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"Sexo vainilla": Qué es, qué ventajas y desventajas tiene

El sexo vainilla no implica algo malo, pues muchas veces el amor y la ternura en el sexo se demuestran con lentas y sutiles caricias mientras las parejas se besan y se ven a los ojos.

  Vanilla sex o sexo vainilla es el nombre que se le ha dado al sexo rutinario, convencional, sin riesgos o incluso aburrido. Nació a partir de que alguien de la cultura BDSM dijo que en el sexo hay quienes se acercan a una heladería italiana, llena de excéntricos sabores y llamativos colores, y que en lugar de pedir lo que bien podría ocasionarle un orgasmo gastronómico, opta por el confiable helado de vainilla. Entre tanta variedad se va por lo seguro, rutinario y aburrido.

A favor

 El sexo vainilla no implica algo malo, pues muchas veces el amor y la ternura en el sexo se demuestran con lentas y sutiles caricias mientras las parejas se besan y se ven a los ojos. Esto puede pasar en el día uno de conocerse o 30 años después. Lo que muchos consideran un problema es cuando esto deja de ser un hermoso momento de intimidad y se convierte en una función manual más cercana a algo mecánico que busca cumplir una cuota y no una forma de expresar esa sensualidad y sexualidad que tanto se anhela. Algunos dicen que el sexo vainilla son dos personas blancas, heterosexuales, que siempre hacen la posición del misionero y sólo tienen sexo una vez ese día.  

El problema

El sexo vainilla no implica algo malo, pues muchas veces el amor y la ternura en el sexo se demuestran con lentas y sutiles caricias mientras las parejas se besan y se ven a los ojos. Esto puede pasar en el día uno de conocerse o 30 años después. Lo que muchos consideran un problema es cuando esto deja de ser un hermoso momento de intimidad y se convierte en una función manual más cercana a algo mecánico que busca cumplir una cuota y no una forma de expresar esa sensualidad y sexualidad que tanto se anhela. Algunos dicen que el sexo vainilla son dos personas blancas, heterosexuales, que siempre hacen la posición del misionero y sólo tienen sexo una vez ese día.  

En defensa

Gracias a la modificación que lo medios le han dado, hoy existen muchos artículos en defensa del sexo vainilla, pues en el afán de no querer ser catalogados como personas aburridas (mucho menos en la cama, nunca en la cama), hay quienes han adoptado prácticas que no les gustan con tal de aparentar apertura mental. En el artículo "En defensa del sexo vainilla" de El País, mencionan lo que dice Sara, una mujer madrileña de 48 años:

"Donde esté una posición frente a frente, de full contact, en la que te puedas mirar y besar, sobre todo si hay amor de por medio, las demás sobran. Yo también me he colgado de una lámpara, he hecho todo tipo de piruetas y no he disfrutado más. Lo que ocurre es que muchas veces esas performances se practican como sustituto del amor o de la pasión. Yo, en ese caso, soy más partidaria de cambiar el muñeco y volver a sentir todo eso de nuevo".

El desafío

Esta vez, en contra opinó Héctor Barnés, de El Confidencial: "Un artículo publicado en The Stir proporcionaba una pequeña lista de cambios en apariencia inanes pero que pueden cambiar nuestra rutina. Por ejemplo, darse un sensual baño de burbujas, buscar otra localización para hacer el amor (¿qué tal el granero?), usar prendas de seda, comprar unos cubitos de hielo para que participen en el juego sexual o plantearse hacer un striptease ante la pareja. En ocasiones, la clave está en, como cantaba Nick Lowe, ser crueles para ser mejores. En resumidas cuentas, hacer esperar a la pareja y dilatar el encuentro sexual, actuar como si se fuese un extraño, evitar los besos (y centrarse en las manos) o utilizar esposas de peluche. El consejo definitivo, ¡cómo no!, es comprarle 50 sombras de Grey. Para almas más cándidas, Idiva propone hacer un calendario de posturas sexuales ("¿hoy es 22? Ya sabes lo que toca...") o probar con comida".

 Fuentes: El País, El Confidencial, Cultura Colectiva