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San Cayetano en Mendoza: “Gracias por el pan y te pedimos paz”

Más de 35 mil mendocinos y de otras provincias fueron al santuario de San Cayetano en Junín. Súplicas por el trabajo y la no violencia. Historias en primera persona. El gobernador Francisco Pérez junto a Julián Domínguez participaron de la Misa y procesión.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

 Mendoza recordó este jueves a San Cayetano y uno de los dos principales puntos de convocatoria de la provincia fue el santuario de Orfila, en el departamento de Junín.

“Venimos a agradecer, como todos los años”, arrancó Daniel, de San Martín y con pocas ganas de hablar. “Estoy con trabajo, pero  la situación puede cambiar porque el campo está complicado. Conozco a gente sin trabajo y los que tenemos el privilegio de llevar el pan a la casa, cada vez nos cuesta más hacerlo porque la plata no alcanza. Pero bueno, igual estoy agradecido”, completó.

Laura, su mujer, agregó: “Es un año difícil. Las cosas en el campo están difíciles. Todos los días le pedimos a Dios que nos ayude”.

A metros de ellos, Juan Manuel y Miriam, un matrimonio joven dedicado a la labor rural. Tras la lenta peregrinación de unos cien metros por el costado del santuario y concluir ante la imagen del santo, el hombre no quería irse del lugar: su mirada seguía descargando plegarias y agradecimiento al patrono de los trabajadores. ¿Por qué?

“Estamos realmente agradecidos. Hasta la semana pasada no sabíamos si mi marido seguía o no con su trabajo. Pasamos un momento muy feo y gracias a Dios esta noche estamos acá”, contó Miriam.

_ ¿Te quisieron echar del trabajo?

_ Tuve un accidente en la mano y hasta hace días no sabía qué podía pasar. Si pierdo el trabajo no es mucho lo que puedo hacer_ respondió Juan Manuel.

Una pregunta obligada para los dos matrimonios consultados: ¿qué es Dios? ¿son católicos sólo por hoy o los son todos los días?

“Nosotros casi nunca vamos a misa, pero creemos en Dios y siempre le pedimos a Dios por el pan y el trabajo. Dios es todo, aunque no lo recuerde cada domingo. Eso sí: además de San Cayetano somos muy devotos de San Expedito”, dijo Laura.

“Es verdad que mucha de la gente que viene aquí no es practicante en los hechos. Nosotros vamos a misa, aunque por ahí nos cuesta un poco”, respondió Miriam, la mujer de Juan Manuel.

¿Qué otras cosas le piden o le agradecen a San Cayetano?, la segunda pregunta obligada:

“Que no haya violencia. Queremos vivir más tranquilos. Necesitamos que haya paz. Está muy revuelto el país”, contestó Juan Manuel y no fue necesario que el resto aportara algo más a como respuesta.

Juan Francisco Blotta es contador público y tras ir a la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro ingresó al Seminario de Mendoza, por el llamado a la vocación sacerdotal. Tras escuchar a cientos de los que fueron al predio de Orfila reconoció que que el sentimiento generalizado fue el de agradecimiento, pero también para que el trabajo no se pierda y para que haya paz en Argentina.

“Por la tarde vinieron muchísimos. El sentimiento más generalizado es el de agradecimiento, pero también muchos pidieron para que la sociedad esté más unida y en paz”.

Dorita es una puestera de la calle Orfila. Cada año vende rosarios grandes de madera y espigas con la imagen del santo. Este jueves no fue un buen día para ella: a minutos del inicio de la misa de las 20, a cargo del arzobispo Carlos María Francini, aún tenía el puestito lleno de mercadería:

“Antes, a esta hora (noche) ya vendía todo. Este año ha venido menos gente y no han comprado mucho. No sé si ha sido porque los bancos no funcionaron”, comentó.