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Los héroes anónimos que dejó la tragedia de Horcones

Corredores que esperaba por una maratón se convirtieron en rescatistas. Guardaparques del Aconcagua y médicos civiles fueron clave para evitar más muertes.

Gonzalo Berná, Leonardo Tolìn y Mauricio Souli se habían preparado durante  un año para la carrera: una maratón extrema en el Aconcagua. En ese entrenamiento nunca pensaron que el día de la largada tendrían otra prioridad: ayudar a salvar vidas en la ruta en la peor tragedia vial de la historia de Mendoza. 

Los tres estaban alojados en la Compañía de Cazadores. Antes de dormir escucharon un alerta general: a pocos metros había ocurrido un accidente grave y hacía falta ayuda. Un colectivo había volcado, pero hasta entonces nadie sabía las consecuencias reales. Sin necesidad de pensarlo, los tres se subieron a un vehículo militar y fueron hasta Horcones. No estaban solos. Cerca de 30 deportistas de distintas partes del país también fueron a ayudar. "Era una cosa impresionante. Nos subimos y nos pusimos a ayudar. En un momento todos tuvieron una actitud muy solidaria. Había runers de todos lados, de San Luis, que se prepararon toda el año para la carrera. Era un desastre, entraban los bomberos. Preguntaban si había alguien vivo...es una escena que nunca vivimos. Vimos niños. Ayudamos llevando. Los gendarmes tuvieron mucho coraje para intentar salvar vidas. Era una masacre. Yo estuve sensibilizado durante todo el día. No lo he podido manejar. Después salimos a correr sin pensar. Es nuestra gran triste historia. Había niños muy lastimados, mucho dolor. Nos superó", contó Gonzalo Berná a MDZ.

La tragedia de Horcones dejó historias de dolor. Pero también de solidaridad y voluntad. Es lo que le ocurrió a los deportistas que luego corrieron la maratón, pero también a los guardaparques y los integrantes de la patrulla de rescate (que son policías). Ellos estaban en el refugio de Horcones para participar de la carrera y dejaron todo de lado para participar de las tareas de rescate. "Hubo mucha solidaridad", explicó Ignacio Rogé, médico del Parque Aconcagua.

Entre las historias de héroes anónimos que dejó el accidente está la de dos médicos que asistieron a las víctimas. Uno de ellos subió a su propio auto a tres niños que estaban en estado crítico. Otro, vestido de pantalón corto y musculosa, ayudó a organizar la emergencia. "Es un médico del equipo de Regatas que había ido a ver la carrera. Ayudó a organizar todo, se metió adentro del colectivo y pudo salvar a mucha gente", contó un testigo. "Los corredores que ayudaron no paraban de llorar. Fue muy fuerte todo", explicó otro hombre que estaba en el lugar.

"Preguntaron quién podía ser voluntario y nos cambiamos y salimos.  Los Gendarmes andaban a las corridas. La gente pidiendo ayuda, gritando.  Después fuimos a correr 40 kilómetros en el Aconcagua. Un año estuvimos entrenando para correr pero a nadie le importó nada la carrera. Ese espíritu fue muy bueno. Había por lo menos 30 personas de la carrera que fueron a ayudar. Estaban todos en el hospedaje", contó  Gonzalo.

Aunque la situación era imposible de asimilar, el trabajo en conjunto ayudó. "Gracias a la carrera había muchos guardaparques, los corredores, mucha gente de montaña. Era mirarnos las caras y saber lo que había que hacer. Era un grupo que parecía que estaba preparado para eso, pero estaban de casualidad", graficó el médico del Aconcagua.