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Las alteraciones del sueño en la vejez

¿Por qué Morfeo ya no nos acoge en sus brazos cuando somos mayores? A medida que envejecemos, vamos notando que nuestro sueño no es el mismo que cuando éramos jóvenes. ¿Es normal? ¿Qué hacemos?

Contaban los griegos, allá lejos y hace tiempo, que Morfeo tenía unas suaves y delicadas alas que batía silenciosamente para desplazarse a cualquier rincón de la Tierra y que tocaba la frente de los humanos con una amapola para sumirlos en un profundo sueño. De ahí, el dicho popular de "estar en los brazos de Morfeo", pretendiendo indicar que uno está bajo un sueño reparador.

La verdad es que el sueño es reparador desde muchos aspectos. Además de los beneficios a nivel físico y fisiológico, mientras dormimos se detiene la recepción de información, entonces, el cerebro se dedica a analizar lo que ingresó durante el día: guarda en la memoria la información importante y que nos servirá al día siguiente y descarta la que es irrelevante.

A medida que envejecemos, las necesidades de sueño van cambiando, y, obviamente, las posibilidades también. No dormimos la misma cantidad de horas ni con la misma calidad cuando somos niños que cuando tenemos niños, cuando estamos trabajando que cuando estamos de vacaciones...

Una gran paradoja de la vida es que, cuando empezamos a tener más tiempo disponible, menos responsabilidades en cuanto a la crianza de los hijos y más chances de dormir más horas, un extraño conjuro aleja a Morfeo de nuestra vida...y ahí estamos, despertándonos a la madrugada aun cuando nos acostamos a las 3 de la mañana, tomando clonacepam para poder conciliar el sueño y pidiendo a medio mundo que no haga ruido porque ya la caída de una pluma nos despierta.

La realidad es que cuando empezamos a dormir menos y con menor calidad, a lo largo del día nos sentimos más cansados, irritables, somnolientos y hasta podemos padecer alteraciones cognitivas (como dificultad para concentrarse, para recordar, etc). Puntualmente, la somnolencia diurna puede traer complicaciones a los ancianos, como caídas y confusión.

Los cambios del sueño en la vejez incluyen:

* Dificultad para conciliar el sueño.

* Disminución del sueño profundo.

* Sueño fragmentado (nos despertamos varias veces a lo largo de la noche).

* Dificultad para reiniciar el sueño cuando nos despertamos.

* Despertar precoz.

* Somnolencias diurnas.

¿Qué causa estas alteraciones? Hay múltiples causas. Por un lado, el cerebro envejece, con lo cual, las estructuras cerebrales que se encargan de nuestro sueño, sufren cambios, que, obviamente, repercuten en nuestro descanso nocturno.

Existen también otras causas que se van asociando, como pueden ser patologías físicas (dolores, arritmias, asma, etc.), patologías del estado anímico (como depresión, ansiedad, estrés), malos hábitos del sueño (ver televisión en la cama, trabajar hasta tarde por la noche), consumo de sustancias (café, alcohol, nicotina), uso de medicación que afecta al sueño, inactividad, factores ambientales (temperatura, luz, ruidos).

Podemos empezar a tomar acciones preventivas para manejar la situación:

* Cuidar la salud, es decir, estar atentos a consultar con un especialista para atender dolencias físicas. Reducir factores de estrés y alteraciones anímicas.

* Establecer una rutina de sueño. Mantener horarios lo más fijos posible para acostarse y levantarse.

* Evitar siestas prolongadas, y, sobre todo, después de las 6 de la tarde.

* Evitar la ingesta de alcohol y cafeína y el consumo de tabaco, especialmente, cerca de la hora de irse a dormir.

* Hacer ejercicio de manera regular.

* No acostarse inmediatamente después de cenar. Conviene esperar como mínimo, una hora.

* Evitar las comidas pesadas a la noche.

* Si el problema son los despertares nocturnos para ir al baño, tratar de disminuir el consumo de líquidos después de las 6 de la tarde.

* Crear una atmósfera adecuada (apagar la luz antes de dormir, desconectar el televisor y el teléfono; regular la temperatura).

Resumiendo, querido lector, con los años, dejaremos de "dormir como un bebé", pero, como siempre digo, el tema no es el problema, sino cómo uno se para frente a él, entonces, cuando su sueño le quite el sueño, consulte con un especialista, siempre habrá una solución.

Cecilia Ortiz, licceciortiz@hotmail.com