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Cuestionan millonaria inversión para recuperar El Carrizal

Irrigación encara una importante obra para recuperar el volumen perdido de la presa y "combatir la crisis hídrica". La Cámara de Comercio y un Instituto de la UNCuyo objetan las obras.

Irrigación llevará adelante el Plan de Recuperación de la vida útil del embalse El Carrizal para ampliar el aliviadero del embalse y asegurar el riego por 30 años más pero, a horas de comenzar los trabajos, aparecieron cuestionamientos desde sectores empresarios y académicos.  

El dique ha disminuido su capacidad de retención causando serios problemas en el riego de zonas cultivadas. Se recuperará un 54 % del volumen perdido, se estima que las obras culminarían en agosto y significarían una inversión de $27 millones. 

Tanto la inversión como la premura del organismo por iniciar las obras despertaron las críticas de algunos organismos.

De acuerdo con la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán, la inversión destinada al dique podría utilizarse en sistemas de riego para mejorar la eficiencia del riego en el Valle de Uco, y esperar a conseguir financiamiento internacional para El Carrizal.

Por otro lado, exigen que se les explique qué estudios se efectuaron, "con relación a los análisis de riesgo y vulnerabilidad de la presa, teniendo en cuenta su antigüedad, cuál ha sido la metodología de medición y parámetros que se han usado".

Además, desde el IMERIS (Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico- de la UNCuyo), aclararon que ellos "no avalan la construcción de dique". 

El director del instituto, ingeniero Carlos Llopis, indicó que hubo una mala interpretación desde Irrigación de un informe que ellos llevan adelante. El mismo consta de cinco puntos, y en uno de ellos habla de la peligrosidad de la ampliación, teniendo en cuenta planos y estudios de los años '60, época en la que fue construido el dique.

La DGI consideró que el instituto los habilitaba a la ampliación al tomar en cuenta ese punto, pero el ingeniero advirtió que "los estudios no han sido completados, y que la Dirección se basa en estudios parciales".

De las cinco partes en las que se compone el informe -que es fruto del convenio con la Universidad y la DGI- ellos tomaron dos puntos.

Llopis comentó que el instituto ha emitido tres de los cinco puntos, y que si bien no se oponen a la obra, recomiendan que "ni siquiera se licite hasta tanto se hayan completado los estudios".

De todas maneras, el especialista comentó que no es responsabilidad del IMERIS dar el aval, pero sí aconsejar.

Faltan los informes que tienen que ver con la peligrosidad sísmica, pero atendiendo a las tecnologías y conocimientos alcanzados hasta este año, que probablemente varíen con los resultados obtenidos en los años 60.

Si le digo que lo que se hizo en los años 60 estuvo bien, eso no aplica al 2015, me parece que no estuvo bien interpretado (por parte de la DGI), agregó Llopis.

El ingeniero agregó que faltarán varios meses para completar los estudios necesarios para comenzar con la obra, y agregó que se le recomendó a Irrigación comenzar con los mismos hace varios años antes.

Por el momento, recomienda estudiar alternativas para dar solución a la crisis hídrica, sin exponerse a errores de cálculo en la ampliación.


Desde Irrigación afirman que hicieron estudios con otras instituciones además de IMERIS.

Desde la Dirección apuntaron que se han hecho todos los estudios pertinentes, y que uno de ellos es el que realiza el instituto de la Facultad de Ingeniería, y agregaron que una vez comenzada la ampliación, es habitual que se vayan corrigiendo algunas cosas de acuerdo a los resultados de los estudios.

 Además del IMERIS han participado del proceso y en distintos momentos el INA (Instituto Nacional del Agua), Dirección de Hidráulica, del ministerio de Infraestructura, Instituto de Medio Ambiente, de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo. Además de expertos internacionales.  

En cuanto a las otras alternativas, señalaron que el dragado (del fango que se deposita al fondo del río), no es viable porque costaría alrededor de 1.200 millones de pesos y resultaría muy complejo.

Además esta técnica que podría devolverle el metro cincuenta que perdió el dique, tiene un costo ambiental, "porque los residuos que se sacan del cauce habrá que colocarlos en otro lado".

 El ingeniero civil, Oscar Navarro, fue el encargado por el organismo de gobierno como consultor externo para evaluar la vida útil del Carrizal, y concluyó:

"Entiendo que este proyecto no sólo es factible desde el punto de vista técnico sino que además es muy conveniente para recuperar la capacidad de regulación del río, que el embalse El Carrizal ha perdido por los sedimentos acumulados y es totalmente posible y factible técnicamente elevar la cota del vertedero en un metro y medio adicional a la actual, teniendo en cuenta de que eso permitirá mantener desde un punto de vista global y conceptual las condiciones actuales de seguridad de la presa sin disminución de las mismas en la condición futura”.