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Alta Performance y Calidad de Vida: Gustar de los demás

¿Se imagina, en medio de una acalorada reunión de trabajo, ponerse de pie y ofrecer un café a su superior jerárquico o a su subalterno?

La famosa frase “no hagas a tu prójimo lo que no quieras para ti” encierra una verdad ineludible que puede constituir una de las llaves maestras para acceder a una alta perfomance en relaciones humanas. Pero podemos trastocar la idea, redefiniendo: "haz a tu prójimo lo que desearías para ti".

¿Se imagina, en medio de una acalorada reunión de trabajo, ponerse de pie y ofrecer un café a su superior jerárquico o a su subalterno? Simplemente con la intención de cambiar de foco. Es detener la pelota, pensar rápidamente, respirar profundo y planear la próxima jugada con la cabeza fría. Esto no significa pasar por alto el tema de la discusión. Por el contrario, se trata de crear un ambiente favorable donde el diálogo y el intercambio constructivo y elegante de opiniones lleven a un buen puerto. Y hacer sentir al otro a gusto, respetado y, hasta en un punto, agasajado.

Cambiemos de escenario y salgamos a la calle: día complicado en el tránsito, todos apurados por llegar a casa luego de una jornada laboral y, de repente, distracción e impacto... Es sin lugar a dudas un momento de tensión; entonces, la decisión vital es descomprimir: asegúrese con interés genuino de que los ocupantes del otro vehículo estén bien y pida disculpas, aunque la responsabilidad directa no sea suya. ¡Piense! ¿Cuál es el problema, si de todas maneras va a pagar el seguro y no hay ninguna situación irreversible que lamentar?

Guste de las personas y haga que gusten de usted. Pero si esa actitud no es auténtica, no funcionará. Salude, llame, escriba, regale, elogie, abrace, bese, sonría, sonría, sonría a todos.

Marcela Heras