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Educación: por qué cae la calidad en Mendoza

La calidad educativa está en discusión luego de las "malas notas" internacionales. Los directivos aseguran estar "saturados". Menos de la mitad de los niños llegan a completar la escuela obligatoria. Fuertes desigualdades y condicionamientos sociales para aprender.

Hay biblioratos colmados con facturas, rendiciones de cuentas y justificaciones. Papeles por todos lados. Cajas con memorándums, resoluciones y trámites hechos y por hacer. En la puerta esperan algunos padres para reclamos y consultas. Y también "proveedores" de la escuela. Antes de que se pueda resolver la mitad de los temas pendientes, toca el timbre y los niños salen al recreo. La sala colmada de tareas pertenece a la una directora del nivel inicial, las salitas de 4 y 5, que son la base del sistema educativo. Ante ese panorama la primera pregunta es obligada.

-¿Con tantas cosas cuándo le presta atención a lo que pasa en las aulas?

-Con tantas cosas administrativas que te piden, tantos reclamos, terminamos dejando de lado el aula. Estamos más tiempo con los expedientes que con los alumnos.

La respuesta de la Directora es una de las decenas de problemas del día a día de las escuelas mendocinas y que suman a la crisis del sistema educativo provincial en la que abundan diagnósticos. El último fue el alerta en un informe internacional por los problemas de lectura que tienen los niños de Mendoza. Pero ya había otros indicadores que llamaban la atención: los niños y adolescentes de la provincia, por ejemplo, se caen del sistema educativo y terminan siendo una minoría quienes terminan los 13 años de educación obligatoria con su título en meno. Mucho menos quienes logran acceder a un nivel superior. Pero ante todo, la educación en Mendoza es desigual: la última evaluación nacional de calidad marcó fuertes diferencias en el aprendizaje de niños que tienen acceso a recursos con quienes viven en la precariedad material

Para graficar lo que pasa se puede tomar una cohorte de niños y su evolución en ese período. El primer dato que surge es el desgranamiento que hay.  Así, se puede ver que solo el 48% de quienes iniciaron primer grado, llegan a quinto año del secundario 12 años después. El desgranamiento es mayor en el sector estatal.

En 2002 por ejemplo, ingresaron a primer grado 35771 niños en todas las escuelas (públicas y privadas), según el anuario estadístico del Ministerio de Educación. En 2014, 12 años después, solo 17.499 se inscribieron en quinto año del secundario. El desgranamiento viene luego de iniciado el secundario: es decir, los niños llegan al seundario, pero abandonan. Desde el año 2006 ese nivel educativo es obligatorio en Argentina. Pero incluso terminar el cursado no es garantía de recibirse: directores consultados por MDZ explicaron que muchos demoran en terminar de rendir las materias para tener el título secundario.

En el medio hay muchos problemas políticos: la ley nacional de educación cumple 10 años. Pero Mendoza no logra sancionar su propia norma y por ahora sigue manejándose con "adecuaciones" de la Dirección General de Escuelas. El último proyecto de ley de educación sigue archivado luego de la pujas políticas ocurridas el año pasado. 

Más desigualdad que calidad

Los alumnos que comenzaron la escuela este año, por poner una fecha, llevan consigo el estigma de la "mala educación". Además la mochila lleva otros pesos: aseguran que, por ejemplo, esos niños tendrán ofertas para desempeñarse en tareas que "aún no existen". La escuela no responde a esos vértigos, pero la clave es la "base": leer, escribir, comprender y resolver problemas.

Durante el Gobierno anterior hubo evaluaciones de la calidad educativa, tanto en nivel primario como secundario. Los operativos, llamados ONE, los ejecutaba el Ministerio de Educación de la Nación evaluando a los alumnos, pero tomando un muestreo. Hubo dos operativos grandes: en 2010 y 2013. Esas pruebas mostraron que hubo una mejora entre una y otra. Pero la clave es la desigualdad.

En el caso de Mendoza, por ejemplo, en 2013 se destacaba que los alumnos tenían más problemas en matemática que en lengua. "Los mayores porcentajes de alumnos con desempeño Bajo se observan, para Matemática, en las regiones de NOA y Cuyo", dice el informe de la evaluación de tercer grado. "Los mejores resultados referidos a porcentajes de alumnos con Nivel Medio y Alto, en Lengua, se registran en las regiones de Patagonia, Cuyo y Centro", aclara luego.


En la "letra chica" del informe se aclaran otros datos relevantes: las condiciones sociales y económicas siguen siendo un fuerte condicionante. "Cuanto mayores son los recursos económicos de la familia, más probable será que el estudiante consiga desempeños altos...Del total de alumnos de bajo nivel económico, apenas el 12,6% alcanza un desempeño alto en lengua, mientras que ese porcentaje asciende a 34,9% entre los alumnos de muy alto nivel económico", aclaran, y detallan que el grado de hacinamiento en un hogar es clave para el desempeño escolar.


Pero los condicionamientos son más profundos. "A medida que aumenta el nivel educativo máximo alcanzado por alguno de los padres, más alto será el desempeño del alumno. Pero además, demuestran la profundización de la desigualdad detectada con el nivel económico familiar", explica el estudio. Por eso está claro que no todo recae en la escuela. Es más, en el caso del mal desempeño en lectura, los problemas vienen directamente desde el hogar. "Entre los alumnos que declararon tener en sus casas la menor cantidad de libros (menos de 10 libros), apenas un 13,4% mostró alto desempeño, porcentaje que asciende a 32% entre aquellos que declararon la mayor cantidad de libro", dice el informe.


En el caso del secundario los condicionamientos son muy similares. Según el informe realizado luego de la evaluación censal tomada en 2013 a alumnos que terminan el ciclo, la calidad también mejoró. Pero la brecha social se mantiene. "El nivel educativo familiar influye sobre el desempeño del alumno: a medida que aumenta el nivel educativo familiar, aumenta la probabilidad de obtener un nivel de desempeño alto. Entre las familias de muy bajo nivel educativo, solo el 3% de los alumnos obtienen altos desempeños, porcentaje que asciende a 27% entre las familias con muy alto nivel educativo", dice el estudio.

Los "modelos"

El Gobierno comenzó en agosto un proceso de evaluación de la calidad educativa con exámenes censales en tercero y séptimo grado de la primaria. En octubre será el turno de la secundaria. A diferencia de otras evaluaciones, éstas son censales: se las tomaron a todos los alumnos. El punto de partida lo dio el propio gobernador Alfredo Cornejo, cuando dijo al asumir que los niños y adolescentes de Mendoza egresan sin saber leer correctamente ni resolver operaciones matemáticas básicas. Por eso en tercer grado se tomó una prueba de lectura contra reloj: debían leer un texto, otra cartilla con palabras sueltas y luego letras. Todo cronometrado. Los resultados aún no se conocen, pero los docentes aseguran que fue "duro".


En el Gobierno defienden la evaluación y aseguran que el objetivo es tener datos concretos sobre la situación para elaborar políticas para mejorar. Pero que para resolverlo habrá que esperar años. "El diagnóstico que tenemos sobre la educación es muy malo en todo el país y así lo considera todo el Consejo Federal. Tenemos enormes dificultades. Sabemos que la educación ha caído mucho y hay preocupación, pero esto no se cambia en un día", aseguro Jaime Correas, director General de Escuelas, quien a pesar de ello aseguró que el sistema educativo de Mendoza tiene fortalezas. "La gran fortaleza que tiene el sistema es que funciona y es algo muy bueno. Hay cosas que están mal, pero tenemos un enorme barco que funciona. La escuela se abre, se dan clases, las cosas funcionan. Esto hay que cuidarlo", aseguró. El funcionario defiende el aumento del rigor en la evaluación y el control.  "Evaluar es como ponerte el termómetro. Antes se le tenía fobia a la evaluación. Esto nos va a arrojar datos para tomar políticas. Hay cosas que se estaban haciendo bien. En el día a día han cambiado cosas que son administrativas pero influyen en lo pedagógico, como el tema de las faltas", explicó.

Correas, tomando el pensamiento de Cornejo, asegura que hubo una "burbuja" en los últimos años. "Con la falta de evaluación se ha hecho mucho daño. Han hecho un daño enorme. No evaluando han mentido, porque a un chico que no entiende lo que lee le dieron un certificado como que sí entiende. Han conseguido que los pibes no aprendieran", aseguró Correas.

Pero no todos están de acuerdo con el diagnóstico oficial. "Si nos paramos en un paradigma racional, la educación es eficacia y eficiencia; como el mercado. Pero si nos paramos en un paradigma sociocrítico es distinto. Tenemos dos modelos. La calidad educativa para un modelo es la eficacia. Para el otro es la permanencia e igualdad de oportunidades y que el niño progrese", explica Gabrierla Herrero, vicedirectora de una escuela primaria de Las Heras. "Al principio de año las supervisoras hablaron de orden y disciplina. Entonces le tenés que decir a los chicos que estudien de memoria. Si evalúan ahora con una evaluación racional obviamente nos va a ir mal. Nos piden orden, disciplina y que estudien de memoria. Es antigua esa propuesta, es una escuela de hace 50 años", dijo la docente. 

El temor de la vicedirectora es que al cambiar el sistema de evaluación de saque de contexto las situaciones sociales y queden marginados más niños. "Para los alumnos de alta vulnerabilidad hay que tener en cuenta que es un proceso lento, que no se ven los resultados tan rápido. Los procesos educativos son a 10 15 años. Nosotros agarramos a los niños de la calle. A los chicos antes los encontrábamos en el Átamo pidiendo pan. Ahora van a la escuela. Nos cerraron un curso y con los grados llenos hay chicos que quedan excluidos del proceso de aprendizaje porque no se les puede dedicar el tiempo. Hay niños que van a quedar fuera del sistema educativo", dice preocupada.