mejor docente del año 2019?

Se trata de Graciela Morales, maestra de Uspallata. Con 16 años de trayectoria y numerosos proyectos en su haber, la DGE la eligió como mejor educadora del año. En la nota, su historia.

Redacción MDZ

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La villa cordillerana de UspallataLas Heras, celebra a Graciela Morales, una destacada docente que transita las aulas de la Escuela Combate de Potrerillos y el CEBJA 3-202 desde hace más de una década, educando a niños y adultos del valle lasherino. El domingo pasado, la Dirección General de Escuelas (DGE) la nombró la Mejor Docente del 2019 por su desempeño en las aulas y los proyectos educativos que ha desarrollado con sus alumnos.

Graciela, de 40 años, está casada con Mario -también docente del valle-, ambos viven en Uspallata desde hace 13 años y los une la pasión por educar. Ella –recuerda- comenzó a trabajar en la Escuela Zuviria de El Plumerillo: “Mi carrera docente la empecé allí, con séptimo grado, en la misma escuela donde yo hice la primaria, así que tenía y tengo un sentimiento especial por ese establecimiento. Después en 2006 me trasladé acá y tomé una suplencia en la Escuela Combate de Potrerillos, y titularicé en la Escuela de La Fundición, también de la zona. La verdad que Uspallata es mi hogar, me gusta mucho, por eso lo elegí para quedarme. Yo nací en Las Heras, Las Heras es mi vida, creo que la educación es el pilar fundamental para los cambios culturales, y este departamento está deseoso por avanzar, crecer, por eso mi compromiso con esta tierra y su gente”, afirma la docente.

Entre las razones por las cuales fue elegida “mejor docente del 2019”, se destacan los múltiples proyectos educativos que ha desarrollado, tanto para el nivel primario como para adultos. Sus iniciativas siempre tienen como objetivo desarrollar en los alumnos sus potencialidades. “Me gusta trabajar las capacidades de los chicos desde sus inteligencias múltiples, teniendo en cuenta sus ideas. Hay chicos que se destacan por bailar, otros en la parte escrita, otros cantando, me gusta rescatar el talento de cada uno y en donde se siente cómodos, y desde allí trabajar cada enseñanza para que se sientan parte de todo ese proceso que se va realizando”, cuenta la docente. Además, destaca el acompañamiento de sus colegas de otras disciplinas en cada proyecto, el apoyo de la Dirección de Educación de la Municipalidad de Las Heras y de los directivos de las escuelas donde trabaja, que siempre la impulsan a continuar.

“Regalando Magia” es un proyecto permanente que desarrolló en la Escuela La Fundición, a través del cual los alumnos crean obras de teatro dedicadas al público infantil, donde se concientizan acerca de distintos valores como la conciencia ambiental, el bullying, el valor de la familia, la solidaridad. Dramatizaciones que traspasaron las paredes del establecimiento para llegar a otras escuelas y hasta al Hospital Notti, y a eventos en la Ciudad de Mendoza. En el 2014, este proyecto fue declarado de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, y con su obra sobre conciencia ambiental denominada “Un cuento medioambientado” participó en San Juan del I Congreso Nacional de Educación.

Otro de los trabajos interdisciplinarios que desarrolló de las áreas Ciencias Naturales y Sociales junto a Educación Física, fue “Quemados por la ciencia”, donde a través del juego de quemados, los alumnos aplicaban lo aprendido en Ciencias. Y para visibilizar las problemáticas sociales que sufren los habitantes de Uspallata y concientizar a la población acerca del manejo responsable de residuos, Graciela creó “Toma mi mano”, con el que participó en la instancia nacional de la Feria de Ciencias e Innovación Educativa en Tecnópolis; y “Los niños y niñas de Uspallata comprometidos con el medio ambiente”.

Del mismo modo, con el proyecto “Mi amigo terremoto” (también declarado de interés provincial por la Cámara de Diputados en 2017) la docente buscó concientizar sobre la importancia de conocer ese fenómeno natural y sus medidas de seguridad. De esta idea participó Alexis Jofré, un alumno que tuvo a Graciela en sexto y séptimo grados y que la definió como “una maestra que te hace tener confianza en vos mismo. Porque con ella yo sentía que aprendía bien todo, y que me divertía. Estoy muy contento que destaquen su trabajo”, sintetiza el alumno.

“Tuve a la 'profe' Graciela en el Centro de Educación de Jóvenes y Adultos de la Escuela Combate, participé del proyecto de café literario, que estuvo muy bueno porque con mis compañeros al principio no nos animábamos ni a hablar, ni a leer en público, entonces formar parte de eso nos ayudó muchísimo, nos animamos y lo logramos. Ella, si faltábamos, nos llamaba y nos preguntaba qué nos pasaba, nos alentaba a no abandonar y seguir”, afirma por su lado Rubén Ramírez, alumno del  CEBJA 3-202.

Hoy, en la Escuela Combate de Potrerillos se realizan las inscripciones para el 2020, allí espera Graciela con su guardapolvo blanco reluciente y una enorme sonrisa. La llaman hacia afuera de la escuela, camina por el hall y en el trayecto es detenida por padres tanto como por niños. La saludan, le dejan regalos por las fiestas y la abrazan con mucho afecto, y es que en sus ojos se ve la emoción de ver a sus chicos, los de este año y los de anteriores, y allí nos dice: “Veo el cambio en el desempeño de los niños, año a año, su crecimiento no sólo en lo académico, sino también en lo conductual, y ese crecimiento en ellos me emociona. Como docente tenés que saber los sentimientos del alumno, por lo que está pasando, si está contento, si ha tenido un mal día, conocerlo, porque a partir de ahí es cómo vas a trabajar con él y en eso, los proyectos me ayudan mucho. Me encuentro con ex alumnos que se acuerdan de mí con tanto cariño, de lo que les enseñé; los padres me dicen que logré tal cosa con su hijo. Ver eso, lo que les dejó la educación a través de lo que aprendieron en mi aula, es la mayor satisfacción de mi carrera, el -de alguna forma- transformar vidas”, explica Graciela Morales emocionada.

Y nos despide bajo la bandera celeste y blanca flameando, con un gesto de disculpas porque debe continuar su tarea cotidiana en las aulas.

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